Un millón de euros para ayudar a 36 proyectos sociales

Las 'colas del hambre' en Benidorm.

Paola Amigo

Personas con discapacidad, víctimas de la violencia de género, niños y niñas con problemas de salud, jóvenes en riesgo de exclusión social o comunidades en vías de desarrollo. Son 22.000 personas las que se benefician directamente del plan de ayudas a proyectos sociales de la Fundación Mutua Madrileña. Una iniciativa que este año concede un millón de euros a 36 proyectos de diferentes ONG.

La IX Convocatoria Anual de Ayudas a Proyectos Sociales busca, una edición más, mejorar la realidad socioeconómica y la calidad de vida de diversos colectivos vulnerables, dentro y fuera de España. Una iniciativa solidaria en marcha desde 2012 con la que la Fundación Mutua Madrileña ha destinado ya seis millones de euros a lo largo de los últimos años al desarrollo de un total de 230 proyectos sociales para mejorar la vida de los más necesitados.

En 2021, seis + una categorías

Cada año, la Fundación Mutua Madrileña destina sus ayudas a un total de seis categorías y los proyectos se engloban bajo temáticas como el apoyo a personas con discapacidad, la integración laboral de jóvenes en riesgo de exclusión social, la lucha contra la violencia de género, la ayuda a la infancia con problemas de salud y/o en riesgo de exclusión, la cooperación al desarrollo y la innovación social. Pero este año, además, se suma una nueva categoría destinada a atender las secuelas sociales y económicas que la COVID ha dejado en personas sin hogar, mayores y familias en especial situación de vulnerabilidad. 

Un plan de ayudas de ámbito tanto nacional como internacional, pues los fondos apoyan iniciativas que se desarrollan por toda España, pero también en países como Benín, Líbano, India, El Salvador, Mozambique, Kenia, Marruecos, Perú y Nicaragua. Rincones del mundo donde la cooperación al desarrollo puede mejorar la vida de mujeres, hombres, niñas y niños en situación de necesidad. 

El ejemplo de Fundación Raíces y su Cocina Conciencia

Fundación Raíces es una de las ONG que recibirán este año parte de la ayuda concedida por la Fundación Mutua Madrileña, y lo hace dentro de la categoría de lucha por la integración de jóvenes en riesgo de exclusión social a través de su proyecto Cocina Conciencia. Fundación Raíces lleva desde 2003 velando por los niños y niñas que llegan solos a España y preocupándose por los jóvenes que, al cumplir 18 años, quedan sin tutela estatal. Jóvenes, extranjeros o no, que en más del 70% de los casos terminan en la calle con un panorama social y laboral que hace prácticamente imposible su integración con autonomía en la sociedad, ya que las delegaciones de Gobierno exigen previamente un contrato de trabajo firme, de un año de duración y a jornada completa, antes de concederles un permiso de trabajo que, en ocasiones, exige esperas de hasta 11 meses.

El proyecto Cocina Conciencia nació en 2010 como un programa con el que facilitar la inserción laboral de estos jóvenes sin formación y en situación de especial vulnerabilidad,  pues la mayoría son jóvenes que llegaron solos a España cuando aún eran  niños y niñas y que salieron huyendo de sus países de origen. “En Fundación Raíces atendemos a más de 400 menores y jóvenes al año y de ellos más de 200 pasan a ser candidatos al programa Cocina Conciencia”, explica Lourdes Reyzábal, presidenta de Fundación Raíces. “Todos ellos son jóvenes en situación de especial vulnerabilidad, que no tienen a nadie con quien contar y con muchas ganas de aprender y trabajar. Desde Raíces nos encargamos de buscar el compromiso de empresarios hosteleros interesados en hacerles un hueco en las cocinas o en las salas de sus restaurantes, que en muchos casos crean ex profeso, y de cubrir las necesidades básicas de estos jóvenes, incluido el alojamiento, hasta que reciben su primer sueldo. Acompañándoles y ayudándoles con todos los trámites y haciendo un seguimiento de su inserción laboral durante el primer año”.

De este modo, Cocina Conciencia ha conseguido que chicos y chicas sin formación  y en situación de vulnerabilidad, se formen trabajando en restaurantes de toda índole, algunos de ellos con estrellas Michelin, y que muchos hayan terminado siendo jefes de cocina, jefes de sala, o incluso la mano derecha de los hermanos Adrià. “Además de la inserción, también les pedimos a todos los empresarios que tengan en cuenta que son chavales sin ningún referente adulto y que al menos una persona de su restaurante debe intentar convertirse en un referente para ellos, desde lo humano y más allá de lo laboral”, comenta Reyzábal narrando ejemplos de verdadera vida en familia. 

Además del programa de éxito de Cocina Conciencia, Fundación Raíces está llevando esta inserción laboral de jóvenes en situación especialmente vulnerable al sector de la industria alimentaria y el sector agrario. Pero tiene claro que esta ayuda cedida por la Fundación Mutua Madrileña facilitará la puesta en marcha de una escuela de formación en restauración, de cocina y sala, para que todos aquellos candidatos que están a la espera de una oportunidad laboral, y que por culpa de la crisis provocada por la Covid siguen sin poder comenzar a trabajar, tengan la oportunidad de formarse mientras llegan los puestos de trabajo. “Vamos a formar a 45 jóvenes al año con la idea de que se vayan formando en grupos pequeños cada tres meses, haciendo sus prácticas, para que cuando el sector se recupere puedan llegar mejor preparados a las empresas, facilitando las cosas tanto a ellos como a los propios restaurantes”, concluye Reyzábal.

36 proyectos en busca de una vida mejor

Dentro de las siete categorías citadas se engloban proyectos de muy diferente índole, de mayor o menor tamaño, pero con un trasfondo social común. Varios de ellos trabajan para mejorar la empleabilidad de personas con discapacidad intelectual y de jóvenes en riesgo de exclusión social a través de distintas vías y en diferentes sectores, donde podemos encontrar desde técnicos de limpieza hasta manipuladores de alimentos. Mientras que otros promueven la digitalización de centros de día para personas con enfermedades mentales, el refuerzo escolar o la atención a mujeres víctimas de trata con fines de explotación sexual o en riesgo de serlo. 

En otras categorías, como la ayuda a la infancia con problemas de salud, encontramos proyectos como la Asociación de niños con cáncer Pequeño Valiente, FAIM, la Fundació Acció Social Infància, la Fundación Cruz Blanca o el Proyecto Solidario por la Infancia. Mientras que la cooperación nos lleva hasta Kenia a través de Anidan – Ayuda a niños de África, Benín con Energía Sin Fronteras, El Salvador con Fundación CINDE, Mozambique a través de Fundación Khanimambo, India con la Fundación Vicente Ferrer o el Líbano mediante Nazioarteko Elkartasuna Solidaridad Internacional.

Promoviendo la innovación social encontramos, entre otros, proyectos que por ejemplo forman a jóvenes en situación de vulnerabilidad en la reparación de dispositivos electrónicos, como hace la Asociación Cultural La Kalle en Madrid. Y este año, además, para luchar contra las secuelas sociales y económicas de la COVID, las ayudas llegan a iniciativas como el Banco de Alimentos de Cádiz o la Asociación Calor y Café de Granada, con el fin de mejorar la calidad de vida de personas en especial situación de vulnerabilidad como consecuencia de la pandemia.

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Publicado el
18 de mayo de 2021 - 00:00 h

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