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“Los incendios de hace un año nos dieron la desgraciada oportunidad de cambiar el modelo forestal”

A la derecha, Juan González, alcalde socialista de Nigrán (Pontevedra), durante su comparecencia en la comisión sobre los incendios creada en el Parlamento de Galicia

David Reinero

Juan González (PSOE), alcalde de Nigrán (Pontevedra) desde 2015 y concejal desde década y media antes, hace balance un año después de los incendios que el 15 de octubre de 2017 arrasaron buena parte de los montes del municipio y acabaron con la vida de dos mujeres que intentaban escapar del fuego en la parroquia de Chandebrito, considerada una de las zonas cero de aquella ola, que en toda Galicia afectó en unos pocos días a 50.000 hectáreas y provocó un total de cuatro muertes.

¿Como están Nigrán y Chandebrito un año después?

Medioambientalmente recuperándose. Y entre comillas de manera satisfactoria. Nunca se puede decir que los incendios sean algo bueno, ni mucho menos estos que destruyeron vidas humanas, pero creo que hay un cambio en la forma de pensar sobre cómo debe ser la relación de Nigrán y de esas parroquias con la naturaleza que tienen alrededor. Nos dio la desgraciada oportunidad de cambiar el modelo. Estábamos todos acostumbrados a un modelo que en principio para las comunidades de montes daba un beneficio a corto plazo y los incendios nos hicieron ver que ese no es el mejor de los beneficios. Creo que Chandebrito, y Camos también [parroquia vecina también afectada], tomó buena nota de lo que esa ola de incendios nos avisó, de que o cambiamos o el futuro de nuestras parroquias y de nuestros montes va a ser muy complicado. Están recuperándose con mucha fuerza y unión de los vecinos, de las parroquias, de las comunidades de montes y del Ayuntamiento.

Las vidas no se pueden recuperar, ¿pero recuperaron todos los afectados sus viviendas y la vida normal?

Todo eso se recuperó hace tiempo. Fuimos muy ágiles tanto el Ayuntamiento como las entidades vecinales y creo que fuimos capaces de solucionar de manera inmediata los problemas que en otros lugares tardaron meses. También en cuanto a viviendas, hubo algunas que entre el Ayuntamiento y las entidades sociales fuimos capaces de recuperarlas y otras, las menos, sobre todo una que se quemó, sí que consiguió ayuda de la Xunta. Pero todas las comunidades de aguas, el mobiliario público o la iluminación, los arreglamos rápido, sin esperar a que nos diesen las subvenciones. En el primer mes solucionamos una parte muy importante de aquellas pequeñas infraestructuras que no podían esperar a que llegase una subvención.

Dice que hubo un cambio en la manera de pensar de las parroquias afectadas. Pero uno de los puntos de conflicto del urbanismo y la ordenación del territorio en Nigrán en las últimas décadas es el deseo de parte de la ciudadanía que vive en el rural de construir más viviendas en el rural incrementando el modelo de asentamiento disperso que ya tiene el municipio, limítrofe con la ciudad de Vigo. ¿No supone eso más riesgos en caso de incendios?

El modelo no es sólo de este municipio, es el que tenemos en Galicia. Claro está que Nigrán no se va a convertir en Tordesillas, donde pasas por un núcleo y lo demás son todo campos y montes. La población de Nigrán está dispersa y esto es lo que nos hace diferentes a otras comunidades. Ni los incendios ni la planificación urbanística van a conseguir que nos convirtamos en el modelo castellano. El hecho de que haya casas en el rural no significa para nada que un incendio pueda destruirlas. Los incendios no tienen por qué hacernos cambiar el modelo urbanístico vecinal. Evidentemente si alguien va a vivir A Chandebrito sabe que va a vivir cerca de un bosque, porque Chandebrito está en el bosque. Hay que desterrar la idea de que árbol es lo mismo que incendio. Son muchas las políticas y sobre todo los mensajes que se están lanzando desde la Xunta de que alrededor de una casa hay que cortar todos los árboles porque pueden arder. Creo que es un modelo equivocado. Están metiendo en la cabeza de la gente que árbol igual a incendio. Y lo que hay es montes descuidados, mala gestión de los bosques, mala elección de las especies. Pero el hecho de que haya un árbol a menos de cien metros de tu casa no significa que se va a prender fuego ni que tu casa vaya a arder. Sabemos que Nigrán tiene una población dispersa, es el modelo que tenemos y en el que nos gusta vivir, además. Los incendios no tienen por qué cambiar la forma que tenemos de vivir desde hace siglos en Galicia.

Pero ese modelo de franjas de protección alrededor de las viviendas también estuvo en vigor durante el gobierno de PSOE y BNG en la Xunta hasta 2009. Con unas u otras distancias, es la legalidad vigente. ¿Está el Ayuntamiento de Nigrán vigilando la limpieza de las franjas de protección?

