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La Miles Falcon de la Fio. Una veterana de la batalla de Villarreal

Publicidad de la Miles Falcon Six G-ADLS, un exitoso y moderno avión que cubrió roles de transporte privado y taxi, aunque tuvo una dilatada y exitosa vida deportiva en una época que fue conocida como la Edad de Oro de la aviación (http://www.aviationancestry.co.uk/).

De todos los aviones que volaron en los cielos vascos durante la Guerra Civil solo hay uno que haya sobrevivido al inexorable paso del tiempo y al convulso periodo 1936-1945 para, tras diversos avatares y circunstancias, ser totalmente restaurado por la Fundación Infante de Orleans (FIO), que en la actualidad lo mantiene en estado de vuelo en su extraordinaria colección de aviones históricos. Se trata de una Miles Falcon Six m 3.C de 1935 ex G-ADLS que fue vendida en el verano de 1936 por su propietario, Andrew Farquhar, a una comisión vizcaína dirigida por el abogado y militante de Izquierda Republicana (IR) Ramón María Aldasoro. Todo comenzó a principios de agosto de 1936 cuando Aldasoro, siguiendo instrucciones del gobernador civil José Echevarría Novoa, se acercó hasta París en compañía de Daniel de Mendialdua, nombrado jefe de la comisión de aprovisionamiento de armas llamada 'Junta del Norte', y los aviadores Eloy Fernández Navamuel, Julio Alegría y José María Yanguas (1). Allí adquirieron tres aviones civiles, una Monospar ST-25 Jubilee, una Miles Hawk y la Falcon, siendo esta última la que nos interesa, que fue traída en vuelo a Bilbao el 14 de agosto de 1936 (2). Su piloto debió de ser Yanguas, por cuanto este avión —monoplano de líneas limpias y aerodinámicas con capacidad para cuatro pasajeros y motor de 200 Cv- aparece asociado a este aviador hasta el comienzo de la batalla de Villarreal, si bien los pocos pilotos que había en el norte tuvieron que volar todo tipo de aviones.

La Falcon estuvo en el campo de Lamiako, donde se la militarizó y proveyó de lanzabombas bajo control de los servicios de aviación de Euzkadi, pasando a formar parte de la heterogénea fuerza que el gracejo popular dio en llamar “Circo Krone”, una suerte de circo volante que fue usado en combate por las fuerzas gubernamentales siguiendo el eje de las operaciones del frente norte, ya fuese en Oviedo y su pasillo o en la batalla de Villarreal (actual Legutio), pero no nos consta que combatiese en Asturias, aunque sí lo hizo en el frente alavés. A las 08,00 h del día 2 de diciembre de 1936, operando con escolta de cazas polikarpov I-15 “Chato”, la Falcon —pilotada por Yanguas, que llevaba como observador a Luis Otaño-, tomó parte en una misión sobre el aeródromo Martínez Aragón de Vitoria, siendo acompañada por el Dragon Rapide del teniente Fernando Hernández Franch, pero no halló ningún avión en la pista, por lo que dio la vuelta y a la entrada de Elorriaga soltó su carga de bombas sobre una concentración de nueve camiones (3). Ese día partieron de Lamiako un total de seis aviones, además de la Falcon y el Dragon (un Breguet XIX, un Farman, un Fokker y un Vickers Vildebeest con distintas misiones, incluyendo el cuartel de caballería y la fábrica vitoriana de Ajuria), los cuales sorprendieron a la columna de Alonso Vega desplegándose en el pinar de Txabolapea, pero ya no tenían bombas por lo que, desgraciadamente para las fuerzas vascas que se habían desplegado en el pinar y sufrirían muchísimas bajas, su actuación fue totalmente inoperante en un momento que puede catalogarse de crítico en el devenir de la lucha sin cuartel que se libraba por la posesión de la villa alavesa al comienzo de la batalla. Los aviones gubernamentales se limitaron a ametrallar a las tropas rebeldes de camino a su base de Lamiako (4). 

Fotografía de la Falcon Six G-ADLS en la época en que participó en la prestigiosa King’s Cup de septiembre de 1935. Un año después volaba sobre los cielos vascos (Jaime Velarde: “El ayer vuela con nosotros, las Miles Falcon en España” en Aeroplano n.º 18).

