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GALICIA

Un clásico del tecnopop gallego en la última serie de culto de HBO

En el año 2002 el vigués Carlos Ordóñez, pionero de la electrónica en Galicia más conocido como Prozack, lanzaba con su nuevo proyecto Grado33 un disco de punk-pop llamado ‘Ya se oculta el sol’

17 años después el interés por sus canciones revive en el continente americano gracias a la banda sonora de ‘Los Espookys’, la primera serie en español que produce HBO

Los Spookys (HBO)

Los Spookys (HBO) HBO

En el año 2002 el vigués Carlos Ordóñez, pionero de la electrónica en Galicia más conocido como Prozack, lanzaba con su nuevo proyecto Grado33 un disco de punk-pop llamado ‘Ya se oculta el sol’. 17 años después el interés por sus canciones revive en el continente americano gracias a la banda sonora de ‘Los Espookys’, la primera serie en español que produce HBO.

Los Espookyses una comedia dark y surrealista, queer y millennial, cutre y muy divertida, que tiene como fondo la precariedad y la subcultura de una juventud mexicana fascinada con la moda gótica, las pelis de terror, el death metal y la música rockabilly. Producida por el creador de Saturday Night Live y de Portlandia, Lorne Michaels, y por su actor fetiche Fred Armisen (quien también actúa en la serie), cuenta entre sus creadores y actores con dos de los cómicos jóvenes más interesantes del momento: Ana Fábrega y Julio Torres. Con solo 6 capítulos de media hora, Los Espookys se sitúa entre la rareza y el éxito: la plataforma HBO ha anunciado que producirá la segunda temporada de la serie.

Este verano el salvadoreño Julio Torres, que interpreta a Andrés, el personaje más raro y carismático de la serie, y que acaba de presentar su primer especial de comedia en HBO, comentaba en la revista musical Pitchfork cuáles eran las músicas que estaba escuchando en ese momento. Las tres canciones que recomendó fueron “Frozen”, de Madonna, “Total Eclipse” de Klaus Nomi y “Náufrago”, de Grado33. Un momento: ¿hablaba Julio Torres del mismo Grado33 de Vigo que conocíamos? Sí, y explicaba que este tema formaba parte de la selección de canciones en español elegidas por el equipo de Los Espookys para formar parte de su banda sonora.

Captura del comentario de Julio Torres sobre “Náufrago” en la web de Pitchfork

Captura del comentario de Julio Torres sobre “Náufrago” en la web de Pitchfork © Pitchfork

El cómico cuenta que de estas canciones es “Náufrago” una de sus favoritas. «Me vi escuchándola una y otra vez porque es muy melancólica y divertida. Nos invita a compartir su tristeza. Morrissey es un gran mito en Latinoamérica, y se parece a él en el tono», explica Torres, añadiendo que «cuando tratamos de licenciar la canción se nos rompió el corazón al ver que a lo mejor no podríamos porque no conseguían localizar al tipo que la escribió. Pero al final apareció, y conseguimos la canción».

En efecto, Carlos Ordóñez lleva casi dos décadas prácticamente desaparecido de la escena musical. El disco de Grado33 fue el último que publicó y ya tiene 17 años. Antes llevó a cabo distintos proyectos musicales: Prozack, Gauss, Nómadas… fue uno de los creadores más prolíficos en el Vigo de los 90, la ciudad que dejaba atrás la Movida para meterse en el nuevo milenio siendo epicentro del dance y el techno en Galicia, con el Club Vademecwm como templo principal. En 2002 con Grado33, el dúo que crea con Alexandra Cabral, Ordóñez abraza el tecnopop pero de un modo oscuro, tanto a nivel intimista como para dar cuenta de lo que estaba pasando en el mundo. EnYa se oculta el sol canta sobre el atentado en las Torres Gemelas (“Pánico en Manhattan” no paró de sonar en el Diario Pop de Jesús Ordovás en Radio3 aquel año) y sobre la desolación personal en dos temas, “Náufrago” y “Deprimido”, que fueron los elegidos para la banda sonora de Los Espookys.

