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“La estación de La Zarza es la Capilla Sixtina del arte rupestre palmero”

El arqueólogo Jorge Pais, en su trabajo galardonado con el Premio José Pérez Vidal,  recoge datos de 435 estaciones de la Isla y asegura que "los hallazgos siguen produciéndose de forma vertiginosa".

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El arqueólogo Jorge Pais realizando tareas de campo.

El arqueólogo Jorge Pais realizando tareas de campo.

El trabajo con el que Jorge Pais Pais ha ganado el Premio José Pérez Vidal lleva por título Los petroglifos benahoaritas: símbolos de vida y fertilidad y es fruto de una intensa labor de campo durante más de 30 años por toda la geografía insular. Este doctor en Arqueología, inspector de Patrimonio Histórico del Cabildo de La Palma y director del Museo Arqueológico Benahoarita, recoge en su investigación datos de 435 estaciones de grabados rupestres repartidas por la geografía insular y asegura en una entrevista con La Palma Ahora que La Zarza y La Zarcita "es la Capilla Sixtina del arte rupestre palmero”.

-¿Qué reconoce el Premio José Pérez Vidal? 

-El Premio José Pérez Vidal galardona un trabajo de investigación científica en diferentes campos del saber como la etnografía, antropología, literatura popular, historia, lexicología, arqueología, etc. No se trata de un reconocimiento a toda una labor investigadora, tal y como piensa mucha gente que nos ha felicitado. En esta décima edición, además, competimos con otros seis trabajos, si bien desconocemos quiénes fueron o sobre la temática que trataban. Sí sabemos, porque así lo ha comunicado el consejero de Cultura y Patrimonio Histórico del Cabildo Insular de La Palma, que el galardón se concedió por unanimidad y que el jurado calificador estuvo formado por investigadores de reconocido prestigio como Manuel Lobo Cabrera (catedrático y doctor en Historia Moderna en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), Facundo Daranas Ventura (catedrático de Instituto en Geografía e Historia en la especialidad de Historia del Arte) y Francisco Castro (catedrático de Instituto en Lengua y Literatura). 

-¿Qué supone para usted este galardón?

-Es un orgullo y una satisfacción que se nos haya concedido este premio. Desde nuestro punto de vista, se trata del máximo galardón a que puede aspirar un investigador palmero teniendo en cuenta, sobre todo, la talla científica y académica del personaje que lleva su nombre. Don José Pérez Vidal ha sido, sin ningún género de dudas, uno de los científicos e investigadores más importantes que han nacido en esta Isla teniendo en cuenta, además, que sus trabajos han servido de modelo e inspiración a quienes nos dedicamos a este tipo de actividades relacionadas, esencialmente, con las denominadas Ciencias Sociales. Por otro lado, nuestro orgullo es aún mayor puesto que en esta X Edición era la primera vez que el premio no se circunscribía a investigaciones sobre La Palma, sino que se hizo extensiva a todo el Archipiélago canario, tal y como aparece recogido en la convocatoria y, de ahí, que se presentasen tantos trabajos. 

-¿Cuál es el significado de los petroglifos? 

-Sin duda, responder a este interrogante es el verdadero desafío que plantean estas enigmáticas inscripciones pétreas. Los intentos por resolver esta cuestión han sido innumerables y han hecho correr auténticos ríos de tinta desde el mismo momento del primer hallazgo (Belmaco en 1752) hasta la actualidad. Existen teorías para todos los gustos y, prácticamente, cada arqueólogo tiene su propia opinión al respecto. Desgraciadamente, nunca vamos a conocer, con certeza, el significado de estos símbolos, muy repetitivos aunque de gran complejidad, entre otras razones porque no existe ni una sola línea sobre su existencia en las fuentes etnohistóricas y, sobre todo, porque es muy complicado, cuando no imposible, acercarnos al mundo de la mentalidad de quienes las ejecutaron.

En nuestro trabajo, hemos querido plantear un esfuerzo de síntesis,  hasta ahora desconocida, sobre todas las cuestiones que afectan a los grabados rupestres benahoaritas. Obviamente, uno de los apartados estrella ha sido el intento de explicar el  posible significado de los petroglifos. En este sentido, hemos apuntado las diferentes hipótesis científicas que, a nuestro juicio, han intentado resolver esta cuestión. Eso sí, teorías planteadas por arqueólogos y profesionales en la materia, obviando o descartando opiniones pseudocientíficas que carecen de cualquier tipo de interés arqueológico. Evidentemente, tras más de 30 años descubriendo y estudiando cientos de estaciones de grabados rupestres, tenemos nuestras propias opiniones que, ni son excluyentes, ni pretenden agotar el tema. Y, en este sentido, el titulo del trabajo premiado Los petroglifos benahoaritas: símbolos de fertilidad y vida resulta bastante clarificador de nuestra visión al respecto. Desde nuestro punto de vista, existía una estrecha vinculación entre los grabados rupestres y el agua, sin la cual la vida se puede tornar muy complicada e, incluso, imposible. Los conjuntos rupestres funcionarían, entre otras posibilidades, como una especie de santuarios en los que los benahoaritas pedían a sus dioses que les enviasen las vivificadoras lluvias. Compartimos la visión del arqueólogo francés Jean Clottes para quien los grabados rupestres no tienen por qué significar o estar vinculados a una única motivación. 