Fotografía de la Falcon Six G-ADLS en la época en que participó en la prestigiosa King’s Cup de septiembre de 1935. Un año después volaba sobre los cielos vascos (Jaime Velarde: “El ayer vuela con nosotros, las Miles Falcon en España” en Aeroplano n.º 18).

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Objetivo Birmania. Julio Eiguren el espía vasco que no existió

Fotografía familiar de Julio Eiguren, con sus hermanos y hermanas, padres y tío, tras finalizar la guerra. De pie, de izquierda a derecha: Pedro “Pete”, Julio, Fernando Eiguren (tío), Luis “Louie” y John. Sentados de izquierda a derecha: Victoria “Bessie”, Bonifacio Eiguren y Lucia Bermeasolo (padres) y Connie (Cortesía del Basque Museum and Cultural Center de Boise, Idaho).

La invasión de Birmania (hoy en día Myanmar) —en manos del Imperio Británico desde 1886-, por parte del Imperio del Sol Naciente a finales de diciembre de 1941 fue otro golpe estratégico militar de gran relevancia contra el dominio de las potencias aliadas en el sureste asiático. Los británicos capitularían en abril de 1942, pasando Birmania a ser una pieza clave en el tablero militar japonés en un intento final de subyugación de China y de preminencia en la región. Mientras los vasco-nevadenses de las Fuerzas Aéreas estadounidenses Joseph Malaxechevarria Plaza, Santy Arriola Onandia, John Montero Bidegaray y Domingo Arangüena Bengoa sobrevolaban heroicamente los cielos de Birmania, en la extremadamente peligrosa ruta entre India y China, en el sur del país era desplegado, a finales de 1944, el agente secreto de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) —la primera agencia centralizada de inteligencia en el extranjero en la historia de Estados Unidos (EEUU)-, Julio Eiguren Bermeasolo, nacido en 1919 en Jordan Valley (Oregón) de padres vizcaínos. Dos años antes de la creación de la OSS, el 13 de abril de 1942, Eiguren se había alistado en el ejército en la ciudad de Boise, Idaho. Durante dos meses asistió al Centro de Entrenamiento de Reemplazo de la Policía Militar en Fort Riley (Kansas), que fue establecido en abril de 1942 para formar soldados y policías militares para el reemplazo de las pérdidas en el extranjero. El 8 de junio sería trasladado a South Post, Fort Myer (Virginia). Su especialidad militar ocupacional era la de “mensajero”.

A pesar de ser una organización muy joven, establecida en junio de 1942, la OSS se expandió rápidamente, aunque con dificultades y en diferentes grados de penetración, por los diferentes teatros de operaciones, con la excepción del Pacífico, tajantemente vetado por el general Douglas MacArthur. (Posteriormente en 1944 y 1945, el almirante Chester W. Nimitz haría uso de la pionera unidad marítima de la OSS en la invasión de Filipinas). Tras la liberación de Francia, y una vez estabilizado dicho teatro de operaciones, la prioridad de la OSS se trasladó inmediatamente a Alemania, y tras el fin de la guerra en Europa al frente asiático. Excluido de los sectores del Pacífico controlados por el ejército y la armada, la OSS destinó todos sus esfuerzos al distante Teatro China-Birmania-India, desconocido ampliamente por el público y considerada como la “guerra olvidada” de la Segunda Guerra Mundial (SGM). Si en octubre de 1944, el personal del OSS destinado a esa región no alcanzaba el 14%, entre junio y septiembre de 1945 contó con un 36% (unas 4.000 personas) del total del personal de la agencia. Era el terreno “ideal” —escasamente poblado con densas junglas, y un clima monzónico devastador y plagado de enfermedades tropicales-, para llevar a cabo el tipo de guerra no convencional detrás de las líneas enemigas que la OSS había perfeccionado en la Europa ocupada por la Alemania Nazi. De esta manera, envió por primera vez al extranjero un primer destacamento de fuerzas especiales, formado por las secciones de operaciones especiales y de inteligencia secreta, llamado “Detachment 101” (Destacamento 101), el cual operó en el norte de Birmania ocupado por Japón, entre abril de 1942 y 1945. La OSS contaba con unos 800 americanos y una guerrilla de unos 10.000 nativos indígenas (unos 9.000 Kachin los cuales formaron los “Kachin Rangers”) instruida por la agencia americana para hacer frente a las tropas imperiales japonesas. 

Misiones y bases de la OSS en el sudeste asiático en septiembre de 1945 (https://www.cia.gov/library/publications/intelligence-history/oss/pg_36.jpg/image.jpg).

