“Para poner dinero de tu bolsillo, es mejor no trabajar”

Tiene 46 años y suma empleos hasta en tres empresas diferentes de limpieza para llegar a un sueldo que le permita subsistir. María Antonia López es una de tantas trabajadoras del sector de la limpieza que esta semana se han concentrado en San Sebastián para luchar por sus derechos por la firma de un convenio propio que les aparte de las "precarias condiciones" que ofrece el estatal.

Pregunta. ¿De qué manera han empeorado sus condiciones laborales en los últimos años?

Respuesta. Ahora mismo yo trabajo en tres empresas, en una de ellas de manera fija, y en las otras dos haciendo sustituciones. Las condiciones en todos los casos, cada vez son peores. Tengo el sueldo congelado desde 2009, el convenio no se firma y llevamos prácticamente cinco años recibiendo recortes en los horarios de trabajo. Se nos recorta tiempo pero se nos pide cumplir con el mismo trabajo. La mayoría de nosotras si no trabajamos para dos o tres empresas no llegamos a un sueldo digno. El problema viene cuando tenemos que compaginar todos esos horarios para poder subsistir. Son jornadas muy reducidas con horarios de tres cuartos de hora, hora y media o dos horas como mucho. Además tenemos que trasladarnos, no tenemos todas las oficinas ubicadas en el mismo sitio, y al final terminas estresada y físicamente agotada por un sueldo muy pequeño.

P. ¿Se puede sustentar una familia bajo las condiciones laborales, horario y sueldo que usted tiene ahora mismo?

R. Es imposible sustentar a una familia. Yo sólo tengo un hijo a mi cargo y me da para ir tirando, pero con jornadas como las que tenemos en la mayoría de los casos es imposible. En una de las empresas para las que trabajo, me han aplicado el Estatuto de los Trabajadores en el sueldo, lo que significa que mi salario se reduce a la mitad y no me llega ni para pagar el transporte, porque claro, no nos lo pagan. Ahora mismo, si descuentas lo que te cuesta cada día trasladarte de una oficina a otra, a la reducción de sueldo que nos han aplicado, estamos poniendo dinero de nuestro bolsillo.

P. Supongo que en los últimos años también habrá visto muchos despidos a su alrededor.

R. Muchísimos. Ahora las empresas están ajustando excesivamente los presupuestos para entrar en los concursos. Ellos explican al cliente que harán el mismo trabajo con un presupuesto mucho más limitado. ¿Quién paga esto? Las trabajadoras. Reducen plantilla y horarios para que menos de nosotras hagamos en menos tiempo, el mismo trabajo que hacíamos antes.

P. ¿Usted tiene miedo a perder su empleo por ejercer su derecho a defender sus condiciones laborales mediante la huelga?

R. No tengo miedo de momento, pero sé que podría llegar a pasar. Aunque en mi caso, yo misma he pedido a la empresa que si pasamos al convenio estatal o se nos aplica el estatuto de los trabajadores me haga un despido procedente. Voy a cobrar más con el paro en mi casa que trabajando, porque trabajando, tristemente, incluso voy a perder dinero. Yo me niego. Me niego a trabajar en estas condiciones. Tenemos una situación en casa ajustada y apretada pero evidentemente para salir a trabajar fuera y poner dinero de tu bolsillo es mejor no trabajar.

P. ¿Cómo deberían mejorar sus condiciones laborales?

R. Se pide que la ultractividad sea indefinida. Que las condiciones que firmemos en un convenio propio –si se logra–, se mantengan vigentes hasta la próxima firma. Por otra parte, necesitamos un flexibilidad de horario cero. Las que trabajamos con varias empresas necesitamos saber que tenemos un horario fijo, no podemos amoldarnos a lo que a la empresa le venga en gana en ese momento porque, como te digo, tenemos que compaginar varios turnos y trabajos diferentes, cosa que no podríamos hacer sin un horario definido. Si puedes hacer tu trabajo, te vas a la calle. Ni siquiera pedidnos una subida de salario, sino una seguridad. Saber que dentro de seis meses o un año no se nos va a aplicar el convenio estatal.

P. ¿Albergáis la esperanza de que estas movilizaciones sirvan para que de verdad os escuchen?

R. La esperanza es lo ultimo que se pierde. Aunque seamos pocas y salgamos unas si y otras no. Si animamos a mas gente creemos que al final nos terminaran escuchando. Nuestro sector es un sector en el que cada trabajadora se encuentra muy aislada individualmente. No llegamos a conocernos entre todas ni a saber cuales son las condiciones bajo las que trabajan las demás. Con este tipo de movilizaciones o concentraciones llegas a conocer lo que piensan otras trabajadoras como tú, te sientes menos sola. Hay muchas trabajadoras que tienen miedo a perder sus puestos de trabajado y quedarse sin nada si salen a manifestarse. El mismo te paraliza. Cuando ves que hay quien, como tú, quiere luchar por un trabajo digno te sientes apoyada. Solo queremos llevar un jornal digno a nuestras casas y sobrevivir. La palabra es sobrevivir.

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