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La vuelta de la campana de 'La Verdad' revive la época de mayor esplendor de la construcción naval en La Palma

La familia Arozena construyó en Santa Cruz de La Palma los mejores barcos que han salido de los astilleros canarios.

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En la imagen, la campaña del velero 'La Verdad'.

En la imagen, la campaña del velero 'La Verdad'.

La campana de la bricbarca La Verdad, que fue construida en La Palma en 1873 y naufragó en Bermudas en 1899, es un símbolo de la época de mayor esplendor de la construcción naval en Canarias, que tuvo dos claros protagonistas: la saga de constructores navales de la familia Arozena y la rada de Santa Cruz de La Palma, se informa en nota de prensa.

El viaje de tornavuelta al Museo Naval de Santa Cruz de La Palma de la campana de La Verdad, un velero que encarna como ninguno la gran calidad que alcanzó la construcción naval en la isla en el siglo XIX, devuelve al que hoy sería insólito espectáculo de los astilleros ubicados en la antigua playa de la ciudad, hoy recuperada ante la Avenida Marítima.

Hablar de construcción naval en La Palma supone aparejarse con el apellido Arozena; familia de origen guipuzcoana asentada en la isla en las postrimerías del siglo XVIII, que daría lugar a la creación de una industria de carpintería de ribera sin parangón en Canarias.

Cuatro Arozenas destacaron especialmente en el siglo XIX palmero como constructores navales:  José, Fernando, Vicente y Sebastián Arozena Lemos, quienes  heredaron de su padre Cayetano los conocimientos y excepcionales facultades para la construcción naval; y en la segunda mitad del siglo XIX salieron de sus manos unos sesenta veleros que fueron construidos en La Palma. Una parte de este impresionante legado patrimonial en forma de maquetas y planos se conserva en el  Museo Naval de Santa Cruz de La Palma, que tiene dedicada una de sus salas a la carpintería de ribera en la isla y al indudable protagonismo de los Arozena.

El más brillante de estos cuatro arquitectos navales fue Sebastián Arozena  Lemos, quien fue el responsable de la construcción de los mayores barcos que se fabricaron en Santa Cruz de La Palma, como la Rosa del Turia, de 911 toneladas o la bricbarca La Verdad, de 711 toneladas. Sus méritos le fueron reconocidos en vida, ya que se le otorgó la encomienda de Isabel La Católica, una de las principales condecoraciones civiles del país.

La Verdad además fue el protagonista principal de un Atlas de arquitectura naval, que se presentó en la Exposición Mundial de Filadelfia, EEUU, en 1876 y que recibió una Medalla de Oro por su excepcional contenido, en el que se explicaban los cálculos, planos y tipo de maderas utilizados en la construcción de 26 busques salidos de los astilleros palmenses. Este documento histórico es una de las piezas más importantes de la colección del  Museo Naval de Santa Cruz de La Palma, ubicado en el barco de la Virgen. El atlas viajó a la ciudad norteamericana sede de la exposición en compañía de la maqueta de La Verdad, conservado hoy en el Museo Insular,  precisamente la época en que este grácil velero hacía la línea entre Canarias y las Américas, producto de la estrecha relación que La Palma mantuvo con Cuba en el siglo XIX y hasta comienzos del XX.

En cierta manera, el naufragio de La Verdad en las costas de las Bermudas en 1899 anticipaba el final de una época dorada para la isla, tanto de la navegación a vela que daba sus últimos estertores como de la emigración a Cuba, que acabaría dos décadas más tardes tanto por la pérdida de la última colonia española como además por la crisis del azúcar, cuya zafra originaba el proceso migratorio en el que se basó la estrecha relación entre ambos lados del Atlántico.

Ahora, la vuelta de la Campana de aquel afamado velero La Verdad, donada por el ciudadano norteamericano  Thomas Cox que investigó durante treinta años hasta conocer su origen tras comprarla en un anticuario, engalana una de las más bellas páginas de la historia naval palmera y canaria.

No deja además de ser una coincidencia afortunada que la vuelta de la campana de La Verdad, con todo el valor simbólico que tiene,  sea en  el año que se conmemora el 525 aniversario de la Fundación de Santa Cruz de La Palma.

Cundo el próximo 6 de abril, Santa Cruz de La Palma reciba la campana de La Verdad que llegará a bordo de una reproducción de la Nao Santa María para mostrarse en las vitrinas del Museo Naval, no habremos cerrado una página de la historia de la isla sino abierto una ventana al cofre de un patrimonio que no se debería  olvidar y sí conservar y honrar para tomar como ejemplo una época en que La Palma estaba a la cabeza de la innovación y el comercio en Canarias.

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