Misiones y bases de la OSS en el sudeste asiático en septiembre de 1945 (https://www.cia.gov/library/publications/intelligence-history/oss/pg_36.jpg/image.jpg).

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Tatuajes en la memoria. Un documento inédito sobre los vascos en los campos nazis

Campo de Gurs, donde llegó a haber 6.000 vascos y navarros. En barracones como estos se hacinaban los exiliados republicanos tras la derrota de 1939, por lo que no es de extrañar que hiciese mella en muchos la presión de las autoridades francesas. Las Compañías de Trabajadores Extranjeros, la Legión Extranjera y los Regimientos de Marcha de Voluntarios Extranjeros se convirtieron en la única salida para muchos (Jesús García Sánchez: “Historia postal de los campos de refugiados españoles en Francia”).

Con el sugerente título de 'En Buchenwald también tuvo su representación Euzkadi' figura entre los fondos del Archivo Histórico del Gobierno Vasco un documento de dos páginas mecanografiado y sin firma que fue dirigido a la delegación de Baiona el día 16 de mayo de 1945 (1), cuando apenas había pasado una semana desde la capitulación alemana y el consiguiente final de la guerra en Europa. Se trata de una absoluta rareza entre los centenares de papeles que tuvimos ocasión de consultar para la preparación de trabajos como “Basque code talkers en la Segunda Guerra Mundial”“Combatientes vascos en la Segunda Guerra Mundial”, pues no habría por aquel entonces demasiadas referencias sobre la extrema situación que muchos exiliados republicanos habían padecido al ser recluidos —en cantidad cercana a los 9.000, entre los que, lógicamente, también había vascos-, en los campos que los ejércitos aliados estaban liberando por toda la geografía del exterminio nazi, una cuestión que ahora vuelve a estar de actualidad en medio de las efemérides del 75º Aniversario de la victoria aliada en Europa. 

En aquel momento, la atención del Lehendakari José Antonio Aguirre y de todo su gobierno estaba puesta en la organización de una fuerza de carácter paramilitar entrenada bajo los auspicios de la Office of Strategic Services (OSS) que se hiciese cargo de la seguridad del territorio vasco-navarro ante la eventualidad de una caída del régimen de Franco, que ya tratamos en este mismo blog al hablar del batallón Gernika, por lo que aquel documento se mezcló con otros muchos sobre las más diversas cuestiones relacionadas con los vascos que iban llegando a las delegaciones de Baiona y París y a los que buenamente iban dando salida a través de sus respectivos secretarios (Javier de Gortazar y Francisco Javier de Landáburu, e incluso el secretario de este último, José Antonio de Durañona) en una época en la que el mundo aún sufría las consecuencias de la mayor conflagración de la historia, que continuaba fieramente en el inmenso frente Asia-Pacífico. En el equipo de investigación de la Asociación Sancho de Beurko nos encontramos cíclicamente con estas y otras cuestiones al abordar los sucesos de la Guerra Civil Española (GCE) y la Segunda Guerra Mundial (SGM) y solo esperamos la oportunidad de relacionar entre sí diversos documentos y fuentes para que, al quedar vinculados en diferentes soportes —por ejemplo este blog u otros-, no queden descontextualizados en una suerte de carrera por la memoria en la que se “quema” la información muy rápidamente, como sucede en la actualidad con demasiada frecuencia.

Base de la Legión Extranjera de Le Barcarés (Francia), centro de formación de los RMVE. Muchos se incorporaron a estas unidades entre 1939 y 1940, siendo hechos prisioneros por los alemanes durante la campaña de Francia y posteriormente trasladados a los campos nazis al perder su estatus de prisioneros de guerra (http://m.mve2gm.es/paises/bando-aliado/francia/legion-extrangera/a21e-regiment-de-marche-des-volontaires-etrangers/).

Base de la Legión Extranjera de Le Barcarés (Francia), centro de formación de los RMVE. Muchos se incorporaron a estas unidades entre 1939 y 1940, siendo hechos prisioneros por los alemanes durante la campaña de Francia y posteriormente trasladados a los campos nazis al perder su estatus de prisioneros de guerra (http://m.mve2gm.es/paises/bando-aliado/francia/legion-extrangera/a21e-regiment-de-marche-des-volontaires-etrangers/).

