eldiario.es

Menú

‘Salitre’, el nuevo libro de poemas de Carmen Paloma Martínez

La Vida tras el cristal

visión

distorsionada

Seguir leyendo »

20 de mayo, 'Día Mundial de las Abejas'

Miel de La Palma y queso palmero.

Miel de La Palma y queso palmero.

Una mayoría de ministros de Agricultura de la Unión Europea respaldó la iniciativa que Eslovenia quiere elevar a  Naciones Unidas para que el 20 de mayo sea designado Día Mundial de las Abejas, para concienciar de la importancia para la agricultura y la protección de la biodiversidad de una especie amenazada por una fuerte mortalidad. Eslovenia ha elegido el 20 de mayo para su campaña del Día Mundial de las Abejas por ser el día en que nació el apicultor esloveno del siglo XVIII Anton Jansa, considerado el pionero de la apicultura moderna.

"España es el principal país apícola de la Unión Europea", ha indicado a los medios de comunicación, a raíz de esta propuesta, la ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, quien ha subrayado que, además del interés para el sector, la protección de las abejas es "muy importante" desde el punto de vista medioambiental por su impacto en el cuidado de la biodiversidad. En España, según los últimos datos de la Asociación Española de Apicultores (AEA), hay una cabaña apícola de 2.459.373 colmenas, la mayor de la Unión Europea, seguida de la de Francia (1.338.650) y Rumanía (1.280.00). La Unión Europea cuenta con una producción anual media de 200.000 toneladas de miel y, de ellas, 34.000 toneladas corresponden a España.

Más cercano a nosotros y en referencia a la miel de La Palma, la cual siempre ha sido reconocida no sólo a nivel insular sino también regional como recordamos en el Concurso Regional de Mieles de Canarias del 2014 en el marco de la Feria de la Miel que tradicionalmente se celebra en la Casa del Vino del municipio de El Sauzal en la isla de Tenerife. Una miel de corazoncillo de La Palma, del apicultor palmero M'Bareck Bouhouch, afincado en Fuencaliente, obtuvo el premio a la mejor miel de Canarias en dicho Concurso Regional que organiza el Cabildo de Tenerife, a través de la Casa de la Miel. 

Seguir leyendo »

Palabras para Doris Valenzuela Angulo

¿Qué tierra te acoge? ¿Quién te vela? ¿Qué sueño fuiste a buscar que no hubieras encontrado entre nosotras? ¿Qué sábanas de misericordia te envuelven? ¿Qué cantos de libertad te acunan? ¿Quién podrá abrazar tu cuerpo entregado a la lucha y por la lucha caído sobre el suelo, abandonado, definitivamente, a la muerte? Y ahora que nos faltas, dinos, ¿a quién acudiremos para saber de ti y tus batallas contra el enemigo común? ¿Quién va a defendernos de todos ellos?

Te imagino llena de ilusiones emprendiendo el camino, la búsqueda de otras islas en las que poder refugiarte. Te imagino, lo sabes, porque, estés donde estés, siempre habrá un largo camino que debemos recorrer juntas. Todas nosotras a tu lado construyendo ese lugar donde poder vivir en paz las unas con las otras. Ya lo sabes, tú lo sabes. No hay tierra de promisión donde puedas descansar en paz. Siempre habrá cuchillos afilados, piedras que lapidan, brazos que te cercan. Siempre habrá traidores, causas abiertas, peligros que traspasar. Siempre fieras al acecho, caminos peligrosos, fango y muertes despiadadas. Y, mientras tanto, aquí estamos las mismas de siempre. Abiertos los brazos te esperamos para soñar de nuevo.

