El pacto presupuestario PNV-PP: ¿la foto de la vergüenza?

El presidente del PP y del Ejecutivo español, Mariano Rajoy.

En la dirección del PNV no parece que exista miedo escénico alguno a hacerse una fotografía tan incómoda como la que el partido de Andoni Ortuzar tiene por delante si, como todo parece indicar, la negociación en curso sobre las Cuentas de Mariano Rajoy llega a buen puerto. O eso al menos es lo que se intenta transmitir de puertas a fuera de su cuartel general en Sabin Etxea, deslindando el plano de la negociación presupuestaria de los sucesivos casos de corrupción que afectan al PP.

La citación de Rajoy para declarar en el juicio de Gürtel altera el rumbo de la legislatura

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Pero la instantánea de un PNV estrechando la mano de un PP, "corrupto de arriba a abajo", como denuncia Podemos, tras el estallido del enésimo caso de corrupción -la 'Operación Lezo', en el corazón de los populares madrileños de Esperanza Aguirre y con el que fue su brazo derecho, Ignacio González, dirigiendo una "organización criminal" que desvió 23,3 millones de euros del erario público a paraísos fiscales-, objetivamente, no es plato de buen gusto. Y menos cuando hasta el propio Mariano Rajoy va a tener que ir a declarar como testigo ante el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuicia la primera época del caso Gürtell (1999-2005), la mayor investigación judicial por corrupción a un partido político en las últimas décadas en España.

El mismo Rajoy que tal vez tenga que ir a declarar también al Congreso de los Diputados en la comisión de investigación que deberá aclarar la supuesta financiación irregular del PP. El mismo Rajoy que dirigió todas las campañas electorales de José María Aznar y del PP en la década de los 90 (1993, 1995, 1996 y 2000) cuando, según las diversas investigaciones judiciales en curso, el partido iba a las elecciones 'dopado' gracias, supuestamente, a la 'caja B' ("contabilidad extracontable) y a la presunta y sustanciosa financiación ilegal que ahora juzgan o investigan varios magistrados. El mismo Rajoy que, en los papeles del entonces tesorero de los populares -el otrora innombrable Luis Bárcenas- aparecía como el más mencionado en los sobresueldos -siempre negados de manera rotunda por Rajoy-, un perceptor de hasta 21 anotaciones (sobres) entre 1997 y 2008 con un total de 375.000 euros en juego.

Un innombrable al que en Génova no pudieron callar a golpe de talonario (21.300 euros mensuales), chófer y el pago de su defensa cuando el escándalo de la Gürtell ya ha había estallado como una auténtica bomba de racimo en varias comunidades autónomas (Francisco Correa fue arrestado el 6 de febrero de 2009). Ni la reunión en Génova en abril de 2011 -con Bárcenas, Arenas y Rajoy- ni los 'sms' del propio presidente al innombrable -"Luis sé fuerte"- fueron suficientes para obtener su silencio.

Es éste y no otro el Rajoy y el PP con el que el PNV de Andoni Ortuzar y el Gobierno vasco desean cerrar un acuerdo con el que, a cambio de apoyar los futuros Presupuestos Generales del Estado, esperan desatascar definitivamente la liquidación del Cupo vasco (cerca de 1.600 millones de euros). Un desacuerdo entre los ejecutivos central y vasco que se arrastra desde 2007 (con el Gobierno del lehendakari Ibarretxe y después con los de Patxi López (PSE-EE) y ahora con el presidente Íñigo Urkullu. Un lehendakari, éste último, ninguneado en la legislatura de la mayoría absoluta popular y que en los últimos años solo ha pisado una vez La Moncloa para reunirse con Rajoy: para hablar del desarme de la organización terrorista ETA.

El ala más soberanista del PNV, encarnada por su portavoz en la Cámara vasca y líder de la organización en Gipuzkoa, Joseba Egibar, no ve ningún problema en llegar a acuerdos con el PP de Rajoy. Lo ha dicho esta semana tras estallar el nuevo escándalo del PP de Madrid y el Canal de Isabel II y conocerse, un día antes, que Rajoy deberá declarar como testigo en el juicio de la Gürtell. Egibar ha dejado claro, en una entrevista en Radio Euskadi, que "la inhabilitación política no existe". Añadiendo que mientras lo que se defienda sean los intereses de Euskadi y "la agenda vasca", no hay problema alguno para pactar con ese PP y ese Rajoy. Aunque también reconoce que el contexto convulso de la corrupción popular, sin duda, afecta a la negociación. El acuerdo no está cerrado -aunque sí encarrilado, a la espera de cerrar la nueva ley quinquenal del Cupo y su cálculo futuro- y desde el Congreso, la representación peneuvista reitera que "hoy por hoy, en algunos asuntos importantes estamos lejos del acuerdo y presentaríamos enmienda de totalidad".

Xabier Arzalluz, el líder más carismático que ha tenido el PNV en las últimas décadas, ya cruzó un 30 de abril de 1996 la puerta de Génova, acompañado del entonces hombre fuerte jeltzale en Madrid, Iñaki Anasagasti, para estrechar la mano de José María Aznar y pactar el apoyo de los entonces también cinco votos peneuvistas a su investidura en mayo de ese año. En la foto del momento estaba también Jaime Mayor Oreja y... Mariano Rajoy. "Nosotros pactamos con Aznar, como con los demás gobiernos de España. Nunca nos ha temblado el pulso en pactar si lo creíamos útil para nuestra causa", dejó por escrito Arzalluz hace un año en el periódico Deia al referise a aquel acuerdo. Entonces, los intereses de Euskadi se tradujeron, entre otras cosas, en dar luz verde a la operadora vasca de telefonía Euskaltel, a lo que Anasagasti añade de un tirón "la eliminación del servicio militar obligatorio, la eliminación de los gobernadores civiles, la elección de las autoridades portuarias, una ley para devolver el patrimonio incautado, la renovación del Concierto Económico, una apuesta por la Formación…".

Lo celebraron todos juntos (y Rodrigo Rato, que también acudió a la cena), brindando con vino Pesquera en uno de los comedores privados del ya desaparecido restaurante Jockey, junto a la sede de Génova. El restaurante de la jet-set (beautiful people) madrileña.

¿En qué restaurante madrileño celebrarán en esta ocasión populares y peneuvistas el acuerdo si finalmente hay fumata blanca?

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