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Marcelo Urralburu (director de Presencia): "Sí creo haber visto en los últimos años una legitimación de la ideología fascista"

El espectro de edad de quienes colaboran es amplísimo, pero eso no impidió que encontráramos el mismo entusiasmo por crear entre todos una revista como ésta

A veces es necesario desmitificar ciertos aspectos del Mayo del 68. No todo fue perfecto durante las protestas, como no lo ha sido después

No sé hasta qué punto tenemos una democracia de calidad cuando raperos y humoristas van a juicio, mientras que sujetos armados que amenazan a presidentes del Gobierno son exculpados

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Marcelo Urralburu

Marcelo Urralburu

Presencia es una nueva revista literaria -pero no solo- que nace en Murcia con vocación decididamente iconoclasta, heterogénea, universal y comprometida. En sus páginas conviven la poesía, el arte y el pensamiento con la intención de ahondar en los grandes debates culturales del presente.

Presencia se presenta el próximo viernes 7, a las 19h., en Libros Traperos Librería Circular (Ronda de Garay, 39, en la plaza frente a la vieja Condomina), con las intervenciones de su director, Marcelo Urralburu, y el poeta y catedrático de Literatura Hispanoamericana de la Universidad de Murcia Vicente Cervera Salinas.

Auspiciada por el Grupo de Investigación “Escrituras plurales: intertextualidad e interdisciplinariedad” de la Universidad de Murcia, la publicación revisa en su primer número la herencia del Mayo del 68 con una nómina impresionante de colaboradores. Hablamos con su jovencísimo director, el estudiante de Letras e investigador Marcelo Urralburu:

Desde la primera página, Presencia defiende una cultura posicionada, liberadora y poderosa, frente a la contemporánea, acrítica y de consumo rápido, digital. ¿Cuánto hay de romántico -y hasta de quijotesco- en lanzar una publicación en papel para agitar culturalmente a la generación millenial?

El ánimo de la revista parte de cierto romanticismo, es cierto, pero no en un sentido infantil o fácil, sino que apuesta por un formato y un modelo de publicación que progresivamente ha perdido peso en nuestro contexto cultural y que considero que es importante conservar.

Actualmente, el mundo digital nos ofrece más información de la que podemos procesar, igual que hay más libros de los que podemos leer o más eventos de los que podemos asistir, por eso creo que cierta humildad es necesaria, que habría que retomar las prácticas que resultaron más eficaces. La tirada de ejemplares ha sido reducida -es lo que tiene la impresión en papel-, pero sí que subyace un espíritu quijotesco: nos hacemos los locos y no queremos aceptar que el único modo de publicar sea en formato digital.

¿En qué revistas literarias -pasadas o presentes- se mira la tuya?

En otros países hay una tradición de revistas culturales y literarias más arraigada, en España no. Sin embargo, lo que no nos faltan son personas apasionadas y que se entreguen desinteresadamente a este tipo de proyectos. Si tuviera que dar algunos nombres, diría que a nivel nacional la revista Jot Down -aunque haya perdido cierto encanto por el camino- y Yorokobu son dos revistas muy interesantes, pero no publican textos literarios. A un nivel más independiente y regional, La Galla Ciencia es lo más potente que tenemos por aquí cerca.

Aunque todas son muy ambiciosas en su formato físico y cuentan con excelentes colaboradores, en parte la intención de Presencia era hacer más accesibles los textos con una menor extensión, plantear una lectura un poco más ligera que se viera reflejada tanto en el volumen del ejemplar como en su precio: la colaboración prestada por el grupo de investigación de la UM ha permitido que este primer número no suponga un coste económico para sus lectores. .

Sorprende la cantidad de pesos pesados de la cultura hispanohablante que has logrado convocar a este primer número, desde Elena Poniatowska y Piedad Bonnett a Raquel Lanseros y Francisco Jarauta. ¿Ha sido sencillo acceder a estas personas?

Con algunas de estas personas hemos entrado en contacto gracias a la colaboración prestada por Vicente Cervera Salinas, catedrático de literatura hispanoamericana de la Universidad de Murcia. Fue sencillo convencerles, como también a Lola López Mondéjar, a quien agradecemos su colaboración: todos y todas se mostraron en todo momento muy receptivos y sus aportaciones son increíbles.

Sin embargo, lo verdaderamente enriquecedor es que en este número hayan colaborado personas tan distintas, de tradiciones intelectuales y disciplinas muy dispares. El espectro de edad de quienes colaboran es amplísimo, pero eso no impidió que encontráramos el mismo entusiasmo por crear entre todos una revista como ésta.

En las páginas de este monográfico sobre las revueltas sesentayochistas en diferentes países no solo encontramos alabanzas nostálgicas, también mucho de cuestionamiento, como por ejemplo el análisis en clave de género que hace Lola López Mondéjar. ¿Problematizando la herencia de estos movimientos estamos conectando con debates del presente?

A veces es necesario desmitificar ciertos aspectos del Mayo del 68. No todo fue perfecto durante las protestas, como no lo ha sido después. Las causas de su aparición, su internacionalización y sus consecuencias no son fáciles de interpretar, por eso es imposible no adoptar cierta distancia crítica con respecto a lo que sucedió realmente durante los años 60 en Europa y en el resto del mundo.

Hoy en día, se ha hecho patente que la salud del debate social requiere siempre de la autocrítica y la revisión de todas nuestras tradiciones culturales: no, el Mayo del 68 no fue tan exigente en términos de feminismo como lo somos ahora, por eso es bueno comprobar que nuestros estándares de calidad, por así decirlo, han mejorado. Ahora tenemos un conocimiento más consciente de nuestras batallas culturales y lo ejercemos de una manera más libre, aunque internet nos haga pensar lo contrario.

Vivimos una época políticamente movediza, con fantasmas del pasado cobrando insólito vigor en un Occidente que se repliega en sus banderas y en sus esencias identitarias… ¿Qué manifestaciones culturales dan cuenta de esta especie de Amanecer Zombi y qué se puede hacer, desde la literatura y las artes, para combatirlo?

No sabría definir bien cómo se ha narrado culturalmente dicho Amanecer Zombi, ni cómo se ha reflejado este auge de la ultraderecha recientemente. Sí creo haber visto en los últimos años una legitimación de la ideología fascista: por ejemplo, cuando Arturo Pérez Reverte y otros escritores ofenden a los historiadores al hablar de la Guerra Civil o de Picasso. Ha crecido la idea de que no había ni “buenos” ni “malos” en toda aquella historia, pero sí que los hubo: ganaron los malos. Podría decir que, por suerte, ahora vivimos en democracia, pero no sé hasta qué punto tenemos una democracia de calidad cuando raperos y humoristas van a juicio, mientras que sujetos armados que amenazan a presidentes del Gobierno son exculpados.

Sin embargo, es un error pensar que esto es un error exclusivamente de España, en el mundo entero se ha dado este retroceso político: sujetos como Trump o Bolsonaro son el mejor ejemplo. Nos hemos hecho más tolerantes con este tipo de ideologías y la respuesta, como siempre, debe venir de parte de una cultura democrática. La literatura, las artes plásticas, la música y demás disciplinas artísticas son nuestras armas culturales contra su intolerancia, su racismo, su homofobia, su ignorancia y sus mentiras. No podemos descuidar esas herramientas si queremos seguir haciendo de nuestra sociedad un lugar mejor. No basta con proyectos culturales como Presencia, pero constituyen un punto de partida.

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