-¿Cuáles son las estaciones de grabados más emblemáticas y por qué? 

-En el trabajo recogemos datos de 435 estaciones de grabados rupestres que conocíamos en el momento de presentarnos al Premio José Pérez Vidal. No hemos contabilizado yacimientos ya desaparecidos o que aún no hemos podido visitar. Los hallazgos siguen produciéndose de forma vertiginosa, de tal forma que en apenas unos meses se han descubierto una veintena más de conjuntos rupestres dispersos por toda la isla, de la que aún queda en torno al 50% por realizar la Carta Arqueológica.

El listado sería demasiado extenso, si bien vamos a referirnos a cinco estaciones que, por diferentes motivos, pueden ser consideradas como de las más emblemáticas e interesantes de la antigua Benahoare:

1) Belmaco (Villa de Mazo). Se trata del yacimiento más antiguo de Canarias y forma parte de la gran trilogía de la Arqueología canaria, junto con Cueva Pintada (Gran Canaria) y El Julan (El Hierro). Sus petroglifos, durante muchísimo tiempo estuvieron en el centro de enconadas polémicas sobre la procedencia y el origen del primer poblamiento prehispánico de Canarias. Pero lo verdaderamente interesante de Belmaco es que no solo contiene grabados rupestres, sino que también fue utilizada como cueva de habitación, lugar de enterramiento y hasta como encerradero de ganados sagrados.

2) Tajodeque (Caldera de Taburient, El Paso). Este conjunto arqueológico está enclavado en medio de los impresionantes precipicios de la Caldera de Taburiente, de tal forma que su acceso es complicado y peligroso. Es conocido, sobre todo, por la presencia de las tres únicas líneas de inscripciones alfabetiformes que, a día de hoy, se conocen en la Isla. Pero en Tajodeque la huella benahoarita es mucho más visible en la existencia de una cueva con estratigrafía, grupos de canalillos y cazoletas, un campamento pastoril, un amontonamiento de piedras y otras estaciones de grabados rupestres de tipo geométrico ejecutados con la técnica del picado.

3) La Zarza-La Zarcita (Garafía). Se trata, sin ningún género de dudas, del yacimiento rupestre más llamativo, sugerente y misterioso de Benahoare. Si a ello le unimos la frondosidad del bosque en que se enmarca, la presencia constante del agua, así como la complejidad, belleza y abigarramiento de sus paneles, entenderemos por qué la hemos calificado como la Capilla Sixtina del arte rupestre palmero. La presencia y abundancia del agua es apabullante aunque, a pesar de las inclemencias climáticas (frío, humedad, niebla, etc.,), los aborígenes de Tagalguen no dudaron en acudir a aquellos parajes para explotar sus recursos forestales (pastos, frutos y bayas silvestres, agua, madera, etc.) e, incluso, enterrar a sus muertos.

4) La Fajana-El Verde (El Paso). Ambas estaciones, separadas por apenas 300 metros, y descubiertas en 1982, siguen siendo, a día de hoy, únicas en su género. Los denominados soliformes de La Fajana no han vuelto a ser descubiertos en ningún otro lugar y las enormes espirales de El Verde, con más de un metro de diámetro, continúan esperando compañeras. Por otro lado, ambos conjuntos rupestres se pueden considerar como los más complejos y de mayor extensión en cuanto al tamaño de sus diferentes paneles. La influencia del sol es vital a la hora de visitar la zona, de tal forma que su nitidez varía considerablemente en función de que el día esté nublado o despejado y, sobre todo, es conveniente visitarlas por la tarde.

5) Roque Teneguía (Fuencaliente). Este lugar es emblemático por su tipología (forma piramidal), geología (pitón fonolítico), emplazamiento (orilla del antiguo acantilado costero), entorno natural (volcánico reciente), color (marrón claro), flora (centaurea) y, sobre todo, porque cuenta con unos 83 paneles de motivos geométricos, lo cual la convierte en la segunda más importante de la Isla tras el Lomo de Tamarahoya VI (Pico Benehauno, El Paso). Pues bien, en un sitio aparentemente tan inhóspito, nos encontramos con asentamientos permanentes o estacionales en cuevas y cabañas, yacimientos funerarios y hasta zonas de sacrificios y depósitos rituales.

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