Gracias a esta elección de los productores de la serie, que demuestra que el mejor underground no entende de generaciones ni de continentes, y también al libroUnha historia da música en Galicia, de Francisco Fernández Rego (Ed. Galaxia, 2019), cuyo capítulo sobre la electrónica revela muchos detalles de la historia de Prozack y sus otros proyectos, es buen momento para que las nuevas generaciones redescubran a Carlos Ordóñez, y para dar una buena noticia: Prozack prepara nuevo material de electrónica instrumental, aunque muy lejos de lo que fue Grado33.

Así nos lo ha contado deste Canarias, donde el músico lleva viviendo unos años.

Grado 33 en concierto en 2001 en La Iguana de Vigo

Grado 33 en concierto en 2001 en La Iguana de Vigo © Cedida por Carlos Ordóñez

Cuéntanos un poco qué haces en la actualidad, dónde vives… ¿sigues relacionado con la música?

Vivo delante del Océano Atlántico, en una isla canaria. Una isla árida, seca y bastante inhóspita. El lugar perfecto si te gusta la soledad, el vacío y disfrutas con la nada, el silencio, que es mi caso. Me gusta escuchar el sonido del viento. Todo eso es muy inspirador. El lugar ideal si aborreces la vida social, los saraos, las escenas y la vida en las grandes ciudades. Pero, cada vez más, echo de menos los bosques frondosos y la Galicia más lluviosa e invernal.

Soy empresario, dirijo una pequeña empresa dedicada al comercio en la isla. Aunque pasaron 17 años desde mi último trabajo publicado, en todo este tiempo, de algún modo, he estado relacionado con la música. Siempre he contado con un estudio musical en casa, un espacio lleno de aparatos e instrumentos de todo tipo, en el que encerrarme y poder plasmar las ideas que se me pasan por la cabeza. De todos estos años en los que no he publicado ha salido bastante material, que nunca he movido de mi estudio por pura desidia.

Lo último que leímos sobre ti fue en 2010, en un reportaje en el que se decía que volverías aquel año con un disco de Prozack. Pero no se ha vuelto a saber del tema. ¿Tienes pensado regresar a la música con algún proyecto?

En 2012 terminé y grabé una veintena de canciones pop, de temática bastante profunda y sonido etéreo, que de momento siguen en un cajón de mi casa, y en la de 3 o 4 amigos muy próximos. Fue lo último que compuse en formato pop, con textos y voces; quizá haga algo con ellas en breve. El problema es que la producción es algo pobre, pues en esa época disponía de unos medios insuficientes para la grabación. Después de esos trabajos más melódicos, desde hace unos seis años trabajo en un álbum de composiciones instrumentales, más abstractas y electrónicas. Voy a publicar una de esas piezas, como adelanto, en formato vídeo. Será para finales de este 2019, contra Navidad.

¿Qué ha sido de la otra componente de Grado 33, Alexandra Cabral?

A Alejandra la veo muy poco, pero nos comunicamos con mucha frecuencia. Sigue en Vigo y está estupenda, como siempre. Nos queremos mucho.

Carlos Ordóñez y Alexandra Cabral, componentes de Grado33

Carlos Ordóñez y Alexandra Cabral, componentes de Grado33 © Cedida por Carlos Ordóñez

¿Como contactó contigo el equipo de Los Espookys?

Parece ser que llevaban meses intentando localizarme, llegando casi al punto de tirar la toalla por no dar conmigo. Finalmente consiguieron contactar con Elena Cabrera (copropietaria del sello Autoreverse junto a Aldo Linares) y ella les pasó mi email. Inmediatamente se pusieron en contacto conmigo, me comentaron todo el proyecto, lo mucho que estaban interesados en comprar los derechos de dos piezas de Grado33 y me mandaron un pequeño dossier de la serie. Tengo que confesar que lo primero que pensé fue en rechazarlo, pues siempre tuve claro el no desenterrar jamás a Grado33 (de hecho aún sigo teniendo dudas al respecto, sobre si habré hecho lo correcto). Pero tras darle muchas vueltas durante unos días decidí aceptarlo, y nos pusimos de acuerdo para firmar un contrato.