Tú lo sabías. Siempre lo supiste. Y a pesar de todo te levantaste firme contra tantas injusticias, tantas miserias, tanta persecución. Te alzaste, altiva y feroz, contra aquellos que querían hacerte de nuevo abandonar tus esperanzas, humillarte y rendirte. Puesta en pie clamaste por tu libertad y la nuestra que era la tuya. Nada ni nadie paralizó tus esfuerzos por cambiar el mundo y hacerlo más generoso y habitable. Tú, viva entre nosotras, más viva hoy que nunca entre nosotras a pesar de la muerte. Viva siempre por tus gestos, tu valor, tu grandeza al clamar por una tierra prometida que llegaste a invocar con cada uno de tus gritos por todos los desiertos que habitaste. Tú. Siempre viva. Doris Valenzuela Angulo.

Seguir leyendo »

La soledad como defecto

Una vez recorrí una pista de puntillas. 

Y volé veinte veces encima del mar. 

Y me recorrí el camino de casa al aeropuerto en bici 

Seguir leyendo »

En un cercado lleno de primavera

Ilustración de 'Grillo'.

Ilustración de 'Grillo'. MIGUEL ÁNGEL BRITO

No recuerdo haberlo distinguido cuando lo vi por primera vez. Estaba con otros caballos, pastando en un cercado lleno de primavera, y las gramíneas, crecidas, le tapaban parte de las extremidades. Eso dificultaba la apreciación de sus características morfológicas y, por tanto, su valoración. León, el responsable de aquella yeguada cordobesa en la que todos los animales tenían un estribo grabado a fuego en su muslo izquierdo, me mostraba los jóvenes animales en venta, señalándome el origen y peculiaridades de cada uno. Yo, confuso y emocionado por la primera compra de un potro que realizaba en mi vida, apenas podía establecer preferencias. Mi acompañante seguía comentando. “Aquel alazán entrepelado es un magnifico animal. Tiene un gran mecanismo saltando en libertad”. Uno de los equinos que estaba a la derecha del señalado mostraba un bonito cordón corrido en la cara y su mirada le hacía parecer bondadoso. Otro, que pasó trotando por detrás, captó la atención de mi acompañante. “Este posiblemente es el mejor de todos, aunque necesitará un jinete experto para domarlo. Tiene mucha clase”. Al final quedamos en que el mayoral mantendría al día siguiente en las cuadras a este último potro y al del cordón corrido, para poder verlos con detenimiento.

Cuando llegamos de nuevo a la finca lo primero que me sorprendió fue la docilidad de aquellos dos animales. “Es que tengo un yegüero que hace maravillas” me explicó León, a quien no le hizo falta ninguna pregunta. Tenían cinco años y yo desconocía que, con esa edad relativamente elevada, suele complicarse la doma de un caballo. Esta ignorancia, junto con la tranquilidad que manifestaban los potros en sus boxes, me confundió lo suficiente como para pagarlo más tarde.

Si bien los dos ejemplares eran hijos del mismo padre, Takir, un pura sangre inglés, no se parecían mucho. Uno de ellos, el favorito de León, tenía la cruz destacada, pecho ancho y profundo y fuertes articulaciones. Sin embargo, el otro parecía más armonioso. Pero su mirada no era igual a la del día anterior. Resaltaba el blanco de la conjuntiva ocular, como ocurre en muchos caballos temperamentales. Observé al otro lado de la cara y me volví a encontrar con el ojo bondadoso. Enseguida me empezó a fascinar la duda sobre cuál sería su carácter. “¿Cuál es su nombre?" pregunté. “Grillo”.

Seguir leyendo »

Transvulcania

La esperanza promocional de La Palma se encarnó hace unos días en los casi cuatro mil participantes de la Transvulcania. El paisaje de la Isla se ofrecía a los corredores como un milagro de mar a cumbre, en cada recodo del camino. La orografía palmera ha convertido esta prueba en una aventura única y sin parangón alguno. Esa es una realidad de la que hablan miles de deportistas después de recorrer kilómetros y más kilómetros  sobre la epidermis de una tierra que ni los propios palmeros conocemos en su totalidad. No existe demagogia en aquellos participantes que elogian la prueba, la ruta seguida y el grado de dificultad vivido en esta décima edición de la Transvulcania, pero algunos de ellos han mostrado su disgusto por la poca difusión del acontecimiento en los periódicos de Canarias. Los deportistas se quejan con razón. Una prueba internacional de esta magnitud no puede quedar al margen de lo que, deportiva y emocionalmente, fue para ellos una gesta que raya lo épico.

