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¿Merece la pena comprarse el actual Mazda3 antes de que llegue el nuevo modelo?

El modelo japonés en su carrocería SportSedan se presenta como una berlina de orientación deportiva a precio casi de saldo ante la llegada de la nueva generación

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Mazda3 SportSedan.

Mazda3 SportSedan.

Con el estreno mundial en el Salón de Los Ángeles del nuevo Mazda3, habrá que esperar hasta el próximo mes de marzo para que las primeras unidades del modelo vayan llegando a los concesionarios. Mientras tanto, se abre un interesante periodo para acercarse al Mazda3 saliente, que presenta alguno de los mejores atributos del nuevo modelo, pero con un precio más ajustado dentro del competido segmento de los turismos compactos.

2018 ha sido un año de transición para los de Hiroshima, hasta el destape del nuevo Mazda3. Prácticamente todos los modelos han ido actualizándose con ligeras revisiones en diseño, equipamiento y motores. También, el Mazda3 actual, que conserva plena vigencia gracias a ligeros cambios que se han producido, especialmente, en el apartado de la conducción, con elementos derivados de su hermano mayor, el Mazda6.

Las últimas novedades en el equipamiento del compacto nipón son la incorporación del G-Vectoring Control, de serie en toda la gama, una clara mejora en su aislamiento acústico y progresos en seguridad activa al incrementar los rangos de funcionamiento de los sistemas de frenada preventiva y añadir el de detección de peatones.

El Mazda3 SportSedan mide 4,59 metros, 12 centímetros más que el cinco puertas.

El Mazda3 SportSedan mide 4,59 metros, 12 centímetros más que el cinco puertas.

Como es habitual en este modelo, Mazda apuesta por una carrocería principal tipo hatchback, de cinco puertas, y una declinación tipo berlina, denominada SportSedan. Esta segunda, basada en la misma plataforma que la versión compacta, dibuja una silueta de tres volúmenes con una carrocería de cuatro puertas, alarga su voladizo posterior en 12 centímetros (hasta un total de 4,59 metros) e introduce una luneta posterior más tendida hacia la tapa de maletero.

Con estas características, el Mazda3 SportSedan es un vehículo con poca competencia en el segmento C, el de mayor volumen del mercado. En España, las ventas en esta categoría se acumulan en las versiones de cinco puertas. Desapareciendo progresivamente los tres puertas y con un pequeño repunte de los versátiles familiares, las berlinas compactas son una rara avis. Solo el Honda Civic entre las marcas generalistas responde a las coordenadas del Mazda3 SportSedan.

Este posicionamiento tan exclusivo tiene su prolongación en la puesta en escena. El diseño, exterior e interior, adopta elementos más sofisticados, como por ejemplo, una parrilla frontal más grande, faros Full LED, llantas de estética más deportiva; y un habitáculo con una importante ganancia en calidad general percibida (tapizados y embellecedores, cuadro de instrumentos) y en el tacto de los materiales (volante y botonería de la consola).

Basado en el Mazda 6 y CX-5, el bastidor sigue siendo uno de los puntos fuertes en este Mazda3 SportSedan. Dinámicamente, los retoques en las suspensiones y las mejoras en el aislamiento del habitáculo reducen llamativamente las vibraciones. Pero lo más importante es la introducción del G-Vectoring Control (GVC), estrenado en el 6, que mejora la conexión entre coche y conductor, dando más agarre del neumático sobre el asfalto y aumentando la precisión en el guiado.

El actual Mazda3 incluye el control del par G-Vectoring Control.

El actual Mazda3 incluye el control del par G-Vectoring Control.

A pesar de ser un vehículo más largo que el cinco puertas, el Mazda3 SportSedan disfruta de un tacto de conducción igualmente deportivo. El conjunto amortiguación/neumático (con una llanta de 18 pulgadas montada sobre un neumático de 215/45) le otorga una pizca de firmeza que favorece un paso rápido por curva. En general balancea poco y se pueden realizar fuertes apoyos laterales sin necesidad de corregir dirección. Todo esto no compromete la estabilidad de marcha, que en autovía es confortable y se redondea con un motor diésel de 150 caballos muy silencioso, de gran empuje y alta eficiencia (3,9 litros cada 100 kilómetros).

El Mazda3 saliente ya incorpora el sistema i-ACTIVSENSE, que, basado en una nueva cámara frontal, incluye el sistema de reconocimiento de señales y la frenada de emergencia, ahora con detección de obstáculos de mayor alcance, capacidad para detectar peatones en ciudad y actuar sobre los frenos, y también la activación de éstos en autovía a velocidades de hasta 160 km/h ante un impacto inminente.

La actual gama Mazda3 parte de 18.350 euros, 5.000 euros menos que el modelo venidero, en su versión más básica. A partir de los acabados intermedios y superiores es cuando se aprecia la ganancia en el equipamiento de serie, incorporando algunas novedades como, por ejemplo, un Head-Up Display que ahora es a color y proyecta más información, o el freno de mano electromecánico.

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