Escogieron los temas "Náufrago" y "Deprimido". Con años de perspectiva, ¿qué significaron para ti esas canciones?

Son dos pedacitos de la peor etapa de mi vida. Después de haber vivido muy intensamente la década de los años 90, en poco tiempo todo mi mundo se desmoronaba. A principios de los 2000 me encontraba perdido, vacío y desnortado. Además estábamos viviendo acontecimientos muy terribles en el mundo, y había algo enrarecido en el ambiente. Se respiraba la paranoia. Se estaba a imponer un verdadero nuevo orden. Finalizaba el mundo "feliz" que habíamos conocido en los 80 y 90, sin internet ni redes sociales, y nacía otro mucho más complejo y siniestro. Todo esto es, obviamente, muy subjetivo.

Toda esa atmósfera turbia y enrarecida quedó mucho mejor plasmada en los álbumes Tan Lejos (1998) y Dispersión (2000) de mi otro alter ego, Prozack, infinitamente más vanguardistas e interesantes que el tecnopop retro de Grado33. Dispersión de Prozack es coetáneo a los inicios de Grado33. El álbum de Grado33 fue mi aproximación, naíf y punk, al minimal pop sintético. Ya antes de Prozack y los demás proyectos de techno, había hecho en los primeros 90 bastantes experimentos en forma de maqueta, con cajas de ritmo y guitarras procesadas, cercanas al postpunk y al industrial. Ya solo me gustan dos piezas del disco de Grado33, una me gusta de verdad, la otra a medias: "¿Tienes fuego?", mi favorita, es puro pop electrónico de vanguardia, y "Noche ideal" está claramente inspirada en la sencillez de canciones pop clásicas de algún famoso grupo neoyorquino de los 60.

En Pitchfork Julio Torres habla de “Náufrago” y dice que le recuerda a Morrissey. ¿Qué opinas de esta percepción? 

Al principio me llamó bastante la atención, pues nunca he sido fan de los Smiths ni de Morrissey, aunque obviamente lo considero un artista enorme. Me resulta indiferente, si te digo la verdad.

¿Te gustó la serie?

Con toda sinceridad (y espero que no lo lean los productores de la serie), de momento he decidido no verla. No soporto escucharme, y menos aún en viejas composiciones, como es el caso. Además tengo cierto temor a que no me guste cómo ha quedado la sincronización. Prefiero imaginarlo.

¿Has escuchado el resto de las canciónes de la banda sonora? ¿Cómo te ves en la misma playlist que todos esos grupos latinoamericanos, la mayoría bastante jóvenes? 

No conocía a ninguno de los otros grupos que participan en la banda sonora, solo he escuchado a alguno superficialmente. Seguramente en la época de Grado33 (2000-2002) conectaría bastante con alguno de ellos, pero a día de hoy, en absoluto. Actualmente mi interés por ciertas escenas o estéticas pop es más bien nulo. Han pasado muchos años, yo he cambiado mucho y mis intereses no han parado de evolucionar. Hoy mis preferencias musicales van en otra dirección: las vanguardias, la contemporánea, la música concreta, la electrónica y la música experimental. Sí que me interesa, y mucho, el pop experimental, o las deconstrucciones de formatos pop de algunas bandas del postpunk (más del período clásico que del postpunk actual). Pero últimamente escucho muy poco pop. La música pop pone a flor de piel todo tipo de sentimientos, que con frecuencia acaban en brotes de nostalgia que prefiero evitar.

¿Has notado la repercusión de aparecer en Los Espookys o de que Julio Torres haya hablado de vosostros? ¿Se ha interesado en este tiempo alguien más por vuestra música? 

