La acusación califica de “temeraria” la gestión de Villadelprat en la quiebra de Epsilon

El ‘caso Epsilon’ ha quedado visto para sentencia después de la vista celebrada en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Vitoria. La acusación representada por el Ministerio Fiscal, la Abogacía del Estado y la Administración concursal, consideran que el empresario y administrador único, Joan Villadelprat, es el máximo responsable de llevar a la sociedad a la quiebra con una gestión que han calificado de “temeraria”.

En la sesión, que ha durado cerca de seis horas, la acusación ha definido la actuación de Villadelprat como una “clara huida hacia adelante” que derivó en un endeudamiento de la sociedad que le llevó a la desaparición. Asimismo, la parte demandante, afirma que las decisiones tomadas desde abril de 2010 se hicieron con “pleno conocimiento” del demandado de que no podía devolver las ayudas públicas y préstamos concedidos, que ascendían a cerca de 50 millones de euros, cuando el capital social de la empresa era tan solo de 90.000 euros.

Las subvenciones provenían del entonces Ministerio de Ciencia, que aportó 16,3 millones de euros en ayudas públicas, y del Gobierno vasco, entonces en manos de Juan José Ibarretxe, así como créditos contraídos con la Caja Vital y Kutxa y que ha tenido que asumir el propio Ejecutivo, en calidad de avalista. El Ejecutivo autónomo avaló el proyecto en contra del criterio técnico de los abogados del Parque Tecnológico de Álava (en aquel entonces era el despacho del actual presidente de Kutxabank, Mario Fernández).

Tanto el abogado de la Administración concursal como la representante de la Abogacía del Estado, han mantenido que la solicitud de preconcurso en 2011 fue “tardía”, lo que supuso un retraso en la actuación de los acreedores y el consiguiente perjuicio económico. En este sentido han censurado la venta de la rama de competición automovilística a Epic Racing, propiedad del antiguo director financiero de Epsilon, que suponía “más del 80% de los ingresos vía esponsorización”. Esa venta se realizó días antes de la declaración del preconcurso, lo que generó una desvalorización de la sociedad mercantil cifrada en más de 800.000 euros. La venta de esta parte de la empresa se está investigando por la vía penal en otro juzgado de Vitoria, por un delito de alzamiento de bienes.

"La tormenta perfecta"

Durante su declaración, Joan Villadelprat ha defendido su actuación al frente de la compañía y ha achacado la quiebra de la misma a la crisis económica que provocó la falta de inversión en proyectos de investigación. “Nos ha caído la tormenta perfecta”, ha dicho Villadelprat apuntando también al cambio del Gobierno de Ibarretxe por el de Patxi López, que derivó en una disminución de las ayudas. “Se pasó de considerarlo un proyecto de país” por parte del Ejecutivo nacionalista, ha dicho Villadelprat, a decir que “todo lo hecho por el Gobierno anterior era desastroso”, en referencia a la etapa socialista. En este sentido, el abogado de Villadelprat ha afirmado que “es una pena que por una lucha exclusivamente política se ha impedido que se desarrolle el proyecto de Epsilon Euskadi”.

La falta de financiación por parte del Ministerio que entonces dirigía Cristina Garmendia, es otra de las razones a las que aduce el empresario para la debacle de su proyecto: "el primer año pedimos 13 millones y nos dieron 11, el segundo pedimos 25 y nos dieron 4, y el tercero pedimos 15 y tan solo nos dieron 15.000 euros", ha esgrimido. Ante esa situación Villadelprat ha asegurado que buscaron inversores en países como China, Catar y Emiratos Árabes, incluso ha afirmado que tenía un "inversor americano que nos falló en 2011", con lo que conscientes de que no podían hacer frente a las amortizaciones de los créditos solicitaron ese mismo año el preconcurso de acreedores.

En relación a la cesión de trabajadores a Epic Racing, ha dicho que era lo "moralmente" justo y que "nos vino de maravilla" porque, si hubieran seguido en Epsilon, no habría fondos para pagar las indemnizaciones de despido.

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