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En la mente del criminal: ¿hace falta una orden judicial para entrar en el cerebro?

El 'brain decoding' permite ya bucear en nuestras mentes para conocer, con bastante fiabilidad, nuestras ideas y pensamientos, algo realmente útil a la hora de desentrañar los detalles de un delito. Si el 'brain decoding' permite acceder a lo que piensa un presunto delincuente, saber si estuvo o no en la escena del crimen, ¿se podría usar en un juicio para detectar mentiras?

El cerebro de los sospechosos podría convertirse en una inmejorable fuente de información

El cerebro de los sospechosos podría convertirse en una inmejorable fuente de información

Grabación de recuerdos, telepatía, vídeos de nuestros sueños, control de la mente, avatares y telequinesia. Parece ciencia ficción, pero todo ello no solo es posible, sino que ya existe, según explica el físico americano Michio Kaku en su nuevo libro 'El futuro de nuestra mente'. Todo forma parte del 'brain decoding', la técnica que permite conocer y trasladar a un ordenador en forma de simulaciones nuestras ideas y pensamientos, tal y como explica el propio Kaku en el siguiente vídeo:

Nuestros cerebros están constantemente clasificando y almacenando información y respondiendo a estímulos. Los avances actuales en imágenes por resonancia magnética funcional (fMRI por sus siglas en inglés), junto con otras tecnologías, permiten que un 'software' descodificador pueda reconstruir con bastante fiabilidad lo que una persona está viendo, pensando o incluso soñando.

Jack Gallant, uno de los mayores expertos en 'brain decoding' a nivel mundial, lleva años realizando experimentos de este tipo en su laboratorio de Berkeley (California). Afirma que la fiabilidad supera ahora mismo el 80% y que en breve seremos capaces de reconstruir con mucha precisión todo lo que pasa por la cabeza de cualquier persona.

Las técnicas de fMRI pueden identificar las partes del cerebro que están activas, basándose en el aumento de oxígeno en la sangre, ayudando así a los investigadores a determinar exactamente cómo y dónde codifica el cerebro la información e incluso, en un futuro, a extraer información sensible como la contraseña de cifrado de un archivo o la combinación de una caja fuerte.

Esta tecnología permitiría extraer información sensible del cerebro de los sospechosos

Esta tecnología permitiría extraer información sensible del cerebro de los sospechosos

Ahora bien, ¿se podrían utilizar estas técnicas para detectar mentiras en un juicio? Al fin y al cabo, permitirían acceder a pensamientos de un presunto delincuente o saber si ha estado o no en la escena del crimen. La última conferencia anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia ha reunido en San Jose (California) a destacados profesores y neurocientíficos para debatir, entre otros asuntos, sobre los nuevos avances relativos al funcionamiento de la memoria y el impacto que pueden tener en los procesos penales.

Desde el punto de vista legal, parece claro que no se podría someter a un sospecho a un fMRI contra su voluntad sin mediar una orden judicial. Una de las participantes en la conferencia mencionada, la profesora de la universidad de Duke Nita Farahany, ha estado monitorizando los primeros intentos de llevar a los tribunales americanos la detección de mentiras a través de técnicas fMRI. Parece que hasta el momento ningún juez lo ha admitido como prueba, puesto que no hay consenso sobre su fiabilidad como para considerarlo una evidencia científica.

Las imágenes por resonancia magnética permiten reconstruir con bastante fiabilidad lo que una persona está viendo

Las imágenes por resonancia magnética permiten reconstruir con bastante fiabilidad lo que una persona está viendo

¿Cuál es la situación en España? Nuestra Ley de Enjuiciamiento Criminal consagra el sistema de libre valoración probatoria por parte del juez, lo que implica que los requisitos de aceptación de una determinada prueba no están tasados en la normativa. Eso no implica que el juez tenga total libertad para actuar, sino que debe aplicar razonamientos lógicos y principios generales de la experiencia, así como explicar detalladamente el razonamiento a través del cual, partiendo de los indicios, llega a la convicción de la existencia del hecho delictivo. Si no procediera de este modo, la prueba practicada podría declararse nula por vulnerar el principio de presunción de inocencia.

Aunque el profesor Manuel Richard González considera que estas técnicas todavía no son suficientemente fiables como para ser determinantes en un juicio penal, en los últimos meses, varios jueces han autorizado la realización de pruebas neurológicas en España. La primera vez fue en diciembre de 2013, en el conocido como caso Ricla, y generó una gran polémica en el ámbito jurídico, con voces autorizadas que argumentaban que entrar en el cerebro del acusado sin su consentimiento vulneraría sus derechos fundamentales, entre ellos el de no declarar contra sí mismo.

Hace un año se sometió a dicha prueba a Miguel Carcaño, el asesino confeso de Marta del Castillo, que había dado nueve versiones de los hechos y afirmado que el cuerpo de la niña se encontraba en cuatro lugares diferentes, volviendo locos a familiares, cuerpos policiales y jueces durante varios años.

En definitiva, la jurisprudencia española está abriendo la posibilidad a este tipo de pruebas neurológicas, que podrían ser especialmente útiles cuando los hechos no se puedan esclarecer de otra forma que entrando en la mente del presunto criminal. Sin embargo, la valoración que se le otorgue a la información descubierta a través del 'brain decoding' corresponderá finalmente a cada juez.

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Las imágenes de este artículo son propiedad, por orden de aparición, de Dan Vogel, Wikimedia Commons y Image Editor

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