“Los barrios donde vive el 80% de la gente son las más desatendidos”

Javier Muñoz pasea frente a las obras de derribo del viaducto de Sabino Arana. /G. A.

Javier Muñoz (Bilbao, 1943) nació hace 69 años en la misma casa de Basurto en la que vive hoy en día, “y no en el hospital aunque la gente ahora se sorprenda”. Bilbaíno de pura cepa, desde hace ocho años preside la asociación de vecinos de Basurto y también la federación de asociaciones vecinales de la villa. En una charla distendida, analiza los retos del nuevo curso político para la capital vizcaína. De fondo, el sonido de las excavadoras en su constante labor para derribar el viaducto de Sabino Arana y, de paso, hacer realidad una de las reclamaciones más antiguas de los residentes en la zona…

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Pregunta: ¿Estarán contentos de que las obras se hayan puesto en marcha no?

Respuesta: Sí, sí, por supuesto. Tenga en cuenta que son ya cerca de 20 años desde que lo llevamos pidiendo, desde los años noventa. Creemos que la persistencia del barrio en hacer esta reclamación ha dado sus frutos a pesar del desapego de la opinión pública en general.

P: ¿Desapego?

R: Sí, porque esto era un chollo para entrar y salir de Bilbao con 7 carriles en el viaducto y otros dos a nivel de suelo. Pero eso generaba que el impacto acústico de la zona fuera el mayor de toda la ciudad, tanto de día como de noche. Por lo tanto, estamos muy satisfechos y todos los inconvenientes de ruidos y suciedad que puedan tener las obras nos van a saber a música celestial.

P: Al hilo de este tema, ¿qué valoración hacen de los nuevos accesos?

R: Nosotros pusimos alegaciones porque nos temíamos que había una cierta congestión. Tenga en cuenta que por Sabino Arana entraba el 44% de los vehículos a Bilbao y claro el nuevo proyecto tenía sólo 4 carriles. Pero la verdad es que desde el susto inicial la situación se ha normalizado. Hay algunos urbanistas que dicen que para organizar bien la circulación lo que hace falta es crear inicialmente un caos, y aquel sábado de inauguración tuvimos caos para rato.

P: Los vecinos de Luis Briñas y Zunzunegui se quejaron de los nuevos flujos circulatorios, ¿no?

R: En nuestras alegaciones sugerimos que se diversificara el tráfico con un vial complementario por la cornisa de la vega, un vial que llevara desde el edificio donde está Hacienda hasta el puente de Euskalduna. Nosotros nos dirigimos a los vecinos y les pedimos que las firmaran masivamente porque el proyecto les podía perjudicar si no se cambiaba. Bien, pues sacamos 12 firmas, se las habían dado a los porteros para que las recogieran porque ellos no querían subir por las viviendas. El problema es que es una zona de familias de clases medias y altas que no están acostumbrados a manifestarse ni a protestar.

P: Bilbao lleva tiempo en transición hacia una ciudad turística y de servicios, ¿creé que esta transformación favorece a los vecinos?

R: Es insuficiente. La ciudad de servicios sin un soporte que cree valor añadido no va a ninguna parte y esto el Ayuntamiento lo sabe. El paso al modelo de hoy en día fue consecuencia de una reconversión industrial brutal, pero cuando desaparecieron nuestras fuentes de riqueza, los astilleros, la siderurgia y los bienes de equipo principalmente, los servicios no crean riqueza suficiente. Ahora se habla de una ciudad del conocimiento, que es una frase muy bonita que hay que llenar de contenido. El pulso que tenemos es generar nuevos sectores productivos ligados a la investigación y al desarrollo.

P: El Ayuntamiento parece que recurrirá de nuevo a la deuda bancaria para la apertura del canal de Zorrozaurre, ¿cree que está priorizando bien el gasto?

R: Una ciudad tiene que tener inversiones en su desarrollo urbanístico y Zorrozaurre es una zona de oportunidad que puede ser muy interesante. Pero no pueden esperar financiarla con una venta de vivienda masiva. En Garellano, por ejemplo, se habían planificado 1.150 y sólo se ha conseguido vender el suelo de las VPO y las de precio tasado, que sólo corresponden a la mitad de la superficie. Por lo tanto, tendrán que ser serios con esas 5.000 o 6.000 viviendas que habían pensado para Zorrozaurre porque se trata de dinero público. De todas formas, nosotros creemos que hay que complementar este desarrollo urbanístico con un desarrollo social.

P: ¿En qué sentido?