Claro que estamos vigilándolas. Pero esa es otra de las ocurrencias de la administración autonómica, que tengamos que ser los ayuntamientos los que las vigilemos. A nosotros nos llegó al Ayuntamiento gente denunciando a un vecino porque tiene un aguacatero, porque tiene un roble, y que dicen en el periódico que la Xunta dice que todo eso hay que cortarlo. No creo que sea esta la manera de conseguir que no haya fuegos en Galicia. Hay que poner en valor el monte y cuidar el monte, hay que hacer lo que están haciendo en Chandebrito y Camos, que es sustituir todas esas especies de más fácil combustión por otras autóctonas. Y eso sí, crear franjas alrededor de los núcleos en las que no haya eucaliptos y pocos pinos. Eso es una fórmula diferente.

¿Pero abrió el Ayuntamiento algún expediente tras esas denuncias que dice que recibió?

Muchísimos. Otra cosa es entrar en una propiedad privada a limpiarla. Abrimos cientos de expedientes. Creo que firmo diariamente diez o doce expedientes sobre obligatoriedad de limpieza de fincas. De hecho, sí que se miran muchas más fincas más limpias, porque la gente está más asustada.

El año pasado Nigrán se quejó de falta de recursos autonómicos para atacar los incendios aquel 15 de octubre, pero no había querido brigada propia conveniada con la Xunta. Este año sí aceptó el convenio pero aún está seleccionando el personal para la brigada. ¿Cuál es el problema?Nigrán se quejó de falta de recursos autonómicos para atacar los incendios aquel 15 de octubre

No me constan problemas. Se está en el proceso selectivo. Si la ayuda [de la Xunta] nos llegara en enero en vez de en junio probablemente ya estarían contratados. Y es una ayuda parcial. Se dice de las brigadas municipales... La brigada son cuatro brigadistas, que con los incendios del año pasado ya podía haber cuatro o cuarenta que no iban a apagar el incendio. Desde que estamos gobernando nunca se había abierto esa subvención [para crear brigadas municipales pagadas en parte por la Xunta]. Se abrió este año, y nos presentamos a sabiendas de que ponemos más del 50% de lo que cuesta la puesta en marcha de esa brigada. Pero con un capataz y cuatro brigadistas, puede que en un pequeño fuego puedan hacer algo, pero sobre todo se encargarán de vigilar las franjas.

¿Siguió y conoce los resultados de la comisión de análisis de los incendios que acaba de finalizar en el Parlamento de Galicia? ¿Que valoración hace de las medidas acordadas?

Fui invitado a participar y dije lo que pensaba. Pero si tengo que ser sincero no creo que consiga un resultado. No tengo gran confianza en lo que salga de ella. Confío mucho más en las ganas que tienen mis vecinos de luchar contra los incendios y de cambiar esa productividad del monte. Creo mucho más en el día a día de lo que estamos haciendo muchos ayuntamientos que en una comisión parlamentaria. Muchas de las preguntas que me hacían no estaban relacionadas con los incendios, eran completamente políticas, que por qué no habíamos hecho la brigada.

Usted es historiador. Con los incendios, ¿estamos condenados a repetir la historia?

Probablemente, pero yo quiero pensar que con lo que pasó en 2017 todos aprendimos. En Nigrán sí que aprendimos y sabemos que tenemos que estar preparados, y la mejor forma es cambiar el modelo, que es lo que se está haciendo. Y en cuanto a la administración que tiene la responsabilidad de actuar en el fuego, también debiera estar más preparada en cuanto a coordinación y medios. Porque lo que pasó en 2017 yo entiendo que es imposible de predecir y de tener medios suficientes. Pero ahora sabemos que eso puede repetirse, que el cambio climático es una realidad. Hasta hace una semana estaba la gente bañándose en la playa. Creo que vamos a estar más preparados, si las condiciones vuelven a ser las mismas que las del año pasado, si se vuelven a repetir, creo que vamos a estar más preparados.

Durante el fin de semana de los incendios del año pasado usted estaba en Madrid con un seguimiento sanitario tras donarle un riñón a su hijo. El presidente Feijóo, sabiéndolo, insistió en reprocharle que hablase de los incendios sin estar en Nigrán. ¿Ha hablado con el presidente en el último año?Feijóo, sabiéndolo, insistió en reprocharle que hablase de los incendios sin estar en Nigrán

No. No lo tengo en cuenta tampoco, pero fue una pequeña metida de pata. En la política se mete muchas veces la pata. Un presidente de la Xunta no debiera jugar con eso. Yo había estado hasta el sábado en Nigrán porque había venido unos días a reincorporarme tras recuperarme, y el lunes ya estaba de vuelta. Fue una coincidencia que yo estuviese ese domingo en Madrid, pero podía darse la circunstancia de que, al margen de aquella situación personal, yo estuviese fuera de Nigrán de vacaciones y eso no significaría que yo fuese un irresponsable. Creo que se equivocó pero no le doy importancia ninguna.

¿Como están ahora usted y su hijo?

Bien, bien. Valió la pena. Y ahora estamos de aniversario también. El trasplante de riñón y los incendios van a ir unidos toda mi vida. El futuro de mi hijo va a ser mejor y en los incendios aprendimos para conseguir que el futuro de Chandebrito, Camos y Nigrán sea mejor.

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