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Vascos en el frente olvidado de América. Las Islas Aleutianas de Alaska, 1942-1943

El Sargento Matthew Etcheverry Saragüeta participó en la campaña militar de las Aleutianas. Con posterioridad fue herido en combate en Leyte, Filipinas, y recibió dos estrellas de bronce y el corazón purpura. Falleció a la edad de 86 años en su localidad natal de Fresno, California. (Cortesía de la familia Etcheverry).

Más allá de los ataques devastadores de los U-boats alemanes contra la marina mercante aliada en la costa atlántica, el golfo de México o el Caribe, y los intentos fallidos de espionaje por parte de agentes de inteligencia militar de la Abwehr en territorio estadounidense, el mayor desafío militar durante la Segunda Guerra Mundial (SGM) para la integridad del país provino de Japón. No solamente provocó la entrada de Estados Unidos (EEUU) en el conflicto armado con el ataque sorpresivo a Pearl Harbor, si no que llevó la tragedia de la guerra a las Islas Aleutianas del Territorio de Alaska (en manos americanas desde 1867) seis meses después, poniendo simbólicamente en jaque a la sociedad americana.

Las Islas Aleutianas son una cadena de islas volcánicas con una longitud de 1.900 kilómetros entre el Mar de Bering y el norte del Océano Pacifico y que se extienden entre las penínsulas de Alaska y Kamchatka, en Rusia. Caracterizadas por un clima hostil y un terreno inhóspito —con altas montañas y una tundra espesa-, estaban habitadas por unos pocos miles de personas de la etnia Unangan (conocidos también como Aleutianos). Tristemente, se convirtieron en testigos involuntarios de las atrocidades de una guerra en un frente aislado y cuyo valor estratégico se sigue cuestionando hoy en día. ¿Fue la invasión japonesa de las Aleutianas una maniobra de distracción ante el intento de asaltar el atolón de Midway, en el Pacífico central; o un intento de proteger el flanco norte de su expansionismo militar; o el inicio de un potencial asalto aéreo a la costa oeste de norteamericana? 

Mapa de la Campaña de las Islas Aleutianas, 1942-1943. (National Park Service, US Department of Interior; https://www.nps.gov/aleu/planyourvisit/maps.htm).

Mapa de la Campaña de las Islas Aleutianas, 1942-1943. (National Park Service, US Department of Interior; https://www.nps.gov/aleu/planyourvisit/maps.htm).

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VÍDEO | 75 años de la gesta del batallón Gernika, capítulo 3: Desfile en Burdeos y Epílogo

La batalla de la Pointe de Grave había durado del 14 al 20 de abril de 1945 con un coste en bajas de 197 muertos y 843 heridos para los franceses y de 657 muertos y 3.500 prisioneros para los alemanes (de estos, se desconocen los heridos y también los desaparecidos, muchos de ellos ejecutados por las tropas de vanguardia, por lo que las cifras son orientativas), lo que es buena muestra de la ferocidad con la que se libraron aquellos combates. El Regimiento AEF Somalí —formado por tres batallones que atacaron los reductos más fortificados de la Festung (fortaleza) de Soulac-, se convirtió en la unidad más castigada por parte francesa con un total de 98 muertos y un número de heridos muy superior. El batallón Gernika, una unidad bisoña que no superó en campaña el centenar de efectivos, también había pagado un alto precio por la victoria: 5 muertos y 57 heridos (de los que algo más de la mitad eran leves), según datos que reveló al periódico Deia en 1978 el teniente Andrés Prieto (1). La toma de la batería de Les Arros el día 19 de abril se había hecho en condiciones de gran violencia por la resistencia de los artilleros de costa de la Kriegsmarine (Marina de guerra alemana) y dejó recuerdos en la memoria que los gudaris no olvidarían nunca, pues se pasó por las armas al teniente Arndt y a sus oficiales. Sus cuerpos, tirados en una trinchera de comunicación a la salida de un bunker, fueron fotografiados por el fotógrafo bordelés André Puytorac. También se recogió abundante botín de guerra en objetos y en metálico, pero no todos obedecieron las órdenes de entregar su parte al batallón. Aún así, el Gernika reunió la nada despreciable cifra de 26.730 francos y abundante material eléctrico y sanitario que, sumados a los 25.000 que aportó el Gobierno Vasco, dejaban a la unidad vasca en una más que saneada y halagüeña situación. Lamentablemente, buena parte del material ocupado en Les Arros sería requisado apenas unos días después por la Gendarmería francesa en el cuartel de Macau. Del centenar de prisioneros del Marine Artillerie Abteilung 618 (MAA 618) se hizo cargo el capitán Juan María Inchausti “Maisu” hasta su entrega a la Policía Militar y poco después fueron relevados y retirados de la zona de combate a la playa de Soulac, donde pasaron la noche (2).