No basta la comunicación local, nacional e internacional aportada por las nuevas tecnologías, y que los propios protagonistas han subido a las redes sociales. Parece que la epidemia de la envidia que nos enfrenta a los canarios de distintas islas ha acabado con la sagrada lealtad que los medios escritos deben tener por el equilibrio entre islas mayores y menores, provocando una vez más, el  sentimiento de frustración que a los palmeros nos atrapa desde hace años. ¿Qué debemos hacer para acabar con la marginación de la que somos objeto? He escuchado con atención el video de un corredor de Gran Canaria enojado con medios de su propia isla, Canarias 7 y La Provincia, por no haberse hecho eco de una prueba de este nivel, cuando culminarla – afirma – ha sido una heroicidad para cualquier corredor. La Transvulcania de La Palma tiene los fundamentos necesarios para ser considerada como una de las carreras de montaña más prestigiosas del calendario deportivo. Han sido los propios participantes, quienes la han catalogado como una de las ultramaratones más duras del mundo, tal es así que desde 2015, la organización empezó a requerir a los inscritos la justificación de sus capacidades para superar con éxito las distancias. Así, en la presente edición, en medio del espectáculo que dieron las grandes estrellas, los deportistas canarios reclamaron su cuota de protagonismo y bajaron sus tiempos con respecto a ediciones anteriores.

Estanislao Rivero, Miguel Ángel Hernández, Samuel Fernández, Aythami Sánchez, Cristo Almeida,  Iván Cáceres, Jordan Lorenzo, Joel de Paz y un larguísimo etcétera, junto a féminas como Raquel Rivero, Ana Belén Martín, Iballa Castellano, María Ruíz, Yessica Pérez, Ana Begoña González… son deportistas canarios, algunos de ellos palmeros, que  han destacado en las diferentes distancias de una prueba en la que se dejaron el alma. Es cierto que el español de origen catalán Pere Aurell, seguido del ruso Dmitry Mitvaev, hizo el mejor tiempo de los atletas masculinos y que la sueca Ida Nilsson fue la heroína de la jornada, al ser la primera mujer en entrar en la meta, y hacerlo por tercer año consecutivo, pero los atletas de esta tierra han mostrado un horizonte de progreso extraordinario. Es por eso, que duele la opacidad informativa a la que aluden algunos deportistas. No resulta extraño su descontento, puesto que han sido medios canarios, los que les han herido en su pequeña vanidad, los que han ninguneado su esfuerzo maratoniano por los senderos de La Palma, sin regalarles la muestra cariñosa de un modesto comentario. Tal vez por ello, y sin otra pretensión, les ofrezcamos este pequeño homenaje. Se lo han ganado con creces… Ahora bien, han de recordar siempre que lo sucedido es sólo un ejemplo de exclusión de la que los palmeros han sido objeto durante años. Agravios comparativos, cuando las sombras de El Teide y El Nublo nos separan; islas mayores y menores, islas centrales y periféricas, la doble insularidad, el pleito insular y, en este caso, la indiferencia informativa hacia unos deportistas que no saben de rivalidades, a los que les bastaba un reconocimiento en una nota de prensa para que supiera su gente, la de Gran Canaria, que habían estado aquí, en La Palma. En la cumbre de un corazón que late al ritmo de volcanes, en una de las pruebas de montaña más acreditadas del mundo.

Seguir leyendo »

Mes de mayo, mes del queso

Mercadillo  del Agricultor de Puntallana.

Mercadillo del Agricultor de Puntallana.

En este mes de mayo han tenido  tienen lugar varios eventos singulares cuyo principal protagonista es el queso. Desde el 8 mayo D ía nacional del queso en Lituania, hasta el 28 de mayo el Festival Cheesse Rolling. Y por supuesto el mes de mayo, mes del queso en el Mercadillo del Agricultor de Puntallana.               

