"Este verano es una buena oportunidad para que los vascos redescubran Euskadi como destino turisítico"

La consejera Comercio, Consumo y Turismo, del Gobierno vasco, Sonia Pérez.

"No daría por perdida la temporada de verano para el sector turístico vasco". La consejera de Turismo, Comercio y Consumo, Sonia Pérez (Barakaldo, 1976), es consciente de las dificultades que va a tener el turismo (un sector en alza en Euskadi año tras año) para remontar la situación, pero se muestra comedidamente optimista. Sobte todo, pensando en el 'tirón' del turismo interno. "Este verano es una buena oportunidad para que los vascos redescubran Euskadi como destino turisítico", dice. Comercio, hostelería y turismo fueron de los primeros sectores en echar el cierre cuando se decretó el estado de alarma. Un drama para unos sectores que ya vivían en el alambre, como el caso del comercio local.  "En la salida de la crisis es más necesario que nunca apostar por el comercio de proximidad", apela la consejera a la conciencia de los consumidores. "Con nuestras decisiones de compra construimos el tipo de sociedad que queremos", enfatiza.

¿Cómo visualiza la vuelta a la actividad en sus sectores cuando amaine la pandemia?

Tanto la hostelería como el comercio van a salir antes que el turismo. En la medida en que empiece la desescalada, el comercio y la hostelería van a tener consumo. Otra cosa es que ese consumo va a estar condicionado por protocolos que van a marcar el distanciamiento, el aforo, equipos de protección....Todo eso va a limitar la apertura de los comercios y la hostelería, pero lo cierto es que van a abrir. Aún teniendo menos poder adquisitivo, creo que la población cogerá con ganas estas aperturas por su deseo de salir y de relacionarse socialmente. Va a ser una vuelta paulatina, gradual y aunque van a necesitar ayudas, también empezarán a tener ingresos. 

Vamos que va a ser difícil volver a ver bares y restaurantes atestados de personas.

Esas imágenes no las visualizo en un primer momento. La vuelta va a ser gradual, acorde a unos protocolos. Y esos protocolos tendrán en cuenta aspectos como el aforo y el distanciamiento. Aglomeraciones ya no las veo en nada, ni en eventos grandes, ni congresos. No se van a dar en el corto plazo.

¿Y se celebrarán las fiestas patronales de las capitales vascas, tan importantes para el negocio de la hostelería y el turismo?

Todavía hay que trabajar la apertura, la fase del postconfinamiento....Estamos en abril, quedan semanas y meses para ver cómo evoluciona la pandemia, cómo se va gestionando y bajando los contagios. En función de eso se irán acompasando el resto de cuestiones. Anticipar si va a ver fiestas o no es prematuro. Lo que hay que asumir es que en las siguientes semanas al postconfinamiento habrá que guardar mucho la distancias y los aforos estarán muy condicionados.

Cuestión aparte es el turismo. ¿Da por perdida la temporada de verano para el turismo vasco?

No la daría por perdida, pero es cierto que el turismo tardará más en recuperarse. Es un sector muy dinámico, muy transversal, que abarca mucha tipología de empresas. Desde agencias de viajes, empresas que organizan eventos, guías turísticos, alojamientos de agroturismo, hoteles urbanos...Las velocidades de salida van a ser distintas. No es lo mismo las actividades que están más ligadas a un turismo doméstico o de naturaleza, que pueden estar mejor posicionadas para salir, que no un turismo que depende de la coyuntura mundial, de los países del entorno que son destinos emisores para Euskadi. Hasta que ellos no se recuperen, el País Vasco tampoco se va a recuperar. Y en ese sentido pienso en las agencias de viajes, que trabajan ese mercado. Al final, podremos tener un turismo más interno, nacional, procedente de otras comunidades autónomas, pero el turista extranjero va a tardar. Vamos a tener que crear unos destinos seguros y unos viajes seguros para que se cree un clima de confianza que permita volver a hacer viajes de larga distancia. Primero trabajaremos campañas de turismo interno, más doméstico y después los mercados internacionales más prioritarios. El turismo va a tardar y va a necesitar este año, pero no por ello hay que dar por perdida la campaña de verano. Creo que va a ser más dedicada al turismo interno. Turista vasco y español básicamente.

¿Si alguien tenía algún plan para el verano mejor que piense en hacer turismo por Euskadi?

Todo va a depender de cómo gestiona cada país la crisis, la imagen de seguridad que sea capaz de transmitir sobre la pandemia y de los sistemas y las coberturas sanitarias. En estos aspectos, España está muy bien posicionada porque cuenta con un sistema sanitario muy bueno y reconocido internacionalmente. España como destino turístico va a recuperar fácilmente su imagen. Y Euskadi dentro de España también. La ventaja es que el País Vasco tiene una oferta muy diversa, tenemos muchos recursos en poco terreno lo que permite atraer a un variado perfil de turistas. A lo mejor, el turismo de ciudad y de cultura no es el primero en demandarse, pero el turismo de naturaleza va a ser un reclamo nuy importante. Hay productos muy trabajados en ese sentido, como las ocho rutas por Euskadi y las vamos a poner en valor pensando en que la mayor cantidad de turistas viene de Madrid, Cataluña y Castilla y León, es decir que no requieren de una gran planificación para acercarse hasta aquí.