R: Por ejemplo, recientemente el Ayuntamiento ha sacado un proyecto avalado por la fundación Metrópoli llamado ‘Corazones de barrio’. La federación lo respalda porque por primera vez se cuenta con los ciudadanos, tanto con los vecinos como con los comerciantes u otras asociaciones culturales o deportivas, para que den ideas desde el comienzo. Se trata de encontrar en 12 barrios de Bilbao aquellos lugares de oportunidad que pueden hacer de tractores de otros proyectos culturales, empresariales o de cualquier tipo.

P: ¿Hasta 12 barrios necesitan desarrollarse?

R: Hasta ahora la ciudad ha crecido a dos velocidades: tiene un centro-escaparate para enseñar al turista y luego está el resto. Las zonas del extrarradio donde vive el 80% de la gente son las más desatendidas de Bilbao. Este proyecto busca equilibrar la balanza, de tal forma que la calidad de vida sea la misma vivas donde vivas.

Asesoramiento frente a desahucios

Asesoramiento frente a desahuciosP: ¿Cómo surgió su servicio de asesoramiento frente a los desahucios?

R: En Bizkaia teníamos tres o cuatro movimiento que nacieron por la ausencia de una legislación que proteja a la gente que se ha quedado sin recursos económicos y porque había una falta total de cobertura por parte de las instituciones. El problema es que estos dos o tres grupos están vinculados cada uno a una orientación política. Como federación, consideramos que esto es muy negativo, hemos llegado a estar en las manifestaciones y hemos visto como las plataformas se enfrentaban entre ellas.

P: ¿Entonces decidieron montar su propio grupo de apoyo?

R: Primero hicimos un llamamiento para que dejaran a un lado sus diferencias, no se nos hizo ningún caso y entonces lo pusimos en marcha. Tenemos dos abogados que colaboran con nosotros de forma desinteresada y trabajamos en el local de la asociación de vecinos del Casco Viejo, Bihotzean.

P: ¿Funcionó bien?

R: Al principio la gente ni cabía, porque nosotros no podíamos dar citas diferentes y se nos amontonaba todo el mundo a primera hora. Las historias que nos han llegado a contar son de no dormir, pero hemos conseguido resolver algunos casos gravísimos. La respuesta ha sido tan buena que el propio Ayuntamiento se ha dado cuenta de que estaba haciendo dejación de una obligación que tiene, que es cuidar de la salud y la calidad de vida de sus ciudadanos.

P: ¿No contactaron con ustedes?

R: Cuando hablamos con ellos les dijimos que una de dos: o ellos organizan este servicio o nos dan recursos como para poder atenderlo nosotros. El concejal de Asuntos Sociales–Eduardo Maiz- se portó de una manera pésima, fue muy maleducado. Pero se dio cuenta de que teníamos razón y han puesto en marcha un programa propio, aunque sin muchos recursos, creo que el papel de los jueces ha sido mucho más importante hasta ahora. Por nuestra parte, retomaremos nuestro servicio en septiembre a la expectativa de si el Ayuntamiento mejora el suyo o no.

Línea 3 del metro

Línea 3 del metroP: ¿Cómo de importante es la llegada de la línea 3 para Irala y Uribarri?

R: Crucial. Irala y Uribarri son claros ejemplos de esos barrios del extrarradio de Bilbao que necesitan un impulso en comunicaciones. Hay que tener en cuenta que por donde pasa el metro hay un desarrollo, comercial y también de nacimiento de nuevas empresas. Además, mejora la calidad de vida y permite una movilidad más razonable y no contaminante. Por eso es muy importante que la línea 3 se termine y cuanto antes. Con la línea 4, la que llega a Rekalde, pasa algo parecido, pero lo único que hay es un anteproyecto que hizo el anterior Gobierno vasco, así que la cosa está peor. Junto a esto también vemos imprescindible el billete único.

P: ¿Sacar un único título para poder usar todos los transportes públicos?

R: En el libro blanco del transporte, que nosotros ya defendimos en el 2008, se hablaba de la intermodalidad entre los diferentes medios de tal forma que no compitan entre ellos sino que sean complementarios, para eso sería necesaria una autoridad única, un consorcio de Transportes de Bizkaia que sea más que un ente administrativo. Por otro lado, se defendía que se cobre una tarifa única en función de la distancia recorrida y no en función del número de medios que se cojan. Esto permitiría que la autoridad única del transporte hiciera una intervención sobre la política de transporte de todo el territorio.

P: ¿Podría explicarse?

R: Si a ti te interesa que los ciudadanos que accedan a Bilbao desde otros pueblos dejen el coche en sus casas, debes ajustar el precio y las frecuencias para hacer atractivo el transporte público. En Bilbao se ha reducido mucho el uso del vehículo propio dentro de la ciudad, ahora interesa bajar su uso en los accesos. Esto se hizo en Barcelona en torno al año 2000 y bajó en un 25% el número de coches que entraban y salían de la capital.

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Publicado el
13 de agosto de 2013 - 05:07 h

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