La imagen más emblemática del batallón Gernika fue tomada el 26 de abril de 1945 mientras desfilaba aclamado por una multitud que le tiraba flores al pasar por delante del Gran Teatro de Burdeos de camino a la plaza des Quinconces (fondo Bidasoa/Sancho de Beurko, AHE).

La imagen más emblemática del batallón Gernika fue tomada el 26 de abril de 1945 mientras desfilaba aclamado por una multitud que le tiraba flores al pasar por delante del Gran Teatro de Burdeos de camino a la plaza des Quinconces (fondo Bidasoa/Sancho de Beurko, AHE).

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VÍDEO | 75 años de la gesta del batallón Gernika, capítulo 2: ataque a la Cota 40

La retirada de la Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas) hacia la Línea Sigfrido en el verano-otoño de 1944 había dejado numerosas bolsas de resistencia aisladas por toda la costa atlántica, que constituían un enorme problema en la retaguardia francesa —afectando especialmente a la población local, que sufría las dificultades derivadas del aislamiento y la falta de suministros que debían llegar por mar a los puertos- conformando un frente olvidado para el esfuerzo de guerra aliado de cerca de 100.000 soldados alemanes al abrigo de poderosas fortificaciones defendidas por piezas de grueso calibre. Cerca de Burdeos estaban La Rochelle, Royan, Pointe de Grave y las islas de Oleron y Re con 30.000 hombres bien abastecidos a base de la requisa de recursos y bienes locales (1) e incluso proporcionados por el gobierno de Franco, que enviaba barcos desde el puerto de Pasaia. El llamado Muro del Atlántico o Atlantikwall era una línea costera que empezaba en la frontera del Bidasoa y llegaba hasta Noruega en un ingente esfuerzo fortificador de la Alemania nazi para evitar la invasión de los Aliados por mar que había sido quebrado en Normandía. Las bolsas de Royan y Pointe de Grave, con sus guarniciones de 4.200 y 20.000 soldados alemanes respectivamente, formaban la Festung Gironde y bloqueaban completamente la entrada al puerto de Burdeos en el estuario del Gironda, provocando un grave problema de desabastecimiento en todo el sur de Francia. 

Situación de las principales defensas alemanas en la Pointe de Grave; en un círculo rojo la zona de ataque de los batallones Gernika y Libertad. S: Punto de apoyo (hormigón); W: Nido de resistencia (hormigón); Sp: Posición del tipo pelotón fortificada con rollizos de pino; Up: Posición intermedia (suboficial); Ar1, Ar2, O, B, M, N y S: posiciones del tipo Sp situadas en Montalivet (http://www.forteresse-nord-medoc.org/bunkerologie.aspx).

Situación de las principales defensas alemanas en la Pointe de Grave; en un círculo rojo la zona de ataque de los batallones Gernika y Libertad. S: Punto de apoyo (hormigón); W: Nido de resistencia (hormigón); Sp: Posición del tipo pelotón fortificada con rollizos de pino; Up: Posición intermedia (suboficial); Ar1, Ar2, O, B, M, N y S: posiciones del tipo Sp situadas en Montalivet (http://www.forteresse-nord-medoc.org/bunkerologie.aspx).

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VÍDEO | 75 años de la gesta del batallón Gernika, capítulo 1: la llegada al frente del Médoc

En 2013, la Asociación Sancho de Beurko comenzó a trabajar la memoria del batallón Gernika, la única organización militar vasca que combatió como tal durante la Segunda Guerra Mundial (SGM), aunque hubo otra unidad, el 3º Batallón de Fusileros Marinos (3e BFM), pero no pasó de la fase de organización y fue disuelta en Inglaterra en mayo de 1942, además de los miles de combatientes que lo hicieron a título individual y a los que va dedicado nuestro “Fighting Basques Project”. En aquel momento recogíamos los materiales que se habían producido en los últimos tiempos, incluyendo libros, documentales y eventos que tuvieron por catalizador al socialista Andrés Prieto Arana, que fue teniente del Gernika y albacea de su memoria durante largos años —los últimos prácticamente en solitario (1)-, de cara a participar en los actos del 69º y 70ª aniversarios de la batalla de Pointe de Grave, que tuvieron lugar en 2014 y 2015 respectivamente, donde la Recreación Histórica tuvo una especial relevancia, componiendo desde la Asociación una guardia que rindió honores a las banderas vasca y francesa ante las máximas autoridades vasca y aquitana.

