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Comisión o Federación: he ahí la cuestión

Algunos de los participantes se acercan a la meta de la carrera de barricas, situada en la Plaza de España.

Rubén Pereda / Iker Rioja Andueza

Está en boca de todos. Es la comidilla de los vitorianos. ¿Comisión o Federación? He ahí la cuestión. Las fiestas de Vitoria están a la vuelta de la esquina y, como cada 25 de julio, Santiago, la ciudad ha celebrado el aperitivo festivo predilecto, el Día del Blusa y de la Neska y también el de la tradicional feria de ajos. Sin embargo, ha sido una jornada especial. Diferente. Por primera vez en la historia no ha habido “paseíllo” porque ya no hay toros vespertinos y sí una “kalejira” que, para el caso, ha sido el mismo desfile de saltos, katxis, pegatinas, furgonetas de desguace y jarana. El de toda la vida. Por primera vez, eso sí, ese ritual ha estado dividido al haberse escindido las cuadrillas en dos bloques, la Comisión de Blusas y Neskas por un lado y la Federaciónpor el otro.

Por la mañana, todas las calles parecían conducir a la Plaza de España, punto de partida de la segunda edición de la carrera de barricas. Pese al ambiente festivo propio de la jornada, se palpaba cierta tensión entre los ‘blusas’ y las ‘neskas’, algunos de ellos molestos por el cauce que ha tomado la situación. “Mejor no encender esa mecha, porque puede estallar todo”, advertía un ‘blusa’ presente en la céntrica plaza vitoriana.

Todo comenzó el septiembre pasado. Tras algunas desavenencias, cinco cuadrillas —Los Bainas, Batasuna, Los Biznietos de Celedón, Gasteiztarrak y Los Martinikos—abandonaron la Comisión. Poco después, Bihurriak y Jatorrak siguieron sus pasos. La gota que colmó el vaso y desencadenó la escisión fue, de acuerdo con estas cuadrillas, la sanción económica impuesta por la directiva de la Comisión por no acatar sus directrices y, en vez de sustituir el paseíllo del pasado 9 de agosto por una marcha de condena a una agresión sexista, celebrarlo. Además de este incidente, la dirección de la Comisión ya había suscitado las críticas de estas cuadrillas.

Unidad contra las agresiones sexuales

Estas diferencias se han mantenido hasta la actualidad, lo cual ha acarreado algunas dificultades a la hora de organizar los paseíllos y demás actividades. No obstante, llegadas las once de la mañana, las discrepancias se han dejado a un lado para guardar unos minutos de silencio en forma de repulsa hacia la agresión machista que tuvo lugar el pasado domingo. Las autoridades, rodeadas de ‘blusas’ y ‘neskas’ de todas las cuadrillas, han querido mostrar su compromiso de trabajar para garantizar unas fiestas “libres de violencia machista”. La concentración, que se ha desarrollado bajo el lema ‘Vitoria-Gasteiz: contra las agresiones machistas’, ha durado quince minutos.

El alcalde, en ese acto, ha sido muy claro: “Quiero mandar un mensaje muy claro. Vitoria-Gasteiz es una ciudad moderna que quiere que las relaciones humanas se basen en el respeto, y si hay alguna persona que quiere venir a nuestra ciudad a entender que las relaciones no se basan en el respeto a los derechos de las mujeres, de los hombres o del colectivo LGTBI, es mejor que se quede en su casa”.

Tras los minutos de silencio, se ha dado paso a la estruendosa carrera de barricas. Es otro signo de que los tiempos cambian. Fue ideada en 2016 para sustituir a la tradicional carrera de burros, que como los toros y los animales del circo ya no tienen cabida en una Vitoria que ha abrazado el animalismo aunque ha indultado a los festejos con vaquillas. Pero la prueba no ha conseguido atraer a participantes de todas las cuadrillas. Aquellas adheridas a la nueva Federación no han tomado parte.

La kalejira de la Federación, de hecho, la ha abierto la cuadrilla Batasuna, la gran dominadora de las últimas ediciones del 'gran prix' de los asnos, con un pollino que ha paseado por la ciudad durante toda la jornada. Y no muy lejos, unos kilómetros al norte, en Llodio, sí se ha disputado la carrera anual de burros.

Alejados del tumulto de la prueba, sentados en una de las terrazas de la plaza, varios miembros de Los Bainas, una de las cuadrillas escindidas, comentaban el cisma. Insatisfechos, eran conscientes del ambiente caldeado en el que están sumidas estas fiestas. “Lo que tendría que haber sucedido es lo siguiente: todos los ‘blusas’ tendrían que haber salido juntos y los políticos deberían habernos dejado en paz”, explicaba, firme, uno de los miembros de la cuadrilla.

Mientras tanto, la carrera se desarrollaba con normalidad. El equipo de rugby Gaztedi, como reconocimiento a la realización del Mundial de Rugby Inclusivo que tendrá lugar en la ciudad en agosto, se ha encargado dar el banderazo de salida. El pistoletazo, por su parte, ha corrido a cargo de la Federación Alavesa de Atletismo. Tras cubrir las vueltas al circuito, que tenía su comienzo y su meta en la Plaza de España y recorría la Virgen Blanca y la calle Mateo de Moraza, tirando de su barrica de 57 kilogramos, Basatiak se ha proclamado campeón, como ya sucediera en 2016.

“Es un juego de críos”

Al cabo de la carrera, varios ‘blusas’ pertenecientes a la cuadrilla Bereziak esperaban en una terraza a los compañeros que habían participado. Uno de ellos se ha mostrado muy crítico con la escisión de las siete cuadrillas y las acciones emprendidas por el Ayuntamiento. “Lo de la Federación no tiene sentido, es un juego de críos”, opina. Desde su punto de vista, el abandono de la Comisión conlleva acatar la pérdida de apoyo por parte del Consistorio y, por tanto, considera que las exigencias de la Federación son inasumibles, que no tienen lugar. Asimismo, achaca al alcalde su falta de iniciativa. “El alcalde debe ser un líder y llevar a cabo todas las gestiones posibles para llegar a acuerdos, cosa que no ha hecho”, reclamaba. Ha ido incluso más allá y ha extendido sus críticas al conjunto del Ayuntamiento: “Sobre todo a la concejala de Cultura, pero también al alcalde y a todo el gabinete, les viene grande el asunto”.

Pese a las discrepancias entre los dos grupos de cuadrillas, ha primado el ambiente de celebración. Así se ha hecho constar en el nuevo formato del 'paseíllo'. Las fanfarrias han tocado con energía la música de siempre y los 'blusas' y las 'neskas' han saltado a su son con la siempre complicada misión de no perder el equilibrio y el preciado contenido de sus grandes 'katxis' de plástico. La ciudad, como siempre, se ha apiñado en las aceras para flanquear a los grandes animadores de la fiesta, que se han puesto a tono para los exactamente 457.200 segundos de La Blanca que tienen por delante a partir de las 18.00 horas del próximo 4 de agosto.

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