Hace ya varios años que me escribe bastante gente, de diferentes países, preguntándome si se va a reeditar el álbum, o dónde lo pueden conseguir, pues les encantan las canciones de Grado33. Normalmente son fanáticos del minimal pop sintético, o de la escena dark o gótica. Grado33 tiene bastantes fans de la subcultura gótica (la cual me produce mucha simpatía), especialmente en Latinoamérica. Esa escena gótica, en concreto la mexicana, es la que ha inspirado en parte a Los Espookys. En todo este tiempo he tenido varias propuestas de sellos discográficos, obviamente minoritarios y muy especializados, para reeditar el álbum de Grado33 en CD, en vinilo, en edición más lujosa y completa, etc. Una vez estuve a punto de aceptarlo y ponerlo en marcha, pero finalmente decidí que no lo reeditaría jamás y enterrarlo definitivamente en el pasado, que es donde mejor está. De momento, sigo manteniendo esto.

¿En general cómo valoras este ‘rescate’? ¿Sentías cierto olvido por parte de la prensa o de los fans?

Espero que sea positivo, en la medida en que sirva como impulso para lo que verdaderamente me interesa, que es la publicación de un nuevo álbum. Cuando tu carrera se ha movido en parámetros de underground, y hace ya cerca de veinte años que no publicas algo nuevo, no puedes esperar que sigan hablando mucho de ti. Y desde luego lo menos que esperas es que te llamen de una productora norteamericana y te digan que son fans y que quieren licenciar dos canciones para una serie de HBO. Además, debido a mi personalidad y mi carácter, se me da muy mal la autopromoción, nunca he sabido venderme. En todo este tiempo no he alimentado lo más mínimo el recuerdo de todo lo que he hecho en el pasado. Ni siquiera he mantenido alguna red social para exponer y difundir mi música. Todo eso me da una pereza enorme. Justo ahora, gracias a libro de Fernando (Fernández Rego), he empezado timidamente a intentar difundir algo mi trabajo, más que nada con la vista puesta en la publicación de composiciones nuevas. Pero, ciertamente, me siento muy incómodo hablando de mí mismo. Siempre voy a necesitar a alguien que haga ese trabajo por mí.

Hablando del libro de Fernández Rego, gracias a su ingente trabajo conUnha historia da Música en Galiciaque ha editado Galaxia, hemos podido revisar muchos proyectos musicaes gallegos de las últimas décadas, entre ellos los tuyos, que relatas en el libro con mucho detalle. Quería saber qué te parece este proyecto y cuáles serían para ti otros músicos gallegos, especialmente contemporáneos tuyos, que crees que habría que reivindicar. También si estás al tanto de la música gallega actual y si hay algún proyecto que sigas o te guste.

Con Fernando ya había tenido algún contacto hace años por lo de La Fonoteca. Hace dos años volvió a contactar conmigo, siempre con gran entusiasmo, para hablarme de su proyecto de un libro que contase la historia de todas las escenas musicales gallegas. Desde el principio me pareció un magnífico proyecto. Siempre hemos tenido una relación muy cordial y fluida, y él tenía claro que quería contar la historia de mis proyectos musicales. La idea me gustó mucho, y me esforcé todo lo que pude en ayudarle. Fernando acaba de regalarnos una obra colosal, única, de referencia. Un trabajo hecho con pasión y rigor que sin duda perdurará en el tiempo. La escena que más conozco es la de la Movida viguesa, por cercanía, y porque en los 90 llegué a relacionarme de algún modo con algunos de sus protagonistas. En la actualidad, me duele algo decirlo, no sigo ninguna música gallega ni española. Pero sí escucho algunas cosas, y me consta que hay bastante efervescencia, y grandes grupos gallegos en el panorama actual.

Grado33 en el Club Vademecwm de Vigo

Grado33 en el Club Vademecwm de Vigo © Cedida por Carlos Ordóñez

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