El camino hacia el mar de Alberto Cabrera

Manuel Garrido, Alberto Cabrera y Manuel Lorenzo, junto al mural. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Esther R. Medina

S/C de La Palma —

El mural de azulejos titulado ‘Adoquines que dan al mar’, de 3x4 metros, que se acaba de inaugurar en el Puerto de Santa Cruz de La Palma, es la única obra artística que recoge en la Isla el esplendoroso pasado marinero de La Palma. Su autor, el prestigioso creador Alberto Cabrera, ha explicado a LA PALMA AHORA que el muelle “sigue siendo el camino del palmero, el lugar de entrada y salida de mercancías y productos, de cultura y pensamiento”.

La obra ‘Adoquines que dan al mar’ pretende reflejar “la relación estrecha del palmero con el mar que ha bañado sus costas a lo largo de la historia, realizado en un lenguaje cercano y académicamente simbólico”. Alberto Cabrera recurre a esta metáfora para “representar al isleño de cara al mar, y su relación con este, quien ha utilizado y utiliza el Atlántico como camino, receptor y comunicador en el tráfico de mercancías, personas y pensamientos; receptor y emisor de llegadas y salidas, de tradiciones y culturas”. El artista utiliza al palmero “en vestimenta blanca para atemporizar al isleño: pasado, presente y futuro; le otorga el carácter de indiano, pero sin puntualizar en él, despojándolo de elementos que recuerden a este, como el típico sombrero, lo que amplía el abanico de posibilidades interpretativas como podían ser la de marinero, estibador, así como a todas aquellas personas que de una manera u otra, han aportado, en estas idas y venidas, un adoquín a este camino que es el mar”. “Utilicé el adoquín como símbolo porque, de hecho, los primeros adoquines que existieron eran los de las bodegas de los barcos que se utilizaban para estabilizar el buque, y muchos se depositaron en el puerto antiguo y con ellos se empezaron a construir las calles”, recuerda.

Dibujo dentro de la obra

Los datos aportados por los historiadores Manuel Poggio Capote, Manuel Garrido Abolafia y Jesús Manuel Lorenzo Arrocha, y la búsqueda de información de Alberto Cabrera en diferentes archivos nacionales, han dado como resultado otra obra dentro de ‘Adoquines que dan al mar’: ‘La Rada. 1564-1566’. “Trata de recrear y dar una aproximación de lo que pudo haber sido el puerto de Santa Cruz de La Palma, el desaparecido Castillo de San Miguel del puerto y su rada en el periodo que comprende 1564-1566, fechas en las que la ciudad dispuso de un Juez de Registro, Juzgado de Indias por primera vez en Canarias, anterior a la llegada del ingeniero militar Leonardo Torriani”, apunta el artista.

Una obra que hunde sus raíces en el siglo XVI

El mural incluye el blasón utilizado en el reinado de Felipe II (1556-1598), el monarca reinante en este periodo histórico. “Esta obra, aunque pretende ser atemporal , parte del siglo XVI, y en concreto de los años comprendidos entre 1564-1566, en los que el puerto de Santa Cruz de La Palma dispone de un Juez de Registro, situándose por primera vez en Canarias el primer Juzgado de Indias y compartiendo dicho privilegio con las ciudades de Amberes y Sevilla”. “Las imágenes utilizadas de estas ciudades son obtenidas de dos grabados diferentes realizados en el siglo XVI, a las que se recurre para esta obra, pero con el azul empleado en los azulejos de esa época histórica”, detalla. “Las flotas de mercancías que parten de Amberes, Sevilla y La Palma, siguen una misma línea que después se dividen en dos ramas, una hacia Veracruz y otra hacia Cartagena y Portobello, para posteriormente reunirse en La Habana antes de su regreso a Europa”, añade.

En la parte inferior derecha del mural están impresos los anagramas del estudio artístico de Alberto Cabrera, Estampería, la Sociedad de Estudios Generales de La Palma, la revista Cartas Diferentes y el Gabinete Numismático de La Palma.

Este mural de Alberto Cabera, realizado con azulejos elaborados por la empresa Artesur en Coria del Río (Sevilla), es “una mirada atrás, la posibilidad de poder utilizar un lenguaje más cercano a las personas, porque mis grabados son obras más conceptuales”, concluye.

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