San Telmo: el barrio que agasaja Surgia

Surgia (i), José Pérez Vidal y Nieves Lorenzo. Foto: LUZ RODRÍGUEZ.

Esther R. Medina

Santa Cruz de La Palma —

Surgia tiene el corazón más grande que La Caldereta. La Asociación de Vecinos La Quisisana del barrio de San Telmo, en Santa Cruz de La Palma, cuenta entre su junta directiva con un tesoro de mujer. Surgia Sanjuán Hernández regenta un kiosco desde hace 43 años junto a su marido, José Pérez Vidal, que es un referente en la zona. “Todo el que llega a vivir aquí, aunque sea de fuera de la Isla, va a dar con Surgia y ella le orienta, y si tiene que que darle un plato de comida, también se lo da”, ha asegurado a La Palma Ahora Nieves Lorenzo Hernández, que pertenece asimismo a la directiva de este dinámico colectivo vecinal constituido hace 21 años.

Lo mejor que tiene el barrio de San Telmo es “la vecindad”, afirma la propia Surgia. “El comportamiento de los vecinos es muy bueno, muy bueno, de toda la vida; nací en el barrio, me crie en él, aquí me casé y mis hijos siguen en la zona, nunca hemos tenido problemas con ninguno, jamás”, subraya. “Es un barrio de vecindad, nos ayudamos unos a otros”, insiste. “Yo, mi vida, siempre que me piden algo ayudo en lo que pueda, agasajo a todo el mundo”, comenta a esta redactora con voz dulce.

La Asociación de Vecinos La Quisisana la preside José Pérez Vidal, el marido de Surgia, pero él delega en los miembros de la directiva. “Yo con esta gente estoy tranquilo, conforme con todo, no hay problema ninguno, y a todo el que viene, si le hace falta cualquier cosa, si se puede se le da; siempre se intenta buscar una solución”, dice. “Las llaves del local están en el kiosco, y si alguien las pide, aunque sea para ir al baño, se las dejamos”, cuenta Pérez Vidal, un hombre afable que, al igual que su esposa, derrocha generosidad. “Aquí todos nos llevamos bien”, afirma. “Surgia le echa una mano al que puede; es una mujer buena, no guarda rencor, no pone obstáculos a nada y dice las cosas como hay que decirlas”, elogia.

Que Surgia es una mujer humanitaria no lo pone en duda nadie. Una vecina de la asociación recuerda el apoyo que le prestó “cuando pasé una mala racha”. “Llegó a darme comida para mi hijo, y también habló con las monjas para que me ayudaran”.

El vecindario de San Telmo, que cuenta con muchos niños, además de estar unido, es dinámico y colabora activamente con la directiva de la Asociación La Quisisana, integrada por 16 miembros. “Organizamos muchas actividades durante todo el año, y los vecinos echan una mano en todo; además, contamos con la colaboración del Ayuntamiento y del Cabildo”, resalta Nieves Lorenzo, la mujer que ‘idea’ todo lo que se hace en el barrio. “Las fiestas en honor a la Virgen de La Luz y San Telmo nos salen muy bien; una vez nos dijeron que eran como la Bajada de la Virgen en chico”, recuerda. “La asociación ha servido de mucho porque los locales los cedemos al que los pida, aunque no sea del barrio, para celebrar bodas, bautizos o cualquier acto”. Y alaba la labor de otro miembro del colectivo vecinal, Paco Sánchez. “Él se encarga del local, de mantenerlo, es una bella persona, una buena mano para ayudar”. “En las reuniones, como todos opinamos -uno dice una cosa y otro otra- Surgia es siempre la que apacigua”.

Y es que Surgia es el alma de San Telmo, un barrio que mima al foráneo. A sus 78 años, su principal preocupación es sus nietos. “Quiero ayudarlos, porque tengo tres estudiando en Tenerife y otros tres con las carreras terminadas”. “Ayudarlos mientras pueda es la única herencia que les puedo dejar, ayudarlos para que salgan adelante; antes de morirme quiero dejar a mis nietos agasajados para que se defiendan en la vida”, repite.

San Telmo es un barrio diferente y Surgia una mujer excepcional que ofrece café, comida y mucho cariño a todo el que llega a su kiosco.

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