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Abandonar el carbón, pero no sus zonas: cómo reconvertir antiguas centrales térmicas en instalaciones sostenibles

Minas convertidas en lagos y plantas térmicas que se transforman en instalaciones sostenibles. La economía descarbonizada impacta en las personas y en las comunidades, pero la transición energética puede ser justa con los agentes locales.

Imagen de la central térmica de Andorra, en Teruel.

Imagen de la central térmica de Andorra, en Teruel.

Contenido ofrecido por Endesa.

Desde la semana pasada, conferencias, encuentros y charlas llenan de actividades la agenda de la COP25, la Cumbre Mundial del Clima en Madrid, en busca de soluciones a la crisis climática. Organizaciones ambientales, instituciones, expertos científicos y empresas exponen sus ideas para hacer más sostenible el planeta. Todos los ponentes coinciden: estamos ante un nuevo modelo cuyo impacto social va más allá de la economía. 

A 400 kilómetros de la Cumbre de Madrid, la central térmica de Compostilla, en León, se prepara para afrontar una segunda vida. La que llegará tras el cierre definitivo de las instalaciones en junio de 2020, para cumplir con los nuevos límites de emisiones de efecto invernadero establecidos por la Unión Europea. “Todos nos enfrentamos a un reto complicado. En la transición energética, el objetivo es sustituir toda la generación existente por generación renovable y, lógicamente, las nuevas centrales se ubicarán donde más sol y viento haya. Pero tenemos que conseguir que nadie se quede atrás y creemos que estos municipios volverán a conseguirlo. Decimos ‘volverán’ porque ya lo hicieron una vez, en la década de los 40, 50, 60… cuando eran el corazón del desarrollo industrial de la zona de todo el país”, asegura Juan Álvarez Avello, responsable del plan Futur-e de Endesa, una iniciativa basada en la economía circular y el diálogo con las comunidades locales para encontrar un futuro sostenible a antiguos espacios industriales. 

Con una extensión de más de 330 hectáreas, la Unidad de Producción Térmica de Compostilla se sitúa en los términos municipales de Cubillos del Sil y Ponferrada. Con una potencia total de 1.052 MW, la central fue creada a finales de la década de los 50 y alcanzó su máxima capacidad de generación en 1985. Ante la necesidad de sustituir progresivamente centrales térmicas de carbón por otras libres de emisiones, sobre todo a partir de la firma del Protocolo de Kioto en 1997, Compostilla pasa a formar parte del proyecto Futur-e, a la espera de una propuesta empresarial que consiga generar empleo y riqueza para las 125.000 personas de la comarca de El Bierzo, mediante 4 líneas de actuación:

  • Recolocación de los empleados (166 personas) y priorización de las subcontratas locales.
  • Formación para la mejora de la empleabilidad del personal, de la planta y de la población del entorno.
  • Fomento de actividad económica y empleo en la zona.
  • Sostenibilidad en el municipio a través de propuestas de eficiencia energética.

Una transición justa

Imagen de la central térmica de Compostilla, en León.

Imagen de la central térmica de Compostilla, en León.

Si en Italia ENEL (la matriz de Endesa) trabajó con la Politécnica de Milán, el plan de reconversión de Compostilla cuenta con un equipo de especialistas de la Universidad de León, encargado de definir las necesidades, sociales, económicas y ambientales de la comarca. “La Universidad de León está jugando un papel clave. Rotundamente vital para identificar el potencial de la zona y los sectores que mejor pueden aprovecharlo. Su conocimiento y presencia en la zona, su metodología de trabajo y el grupo de profesores que están trabajando en el proyecto está siendo fundamental para todo el proceso”, asegura Juan Álvarez Avello. El plazo para recibir nuevas iniciativas de negocio para el actual emplazamiento de la central térmica de Compostilla finaliza el 31 de enero de 2020: “Han sido muchos los empresarios que se han interesado por el proceso y hemos tenido numerosas visitas a la central para conocer las posibilidades de las instalaciones”.

Tras el proyecto de restauración de As Pontes, donde el espacio que ocupaba el hueco de la mina se ha convertido en el mayor lago artificial de España, el próximo reto de Futur-e será la central de Andorra, en Teruel, donde se va a proceder a la conversión completa de la central de carbón en una central fotovoltaica, todo un referente de cómo afrontar la transición energética. Se trata de crear valor compartido con todos los agentes locales, como ejemplo de economía circular. “Endesa no olvida dónde ha nacido. Y tenemos un compromiso total con estas personas que pusieron, en nuestros inicios, su talento, sus vidas, todo… para crecer y hacernos crecer”, concluye Álvarez Avello. “Por eso nuestra identificación con lograr este reto. Hacemos falta todos”.

Su compañía ya incorpora la sostenibilidad en su estrategia de negocio para liderar la transformación del modelo energético: aumento de más de un 30% de la capacidad instalada en renovables en 2021 y, sobre todo, descarbonización total del mix de generación para el año 2050, compromiso firmado en la Cumbre de París para frenar los efectos del cambio climático.

Contenido ofrecido por Endesa.

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