Con este videoblog de tres capítulos que hoy comenzamos, rodado el pasado mes de febrero antes de la pandemia del COVID-19, pretendemos rendir homenaje al batallón Gernika en su 75º Aniversario, incorporándonos, en este 2020 en el que el mundo se encuentra en una encrucijada por culpa de un virus, a una fecha tan redonda en la que la memoria de un pueblo pequeñito como el nuestro se sumará a la del final de la Segunda Guerra Mundial tanto en Europa como en el Pacífico. Con ello también queremos rendir tributo al sueño del lehendakari José Antonio Aguirre "de presentarse ante el mundo como beligerante contra el nazismo" (2).

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La mirada vasca sobre la Segunda Guerra Mundial (I)

El instructor de vuelo de pilotos de guerra Gene Etchart fue entrevistado a la edad de 100 años por Joseba Etxarri de euskalKultura.eus y Pedro J. Oiarzabal en 2017 en Billings, Montana.

Desde el 2015, la Asociación Sancho de Beurko ha liderado el “Fighting Basques Project”  —un proyecto original y sin precedentes en nuestro entorno geográfico más próximo- con los objetivos de analizar y divulgar la participación vasca y navarra en la Segunda Guerra Mundial (SGM) con especial énfasis en el papel jugado bajo la bandera de barras y estrellas norteamericana, destacando la recreación histórica como un elemento esencial en la reconstrucción de la memoria e historia familiar y militar de los veteranos de origen vasco de Estados Unidos (EEUU).

Desde hace seis meses que iniciamos la andadura en “Ecos de dos guerras: 1936-1945” hemos publicado una veintena larga de artículos, de los cuales la mitad corresponden al ámbito de la última guerra mundial en el que hemos desentrañado historias únicas y altamente desconocidas de una generación de vascos y navarros (estadounidenses) que lo dieron todo por el país que había acogido a sus padres o hicieron de él su nuevo hogar en busca de una nueva vida. Quisiéramos agradecer a eldiarionorte.es el enorme apoyo brindado a este proyecto de memoria. En el artículo de hoy, repasamos el viaje recorrido por los diferentes escenarios bélicos y que nos va a permitir huir, aunque sea imaginariamente, del confinamiento en el que nos hemos visto recluidos por el Covid-19.

Al Pagoaga en un pozo de tirador excavado en la arena volcánica de Iwo Jima descansa al lado de otro compañero dormido. Escenografía de la Asociación Sancho de Beurko para el documental “Basques in WW2. The Marine Corps” (Sancho de Beurko Elkartea)

Al Pagoaga en un pozo de tirador excavado en la arena volcánica de Iwo Jima descansa al lado de otro compañero dormido. Escenografía de la Asociación Sancho de Beurko para el documental “Basques in WW2. The Marine Corps” (Sancho de Beurko Elkartea)

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La gran fuga de la Guerra Civil Española. El fuerte de Ezkaba en 1938

Imagen aérea del fuerte de Ezkaba.

La evasión desde el fuerte de Ezkaba (Fuerte Alfonso XII o Fuerte de San Cristóbal) —junto a Iruña-Pamplona-, el 22 de mayo de 1938, de 795 presos republicanos ofrece la fascinación de los acontecimientos épicos. Las duras condiciones de vida dentro de los muros de la prisión, el hambre, la enfermedad y el comportamiento sádico de algunos guardianes alimentaron la fuga de la prisión con el claro objetivo político de continuar la lucha contra las tropas rebeldes. Un motín planeado y dirigido por Leopoldo Picó Pérez (Prisionero #319) y Baltasar Rabanillo Rodríguez (Prisionero #1012) —militantes comunistas de Bilbao y Valladolid, respectivamente-, resultó en la liberación de un tercio de la población carcelaria total. Muchos estaban mal preparados para escapar, sin provisiones y ropa adecuada.

