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De Castelldefels al espacio: un laboratorio de 'makers' hasta el infinito y más allá

Milena y Claudia Orlandini y Ángela Bedoya son las tres fundadoras de Tinkerers Lab

Álvaro Hernández

Si bien no por su valor (aún están lejos de la valoración milmillonaria que ansían todas las ‘startups’), su proyecto sí que es un unicornio por lo inusitado de su equipo fundacional. Tinkerers Lab forma parte de ese selecto club de empresas tecnológicas fundadas por mujeres, compuesto por solo un 3% de las compañías del sector. Las tres madres de este taller español situado en Castelldefels tienen como horizonte el mismísimo cielo. No en vano, sus proyectos pasan por hacer que la impresión 3D sea el futuro de la fabricación de piezas que viajan al espacio.

“Llevamos trabajando en el proyecto un par de años, investigando en otros países y viendo que en la fabricación digital en España, comparada con el resto de Europa, Estados Unidos o Canadá, había un vacío”, explica Milena Orlandini, una de las cofundadoras del proyecto, a HojaDeRouter.com. “Estamos todavía un poco atrasados respecto a los otros países”.

Desde hace un año, la empresa creada por Milena Claudia Orlandini junto a Ángela Bedoya está instalada en la incubadora que la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés) abrió en 2014 en el campus de la Universidad Politécnica de Cataluña en Castelldefels. Junto a la NASA europea, el equipo de Tinkerers (compuesto a día de hoy por cuatro empleados y varios colaboradores externos) trabaja para lograr que lo mejor de la investigación espacial también tenga una utilidad en la superficie terrestre.

El proyecto que desarrollan en colaboración con la ESA utiliza datos geoespaciales obtenidos por satélite para fabricar modelos topográficos en 3D de este lugar llamado mundo. “Los fabricamos con placas de poliuretano y una gran fresadora para luego utilizar algoritmos y proyectar los datos con un sistema de proyectores de alta definición, sensores infrarrojos y cámaras 3D”, detalla Orlanidini.

Las potenciales aplicaciones de este proyecto podrían llegar a salvar vidas. De hecho, tal y como explica la cofundadora de Tinkerers Lab, uno de sus usos más significativos tiene que ver con la gestión de emergencias. La proyección de datos sobre el modelo topográfico permitiría tomar decisiones rápidas y, sobre todo, sin correr riesgos.

“En un incendio en un parque natural, un equipo multidisciplinar que gestione la emergencia no tiene por qué saber interpretar al completo datos que aparecen en 20.000 pantallas”, señala. “En cambio, con un modelo de esta plataforma en la que vas proyectando datos visuales, todos hablan el mismo idioma y puedes mostar en tiempo real dónde está el incendio, dónde los equipos de rescate, cruzarlos con datos meteorológicos, hacer previsiones para evitar correr riesgos y, sobre todo, acabar con el incendio”.

Los mapas que se fabrican en el taller ‘maker’ catalán también pueden servir para evitar que los visitantes de una estación de esquí desaparezcan al abandonar las pistas o incluso para hacer que la agricultura sea una ciencia todavía más precisa. “Si tienes datos de temperatura de superficie o de humedad del terreno, puedes optimizar recursos de riego, fertilizantes….”. Todo ello, a vista de pájaro.

De Barcelona al infinito y más allá

Tinkerers Lab no solo propone bajar datos del espacio para hacer uso de ellos en la Tierra, sino que también quiere aportar su granito de arena a la conquista espacial. En un proyecto de investigación junto a estudiantes de la Universidad Politécnica de Cataluña, la ‘startup’ busca la forma de imprimir en 3D piezas para microsatélites a base de grafeno.

 “De grafeno ya hay filamentos”, aclara Orlandini, “pero con tecnologías de impresión por fundición, como en las típicas impresoras, y eso no nos sirve para crear lo que queremos: componentes y antenas para microsatélites”. Lo que ellas buscan es una forma de solidificar el polvo de grafeno, con un proceso que se conoce como “sinterizado láser”, para aprovechar la resistencia de este material y que los componentes no se rompan con las bruscas vibraciones del despegue de un cohete. Además, los costes de fabricación de los microsatélites se reducirían.

Pero no solo de proyectos espaciales vive el taller creado por estas tres mujeres españolas. De hecho, más allá de estas dos líneas de investigación, Tinkerers Lab forma parte de la red internacional de ‘fablabs’ del MIT, cuyo objetivo no es otro que la difusión de ese arte del siglo XXI que es la fabricación digital.

“Ahora estamos participando en un proyecto de ‘fablabs’ sociales y trabajamos con chicos en riesgo de exclusión social”, explica Orlandini. “Queremos que ellos también participen en esta alfabetización digital y abrirles una puerta para que puedan reciclarse, aprender algo más o incluso dedicarse al autoempleo”.

No es poco lo que hace de esta empresa catalana un proyecto casi extraterrestre: fundada por tres mujeres (“mayores de 45”, puntualiza Milena), trabajando para llegar al espacio y ayudando de paso a los jóvenes que más lo necesitan. No es un mal comienzo para llegar, como diría el entrañable personaje de Pixar, “hasta el infinito y más allá”.

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Las imágenes de este artículo han sido cedidas por Milena Orlandini.

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