Cuenta la leyenda que hace muchos siglos, cuando las personas convivían con los gigantes, uno de ellos, Dziugas, habitaba en los bosques y colinas de la ciudad lituana de Telsiai, defendía a sus pobladores y se preocupaba por su bienestar. Un día, el gigante se enamoró de la hija de un granjero de la región de Samogitia. En la boda los vecinos los obsequiaron con un gran queso prensado, para desearles mucha felicidad, y el gigante se sintió revitalizado y saludable. Ahí nació la tradición lituana de acabar las fiestas y celebraciones familiares comiendo queso. 

El festival del queso rodante, cuya denominación original es  Cooper's Hill Cheese-Rolling and Wake, es un evento anual que se celebra cada último lunes del mes de mayo, en la colina de Cooper del distrito de Gloucester, Inglaterra. Aunque es un evento tradicional y comenzó como una fiesta local de la pequeña localidad de Brockworth, ha ganado fama internacional en los últimos años. 

Seguir leyendo »

Un pastor cubano

Para dormir introducía su hocico en mi zapatilla, usándola como una máscara de oxígeno bastante irrespirable e impregnada contundentemente de todo el olor que podría exhalar el pie de un soldado de 2ª del ejército español. Aquel cachorro y yo compartimos un dúplex y la comida comprada en el centro de Madrid, que podía ser propia de humanos o de perros conforme a las circunstancias temporales, es decir, según el día del mes. Me lo había regalado Alicia, una colega quien, como yo, empezaba a dar sus primeros pasos en la profesión, si bien ella trabajaba en una clínica de pequeños animales. Cuando fui a recoger a ese pastor alemán, certificado por una novel especialista, me enseñó a sus padres. El macho era espectacular, aunque la hembra parecía más mediocre, aún teniendo en cuenta la desmejora propia del periodo de amamantamiento. Sin embargo, me llamó la atención el que cierto cachorro tuviera una mancha blanca destacada debajo de su cuello, pero Alicia le restó importancia a esa circunstancia, al mismo tiempo que ponía en mis manos otra de las crías, que correspondía totalmente al prototipo de cachorro de aquella raza.

Ilustración de MIGUEL ÁNGEL BRITO.

Ilustración de MIGUEL ÁNGEL BRITO.

Tras dos meses de convivencia, cerca de la Puerta del Sol, aproveché un permiso militar para llevárselo a mis padres. A los dos le gustaban mucho los perros y se quedaron muy contentos cuando les llevé a Drake, tal como lo bautizamos en honor de otro entrañable cánido que había vivido su dilatada existencia junto a nosotros. El cachorro, como todos, era juguetón y bonito, aunque no hubiera empezado a levantar las orejas, para lo cual ya tenía edad.

Cuando, al fin liberado del servicio militar, regresé de nuevo a casa, en Navidad, lo hice acompañado por Mariano, otro colega de mi promoción, ya profesor asociado a la Universidad y con un brillante porvenir de etnólogo por delante.

Seguir leyendo »

Sanmao y la felicidad imposible

Sanmao y su marido, José María Quero.

Sanmao y su marido, José María Quero.

