Crece la tensión en la UE entre la lucha por las vacunas y los cierres de fronteras

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y la canciller alemana, Angela Merkel, el 1 de octubre de 2020 en Bruselas.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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La Unión Europea no tiene las vacunas que esperaba, tiene miedo a las mutaciones del virus y vive una tercera ola desbocada. El ritmo de vacunación va más despacio de lo previsto, quiere llegar al 70% de la vacunación adulta vacunada pero el ritmo es lento y una de las farmacéuticas, AstraZeneca, la que tenía comprometidas 400 millones de dosis, ha dicho que no llega, que va con retraso. Y, cada vez, parece una meta más inalcanzable.

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La UE y el laboratorio llevan una semana negociando y este viernes la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) debería autorizar la vacuna de AstraZeneca, a la que la víspera ha puesto mala nota el regulador alemán: dice que no hay suficientes muestras en los ensayos clínicos como para asegurar que es efectiva para mayores de 65 años, precisamente la población a la que más se está vacunando ahora.

Y ¿qué ocurre? Que los nervios se disparan entre los países de la UE por el aumento de los contagios, las mutaciones y la falta de vacunas. El jueves pasado se reunió un Consejo Europeo por videoconferencia marcado por el miedo a las variantes de la COVID-19. El centro de control de enfermedades (ECDC) señaló la importancia de aumentar los controles fronterizos, y el Ejecutivo comunitario recogió el guante y diseñó un mapa en el que incluía el rojo oscuro para señalar zonas como buena parte de España, donde los casos por 100.000 habitantes superan el número de 500. Las zonas rojo oscuro, según la Comisión Europea, deberían tener restringidos los viajes, salvo para aquellos esenciales, y deberían ir acompañados de cuarentenas y PCR.

Pero 24 horas después de la cumbre por videoconferencia de los líderes políticos, AstraZeneca soltó la bomba: no tiene las vacunas suficientes para entregar las que se esperan en las primeras semanas. El Gobierno alemán aventura que, al menos, harán falta 10 semanas para que la farmacéutica coja el ritmo necesario. Y, mientras tanto, la tercera ola crece, se multiplican los casos, se disparan los fallecimientos y el Banco Central Europeo alerta del aumento de los riesgos para las economías de los países de la zona euro.

En efecto, el cóctel tiene un resultado: nervios, pánico, caos.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este viernes a primera hora en la emisora de radio alemana DLF el contrato con la farmacéutica AstraZeneca a lo largo del día. Un contrato sobre el que pesaba la confidencialidad a petición del laboratorio.

Cierres de fronteras

Los nervios se traducen en que países como Portugal, con el que España tiene una comunicación permanente de frontera invisible por las relaciones humanas, sociales, comerciales y laborales a los dos lados; un país que preside el semestre de la UE, ha votado este jueves un nuevo estado de emergencia, del 31 de enero al 14 de febrero, en el que se autoriza un cierre parcial de las fronteras y la contratación de profesionales sanitarios extranjeros y jubilados. Portugal se convierte en el sexto país comunitario en aplicar severas restricciones fronterizas, tras Dinamarca, Hungría, Austria, Finlandia y Bélgica.

En Portugal, los hospitales están saturados y la mayoría de las unidades de cuidados intensivos por encima del 90%, informa Efe. El país, con algo más de 10 millones de habitantes, acumula desde marzo 11.305 fallecidos y 668.951 positivos, y la curva continúa disparada.

La situación es tan extrema, que este jueves, en una carta enviada a cuatro jefes de Gobierno que expresaron quejas contra los ritmos de la Agencia Europea del Medicamento, entre ellos los de Austria y Grecia, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, abre la puerta a mayores medidas de intervención económica si siguen fallando las farmacéuticas, y habla de emplear el artículo 122 del Tratado de Funcionamiento de la UE, una suerte de poderes de emergencia especiales, que dice: “Se podrá recurrir a medidas adecuadas a la situación económica, en particular si surgieran dificultades graves en el suministro de determinados productos, especialmente en el ámbito de la energía; en caso de dificultades o en caso de serio riesgo de dificultades graves en un Estado miembro, ocasionadas por catástrofes naturales o acontecimientos excepcionales que dicho Estado no pudiere controlar, el Consejo, a propuesta de la Comisión, podrá acordar una ayuda financiera de la Unión al Estado miembro en cuestión”.

Nervios y pánico: el miedo a las mutaciones y variantes van detrás del virus. Y a la iniciativa de Portugal, como se vivió al comienzo de la pandemia, en marzo pasado, pueden seguir otros países que quieren cerrar las fronteras; que ya lo pidieron hace una semana en el Consejo Europeo pasado y que la Comisión Europea y otros países consiguieron contener a cambio de las zonas rojo oscuro. Pero está por ver que vaya a durar. Y, en esto, como en casi todo lo que ocurre en Europea, Alemania puede marcar la diferencia. Y Alemania, Holanda y Bélgica han hecho presión pública para restringir los movimientos. “Estamos en una fase muy difícil de la pandemia. No debemos ignorar el peligro que representan las mutaciones”, ha afirmado la canciller alemana, Angela Merkel, quien ha adelantado que está considerando “restricciones de entrada”.

