El papel de la prensa salta a la pantalla

Las rotativas cada vez imprimen menos periódicos por el auge del periodismo digital.

Hay un chiste que pasa estos días de smarphone en smartphone en el que un hombre loa a su esposa las ventajas del mundo digital y de las publicaciones on line frente al papel. La esposa aguanta estoica las diatribas de su marido hasta que éste se encierra en el baño y se da cuenta de que se ha terminado el rollo de papel.

-¿Puedes pasarme el papel higiénico, por favor?

Al otro lado de la puerta se hace el silencio. La esposa sabe que ha llegado su momento. Y la siguiente imagen es una tablet con la imagen congelada de un rollo de water.

Todavía nadie ha conseguido que las tablets sirvan para tal cometido, aunque para hacer honor a la verdad habrá que preguntarse también quién a estas alturas utiliza el papel de periódico para dicho menester.

Más allá de las sonrisas que este vídeo provoca sin duda entre los defensores del papel (y del periodismo on line), lo cierto es que la crisis de los modelos de negocio de las empresas periodísticas y la pesada losa de las deudas galopantes de las grandes (y pequeñas) sociedades del sector se han traducido en una pérdida de empleo sin parangón. A pocos días de que la cifra crezca –con el nuevo Informe Anual de la Profesión Periodística 2014- el del pasado año ya revelaba que un total de 11.151 periodistas habían sido despedidos de sus medios de comunicación desde el inicio de la crisis. Entre 2008 y 2013 el paro ha aumentado entre los informadores en un 132% y se han cerrado en España 284 medios de comunicación.

Pere Rusiñol es uno de esos periodistas azotados por la crisis. La conoce bien. Pero quiere poner el foco en lo fundamental y no perderse en lo accesorio. “La crisis de los medios tiene más que ver con el capitalismo de casino que con la desintegración de un modelo de negocio que efectivamente ha saltado por los aires, pero en buena medida como consecuencia de la inasumible deuda financiera heredada de la burbuja, pese a que tantos directivos tratan de culpar ahora a Internet para sacudirse las pulgas de encima: en 2007 hacía ya muchos años que la web se desarrollaba a la velocidad de la luz y, pese a ello, muchas de las empresas de comunicación ahora al borde de la quiebra surfeaban en la cresta de la burbuja aun batiendo récords históricos simultáneos de tirada, publicidad y beneficios”.

Esta reflexión del periodista Rusiñol, recogida en el prólogo de su libro ‘Informe Mongolia: papel mojado’ (Debate, 2013), pone la lupa más en cómo se han gestionado esos medios que en el debate más o menos tramposo del soporte en el que en el futuro los periodistas van a contar sus historias y sus empresas las van a publicar.

El periódico en papel es caro, su almacenamiento, más; su distribución es cada vez más costosa y para cuando llega al quiosco, su contenido ya es viejo, muy viejo. Pero lo era antes y después de que la irrupción del periodismo digital pusiera todo patas arriba y también antes del anuncio de la quiebra de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008.

De hecho, algunos sostienen que el problema está en otra ventanilla. “El cambio más importante es otro: donde había empresas propiedad de editores de periódico, hay ahora empresas propiedad del sector financiero”, como recuerda Rusiñol. Y en España, todos los medios tradicionales se miran de reojo y a las experiencias en otros países como EE UU antes de tomar alguna decisión sobre sus modelos de negocio.

El rotativo El País, líder de referencia en papel en España, acaba de crear varios think-tanks en los que conviven periodistas de la nueva generación que están ya ‘asaltando el cielo’ o lo harán en breve, con profesionales de marketing y otro tipo de perfiles para repensar el futuro. Pedro J. Ramírez busca un soporte digital que ya exista o crear uno nuevo para volver a la carga desde el universo on-line. Su antiguo hermano pequeño en Euskadi, El Mundo del País Vasco, acaba de ampliar su edición en papel a 12 páginas diarias, mientras ensaya en la web qué hacer.

¿Pasarán los medios tradicionales a salir en papel solo algunos días a la semana? ¿Creen las entidades financieras y los ‘fondos buitres’ en el oficio del periodismo? ¿Convertirán los medios digitales (y los de papel también) la progresión geométrica de ingresos vía publicidad on line en ingresos que hagan rentables sus modelos de negocio?

Nadie lo sabe, pero uno de los futuros periodistas de un conocido máster de periodismo subía una foto en Twitter en la que se veía a los alumnos recogiendo sus diplomas. El director del medio tradicional enviaba fuerzas a los alumnos pese a la crisis. Y éstos tuiteaban, tuiteaban y volvían a tuitear. ¿Será una señal?

Etiquetas

Descubre nuestras apps

stats