Echo Chen, más conocida por Sanmao, la escritora china (1943-1991) fue esa mujer menuda y hermosa, alegre y trágica a la vez, pájaro en libertad escurridiza, que estuvo entre nosotros sin que nos enterásemos demasiado, que escribió para sus paisanos sus experiencias en el Sáhara, Telde, Tenerife, la isla de La Palma, en Barlovento el monumento a la memoria de su marido. Y que dejó para la posteridad cosas íntimas y cosas demoledoras, llenas de amor, de ternura, de crueldad, de la pasión de vivir. Tantos años después hemos podido leer dos libros marcados por las emociones: Diarios del Sáhara y Diarios de las Canarias, traducidos hace poco por la editorial Rata, de Barcelona. Una mujer triste, permanentemente tocada por la melancolía, con una vida tan desgraciada que acabó quitándosela cuando solo tenía 48 años y era una figura pública en su país. Tan ingenua y desprendida que fue una eterna compasiva, regalaba y regalaba, nunca valoró lo material. Sanmao, pájaro rebelde, mujer iluminadora, tierna y terrible, nos cuenta la verdad de la vida en el Sáhara en años de confusión y lo hizo sin pelos en la lengua porque gozaba un sentimiento de emancipación adelantado a su tiempo y vino del otro lado del mundo para dejarnos una literatura vivencial, de trato directo con el lector. Se adorna con citas de poetas y filósofos de su país, que vivieron en siglos lejanos pero que aportaron un cuerpo de pensamiento muy valioso. Porque lo más importante de la obra de Sanmao es el espíritu de cercanía que transmite, su candidez, su generosa disponibilidad para ayudar a los demás. Y las muchas decepciones que debió padecer, la brutal sinceridad de sus Diarios del Sáhara, un libro en el que nadie queda libre de culpa: ni España, ni Marruecos, ni los saharauis, ni siquiera el Frente Polisario.

Sincera, descarnada y entrañable, así es su obra. Escribía por pura necesidad, y a veces lo hacía de manera arrebatada. Tiene relatos magistrales, como Crónica de la boda, El esclavo mudo, Un restaurante en el desierto y sobre todo El llanto de los camellos, que cierra el libro del desierto con una escena de violencia extrema, la chica saharui violada y asesinada por sus propios compatriotas, una escena turbulenta en los días más confusos del territorio. Solo escuchaba los quejidos de los camellos que llegaban desde el matadero. Cada vez se oían más y cada vez más fuerte. El ambiente se fue llenando poco a poco del eco descomunal del llanto de los camellos, que me envolvió como si fuera un trueno.

La enorme popularidad de la autora en Asia radica en el espíritu transgresor y aventurero que definió su vida y se extendió a su obra. Bajo la tradición china, marcada por los valores de los ancestros, los hijos deben estricta obediencia a los padres. De ellos se espera, además, que permanezcan cercanos a su familia. Como suele suceder, las normas se redoblan para las mujeres. Sanmao fue afortunada: sus padres, devotos cristianos, toleraron la rebeldía temprana que latía tras su sed de conocimientos. Cuando el sistema escolar ahogó a la futura autora, se le permitió recibir una exquisita educación en casa. No terminó la carrera universitaria y se lanzó a viajar, aprender idiomas, conocer gente. En Madrid se tropezó con el buzo José María Quero, al que llevaba ocho años y al que hizo esperar hasta convertirlo en su marido. Para muchos de sus lectores las obras de Sanmao destilan un cierto fatalismo, un destino trágico, libertad y romanticismo. Soy tan feliz cuando me lanzo a los textos que incluso siento alegría cuando escribo sobre temas tristes, ya que lo hago hasta llegar al clímax de los sentimientos, dijo. Ingenua, enamorada, fantasiosa, escribía con un tono altamente emocional, un desgarro infinito.

Seguir leyendo »

Érase una vez un emprendedor…

En un lugar muy céntrico de mi ciudad, había un negocio de ropa. Tenían prendas de todo tipo… Pantalones vaqueros, camisas naranja tango, una colección italiana de foulard, pamelas para eventos estivales, chaquetas de cuero “del caro”. 

Se trataba de la tienda de Okyar, un joven de padre sirio y madre inglesa, que nació en Granada, pero se había criado en Estambul. Era un muchacho valiente, emprendedor donde los haya. Todos los días se levantaba muy temprano, casi sin luz en la calle, se dirigía a su negocio para tenerlo “a punto” para su apertura. Abría a las 9:00 de la mañana, aunque sus primeros clientes siempre solían llegar pasadas las 10:00. 

Una vez al mes visitaba a sus proveedores en un polígono industrial de una ciudad que tenía a más de 375 kilómetros. Respetaba “impepinablemente” el listado que llevaba, no le gustaba improvisar y/o comprar por impulsos, solo lo necesario. 

Seguir leyendo »