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Cañete, marca España

Es fácil reconocer en Cañete todas las señas de identidad del PP, aquello que han querido convertir en su particular marca España y que, en definitiva, supone la sumisión a los intereses de las grandes multinacionales

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Arias Cañete vende las acciones que poseía en dos petroleras

El aspirante a comisario de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete. / Efe

Parece que el Partido Popular del señor Rajoy está empeñado en impulsar su marca España S.L. utilizando para ello cualquiera de las señas de identidad que tan bien identifican al partido de la gaviota y los sobres. Ahora, el PP, con la complacencia de Jean Claude Junker y la connivencia con la socialdemocracia europea, pretende situar al exministro de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente Miguel Arias Cañete, en el cargo de comisario de Acción por el Clima y Energía. Nada más y nada menos. Debe ser consciente Rajoy de que Arias Cañete reúne bajo su aspecto de bonachón muchos de los valores que mejor definen al Partido Popular, así que, ¿por qué no sacarlo a pasear por Europa? "¡Que todos sepan de qué somos capaces en esta bendita piel de toro!", deben pensar en la calle Génova.

Próximamente, si no lo impedimos, asistiremos a la escenificación, una vez más, de algo a lo que estamos tristemente acostumbradas y que por estas tierras se conoce como "puertas giratorias", esta vez el ámbito de la Unión Europea. Porque es esto parte de lo que representa Arias Cañete, la ida y venida de cargos públicos desde las instituciones a las grandes multinacionales y viceversa. Pero no es sólo esto, sino que Arias Cañete es mucho más, es un verdadero enfant terrible del PP. Recordemos algunos de los méritos que atesora para acceder a este nuevo cargo.

Abanderado del machismo más rancio, que tan a gusto se siente con las políticas que practica el PP, el exministro, no ha tenido ningún reparo en alardear públicamente de la "superioridad intelectual o la que sea…" de los machos como él sobre las mujeres. Pero no quedan ahí los méritos de nuestro inefable exministro. Puesto que el cargo al que aspira conlleva responsabilidades sobre las acciones contra el cambio climático, analicemos ahora al Arias Cañete ecologista. En su haber, cuenta el señor Arias Cañete con una propuesta de profunda reforma del Reglamento General de Costas, que modifica la Ley de 1988, tramitado con absoluto oscurantismo y falta de transparencia. Una modificación que significará un lamentable retroceso respecto a la Ley de Costas que se pretende reformar con el único objetivo de satisfacer los intereses privados ilegítimos del Partido Popular cuando no, directamente, los del propio exministro. Así, la reforma, que apuesta claramente por el ladrillo, la ampliación de puertos deportivos y el urbanismo salvaje, deja en manos de la especulación nuestras costas. Un trabajo encargado por Greenpeace al respecto, concluye diciendo que la nueva ley " aumenta la privatización de la costa, crea inseguridad jurídica y no tiene en cuenta los criterios científicos". Como vemos, todo un ejemplo conservacionista el señor Arias Cañete. Pero no se vayan todavía, que aún hay más.

En el año 2000, pese a contar con la advertencia de la propia Comisión Europea sobre las irregularidades contempladas en el Plan Hidrológico y del incumplimiento del mismo respecto a varias exigencias de la Directiva marco del agua, Arias Cañete argumentó que el Plan Hidrológico " se haría por cojones". Actitud muy propia de personas de profunda convicción democrática, como todas ustedes saben.

Sigue sumando puntos el señor Arias Cañete en su escalada en la Comisión Europea, al presentarse como firme defensor de la energía nuclear (recordemos que fue el máximo responsable del medio ambiente español y que ahora asumirá responsabilidades conservacionistas), prorrogando la actividad en la central nuclear de Garoña. Por otro lado, no ha dudado en apostar por una agricultura extensiva y depredadora en beneficio de los intereses de la industria agroalimentaria. Todas recordamos su defensa de los yogures caducados y el cambio de la normativa que priva de información fundamental sobre los productos que consumimos. Son tantos los méritos del Arias Cañete ecologista que incluyen su apuesta por el fracking y las prospecciones petrolíferas, aunque esto suponga un grave riesgo para el medio y las personas.

Pero la guinda que adorna todo este pastel la encontramos en los negocios del señor Arias Cañete. Pese a que estos días ha anunciado la intención de vender sus acciones en las diferentes empresas petroleras de las que participa, lo cierto es que el señor Arias Cañete planteó un claro conflicto de intereses cuando en su declaración de ingresos ante el Parlamento Europeo admitió tener participaciones en dos de estas empresas. La pareja Cañete-Domecq y parte de su familia están inmersas en el negocio del petróleo, incluyendo el repostaje en alta mar para buques que transitan por el estrecho de Gibraltar con gasolineras flotantes gibraltareñas, beneficiadas por el favorable régimen fiscal del Peñón. Todo un ejemplo.

Es fácil reconocer en Cañete todas las señas de identidad del PP, aquello que han querido convertir en su particular marca España y que, en definitiva, supone la sumisión a los intereses de las grandes multinacionales. Ese es el verdadero mensaje de Rajoy, es esto lo que representa Arias Cañete y lo que el PP pretende exportar a Europa escondido bajo sus blancas barbas.

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