Una buena oportunidad para los vascos para redescubrir su propia comunidad.

Sin duda. Los vascos podemos ser los mejores embajadores de nuestra tierra. Solo hace falta conocer todo lo que tenemos. Este verano es una buena oportunidad para que los vascos redescubran Euskadi como destino turisítico.

España es uno de los países más afectados por la pandemia, ¿no afectará eso a su imagen turística?

Creo que no va a afectar como marca España. Se trata de una pandemia global. La gestión de España está avalada y reconocida. El resto de países de nuestro entorno no está haciendo nada diferente a lo que hacemos nosotros. Cuando los extranjeros vienen a nuestro país tienen en cuenta sus atractivos, pero también conocen el gran sistema sanitario con el que cuenta.

¿Tiene algún cálculo del impacto que va a suponer la crisis sanitaria al sector del comercio, hostelería y turismo?

En turismo estamos tratando de medir el impacto. A través de un cuestionario a todo el sector hemos recogido su afectación y presentaremos el informe con cifras en los próximos días. En comercio y hostelería estamos articulando ayudas para solventar los gastos operativos, que siguen ahí. En una segunda fase estamos viendo otro tipo de medidas de estímulo para recuperar el consumo.

¿Por medio de bonos al consumo?

Es una fórmula. Históricamente han funcionado muy bien en el comercio. Y ahora vamos a hacer un bono que nos valga para todo: hostelería, comercio, turismo. Vamos a dedicar una partida presupuestaria muy importante a esos bonos.

El pequeño comercio siempre se ha movido en el alambre.

El comercio llevaba una etapa de estabilidad. No perdíamos empleo, pero tampoco se ganaba. Y la facturación crecía muy poco a poco. El sector se había estabilizado y trabajábamos en la profesionalización y en la digitalización. Y ahora se ha demostrado que era fundamental. Aquellos comercios que sí estaban mejor preparados en digitalización se están enfrentando a esta crisis desde una mejor posición. Hay que seguir trabajando en ese área y también la formación. Pero tiene que ser una formación muy especializada. Hay que detectar las necesidades y adecuarse a los formatos del comercio. La formación clásica y grupal ya no vale. En definitiva, debemos seguir trabajando para que el sector se profesionalice más y salga reforzado de la emergencia sanitaria.

También será necesario concienciar al consumidor de la importancia del pequeño comercio y de proximidad.

Hay que apelar a dos cuestiones. Por una parte, vamos a tener que hacer campañas para poner en valor el comercio de proximidad. La COVID-19 nos ha demostrado lo que supone quedarse sin comercio, tener calles sin comercio. Son ciudades vacías, sin identidad, sin vida, sin relaciones sociales. El comercio, más allá de la actividad económica, aporta cohesión territorial y social, además de seguridad a nuestras calles. Nos permite las relaciones sociales. Por otro lado, hay que apelar a la responsabilidad del consumidor. Los cambios en los hábitos del consumo ha provocado la existencia de muchos perfiles. Cuando se compra en el comercio de proximidad detrás hay personas, un empleo de más calidad, hay profesionalización, especialización. Hay que tratar de comprar no solo mirando el precio, sino que hay que mirar más allá. Con nuestras decisiones de compra construimos el tipo de sociedad que queremos. Cuando compramos en el comercio de proximidad apostamos por crear valor aquí, pagar impuestos aquí, crear condiciones de calidad de vida aquí. En la salida de la crisis de la COVID-19, es más necesario que nunca aportar ese valor aquí.

Pues durante el estado de alarma ha funcionado a pleno rendimiento el comercio online de las grandes multinacionales.

Se dejó la venta online porque no se quiso frenar aún más la actividad económica. Entiendo la inquietud que nos ha transmitido el sector del pequeño comercio y por eso hemos hecho campaña para apelar a la responsabilidad de los consumidores: compre lo que es imprescindible, artículos de primera necesidad.

¿Hay tiranteces entre los socios del Gobierno vasco por algunas críticas del PNV a la manera de gestionar la crisis por parte del Ejecutivo central?

La relación entre los socios es de lealtad y honestidad. Es normal que cuando las decisiones se tienen que tomar de una manera muy rápida a veces haya algún pequeño problema. Todo es mejorable y de lo que se trata es de evitar declaraciones que no aportan nada y pueden crear sensación de que hay malestar interno cuando no es así. Tenemos un buen marco de trabajo. 

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