La fuga obtuvo más reseñas en el New York Times que en la prensa local durante 40, y se saldó con 206 ejecutados en los montes, más 14 fusilados (incluido Baltasar) en la Ciudadela de Pamplona en agosto de 1938. Otros 45 fugitivos capturados murieron en el fuerte entre 1938 y 1943 debido a enfermedades y a una crueldad sórdida. Solo tres hombres —Valentín Lorenzo Bajo, José Marinero Sanz y Jovino Fernández González- quedaron documentados por haber conseguido la libertad al cruzar la frontera franco-española a 50 kilómetros de distancia. 

Interior del fuerte de Ezkaba.

Interior del fuerte de Ezkaba.

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Nacionalistas vascos entre mineros. Tres gudaris de Ortuella en la Guerra Civil

Bendición de la ikurriña de la compañía Kortabarria del batallón Arana Goiri en la basílica de Begoña. Marcado con una “X” el comandante Felipe Bediaga, que hallaría la muerte en el Saibigain al igual que el vecino de Nocedal Daniel Amezaga Ozerin, que sin duda también se encuentra en la imagen (Fondo Bidasoa/Sancho de Beurko, AHE).

Sin duda, la segunda muerte es el olvido, e incluso hay quien se acoge a un eufemismo para decir lo mismo, como que es la propia muerte del recuerdo lo que nos lleva a ello. Pero esta reflexión viene a cuento porque en la Asociación Sancho de Beurko creemos que perpetuar el recuerdo de una generación de vascos que defendieron unos ideales de justicia e igualdad no está relacionada con el culto a la vanidad de nadie —una vanidad que sabemos que ello/as no tenían, sino no estaríamos hablando de esto aquí, pues se trata de historias desconocidas que han sido entresacadas con mucho esfuerzo de la memoria familiar-, ya que creemos firmemente, como la reflexión que nos propone el maestro de cineastas John Ford en El hombre que mató a Liberty Valance, que nuestra sociedad actual, al igual que aquella que se forjó en el 'salvaje' Oeste de los EEUU, tiene contraída una deuda de gratitud que no puede pasar por el olvido (1). El fin último de nuestro trabajo es que los materiales que aportamos en este blog sirvan para componer un trasunto de toda esta generación, la que creció entreguerras, un periodo en el que la vieja Europa se convirtió en el campo de batalla de todas las ideologías.

Entre ellas también estaba el nacionalismo vasco, que había evolucionado desde el integrismo inicial de su nacimiento, a finales del siglo XIX, hacia una postura más pragmática que llevaba aparejada una “progresiva participación institucional y apertura”. Una organización política, el EAJ-PNV, que iría dando pasos hacia una verdadera “democracia de partidos en la sociedad vasca” (2), si bien su catolicismo y la defensa del proyecto estatutario (incluso en solitario, aunque llegase a compartir con la derecha más rancia y agónica el proyecto del Estatuto de Estella), que no hicieron propio las izquierdas hasta fecha muy tardía, le llevó a chocar con estas, claramente revolucionarias, algo que en la Zona Minera de Bizkaia se manifestaría con bastante crudeza. Aquí, donde las condiciones de vida de los trabajadores eran más duras, ser nacionalista vasco, por ser ideología minoritaria y abundar los pistoleros de izquierda, tenía algo de heroico (otro día hablaremos del otro nacionalismo más republicano y aconfesional, el de Acción Nacionalista Vasca [ANV]), dándose incluso casos de enfrentamientos armados en Ortuella, Trapagaran y otras localidades. Un territorio donde —además del socialismo, mayoritario-, llegó a asentarse el comunismo de manera firme antes de la Guerra Civil, conformando una identidad colectiva que le llevó a ser conocido como 'Pequeña Rusia'.

Vista de la casa del barrio Bañales de Ortuella en la que nacieron los hijos de los Lazpita y los Mañarikua. Ambas familias tenían una situación más desahogada que las que se dedicaban a la minería, muchas de las cuales vivían hacinadas en pésimas condiciones. Toda la zona fue escenario de movilizaciones y huelgas que implicaban a mineros y obreros desde finales del siglo XIX (Deia).

Vista de la casa del barrio Bañales de Ortuella en la que nacieron los hijos de los Lazpita y los Mañarikua. Ambas familias tenían una situación más desahogada que las que se dedicaban a la minería, muchas de las cuales vivían hacinadas en pésimas condiciones. Toda la zona fue escenario de movilizaciones y huelgas que implicaban a mineros y obreros desde finales del siglo XIX (Deia).

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