“Para proteger a nuestra población, no debería haber entradas desde regiones donde estas variantes del virus están desenfrenadas”, ha dicho este jueves el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, quien añadió que las medidas estaban “en discusión” en Berlín. Seehofer ha señalado que Alemania tiene como objetivo seguir adelante con sus planes, incluso si la UE no acuerda medidas similares en todo el bloque. “No podemos esperar una solución europea que cumpla con nuestras expectativas en el corto plazo, por lo que estamos preparando medidas nacionales”, dijo.

Uno de los pilares de la Unión Europea es la libre circulación de bienes y personas. Y, como hace casi un año, ese pilar vuelve a tambalearse con cierres de fronteras unilaterales como el decidido por Portugal, que puede abrir el paso a otros más. “Estamos convencidos de que hay que mantener las fronteras abiertas, pero las restricciones a viajes no esenciales deben considerarse”, decía hace una semana que pareciera una eternidad, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Alemania marcando el paso

Pero en una semana han pasado muchas cosas, entre ellas el KO de AstraZeneca. Y, una vez, Alemania marcando el paso.

Veinticuatro horas antes de que la Agencia Europea del Medicamento autorice la vacuna, el regulador alemán se ha anticipado al regulador comunitario y ha afirmado que la vacuna de AstraZeneca no aporta datos suficientes para evaluar la eficacia en pacientes de 65 años o más, lo cual puede traer consigo cambios en las estrategias de vacunación nacionales.

Además, en tanto que los planes de vacunación prevén dejar para más adelante las vacunas para las personas menores de 65 años, salvo aquellas que trabajen en la sanidad y los servicios sociales, si este viernes la EMA comparte el criterio alemán, además de parecer que hace seguidismo de Berlín, dependiendo del retraso final en las entregas de AstraZeneca, podría darse el caso de que las vacunas comiencen a llegar cuando los planes de vacunación prevean vacunar a menores de 65 años de forma más masiva. Y si no comparte el criterio alemán, Merkel podría decidir unas restricciones para la vacuna de AstraZeneca más allá de las directrices de la EMA, lo que podría llevar al caos.

Las vacunas presentes y futuras

La Comisión Europea ha cerrado contratos con AstraZeneca (400 millones de dosis), Sanofi-GSK (300 millones de dosis), Johnson & Johnson (dosis para 400 millones de personas), BioNTech-Pfizer (300 millones de dosis), CureVac (405 millones de dosis) y Moderna (160 millones de dosis), y la EMA también ha iniciado revisiones continuas (rolling reviews) de las vacunas producidas por Johnson & Johnson y AstraZeneca, cuyo veredicto se espera para este viernes. A continuación, en horas, está previsto que llegue la autorización para la comercialización por parte de la Comisión Europea.

Bruselas, además, ha cerrado hace dos semanas conversaciones exploratorias con la farmacéutica Valneva para comprar hasta 30 millones de dosis de su potencial vacuna contra la COVID-19, y también estaba pendiente de rematar las negociaciones exploratorias ya concluidas con Novavax. 

De momento, ante la impotencia para evitar cierres unilaterales de fronteras, Bruselas ha anunciado que sigue adelante con su iniciativa para que las vacunas fabricadas dentro de la UE no puedan exportarse sin control. Un “mecanismo de transparencia” que, insiste, no es una “prohibición de exportación”, si bien requerirá que las empresas revelen si las vacunas fabricadas en la UE se exportan fuera de ella.

Un portavoz de la UE dice que en “casos extraordinarios”, la Comisión Europea podría recomendar a un Gobierno que no otorgue la autorización de exportación. En definitiva: no es una prohibición de exportación, es un mecanismo que podrá bloquear exportaciones y que establece la amenaza de una prohibición de exportación por lo que puede disuadir el mal comportamiento a las empresas. Un mal comportamiento que asume Bruselas ha tenido AstraZeneca.

Este mecanismo de control excluye a los envíos humanitarios, y está previsto sea presentado este viernes. Al ser de urgencia, entrará en aplicación tan rápido como sea adoptado el colegio de comisarios, y se prevé que sólo está activo durante el tiempo en que AstraZeneca ha dicho que no puede cumplir: el primer trimestre de este año.

Mientras tanto, la Comisión Europea espera noticias de AstraZeneca después de la reunión de casi tres horas con la farmacéutica del miércoles por la noche. “Deben cumplirse las obligaciones contractuales, las vacunas deben entregarse a los ciudadanos de la UE”, insiste Bruselas. Es decir, la reunión terminó sin respuestas a las preguntas de la Comisión Europea, que pide “claridad” para la entrega rápida de las dosis reservadas para febrero y marzo: “Lamentamos la continua falta de claridad en el cronograma de entrega y solicitamos un plan claro a AstraZeneca para la entrega rápida de la cantidad de vacunas que reservamos para el primer trimestre”.

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