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Tener un lío en el trabajo, ¿realmente es una buena idea?

FOTO: CEPYME

Javier Gázquez

El amor puede encontrarse en cualquier parte, incluso en la oficina. Y es que según una encuesta de Business Insider, la cual fue realizada a más de dos mil quinientas personas, más del cincuenta por ciento de los encuestados afirmaba haber tenido un “lío” con algún compañero de trabajo.

De ese porcentaje, tan solo uno de cada diez individuos sentía verdadero arrepentimiento por el desliz cometido. Además, más del ochenta y cuatro por ciento de los encuestados aseguraba haber fantaseado alguna vez con sus jefes o compañeros.

Esta realidad tiene mucho que ver con el tiempo que pasa la gente en el trabajo: entre seis y ocho horas diarias aproximadamente, incluso bastantes más dependiendo del puesto desempeñado. Por este motivo no es de extrañar que en ciertas ocasiones pueda surgir “la chispa” entre algunos compañeros. No obstante, ¿es bueno tener una relación sentimental o una aventura en el trabajo?

¡Hoy tengo ganas de ir a trabajar!

A la mayoría de las personas se les hace un auténtico mundo ir al trabajo. En cambio, si a un individuo le gusta algún compañero de la oficina, tendrá muchas más ganas de ocupar su puesto laboral. Lo más seguro es que se despierte de muy buen humor e incluso se preocupe de la ropa que se va a poner cada día para ir a trabajar. Lo cierto es que las dos únicas cosas que pueden hacer que una persona vaya al trabajo con una sonrisa son: el aumento de sueldo y el amor.

En la Universidad de Gotemburgo se llevó a cabo una investigación en la cual se demostraba cuáles eran los beneficios de que un trabajador tuviera una aventura amorosa. Algunos de los participantes de tal estudio reconocían ir al trabajo con más ánimo, y otros afirmaban que esa relación les aportaba mucha más energía, lo cual incluso les hacía trabajar más y mejor.

Como se suele decir, el roce hace el cariño, por lo que al pasar tantas horas conviviendo con los compañeros de trabajo se acaban creando muchas amistades, pero también relaciones sentimentales.

Además, en el trabajo se puede conocer realmente la personalidad de un compañero antes de comenzar una relación. A diferencia de ciertos portales de citas a través de Internet o de otros entornos, tales como bares y gimnasios, en los cuales se puede mentir acerca de la identidad u aparentar algo que no se es, en el trabajo se consigue una imagen más fiel a la real, ya que es muy difícil sostener una mentira día tras día.

El aumento en la productividad del trabajador enamorado

Cuando una persona desea conquistar a otra, emplea multitud de tácticas con el fin de que se fije en ella. Muchas veces le demuestra su eficacia y su alto potencial para realizar múltiples tareas en el trabajo, lo cual acaba siendo realmente beneficioso para la empresa, ya que verá como la productividad del trabajador aumenta de manera considerable.

El amor puede hacer que el individuo esté mucho más interesado y atento en su puesto de trabajo, lo que también puede ser positivo para él, ya que sus jefes observarán este cambio en su nivel de rendimiento, pudiéndole conllevar grandes ventajas.

Además de agradar o de impresionar con el trabajo realizado, el individuo puede sorprender a su conquista por medio de regalos. En estos casos se suele recurrir a los ramos de flores, a las cajas de bombones o a los perfumes. Los más pícaros incluso se atreven con algún artículo de este Sexshop. Todo lo que sea necesario para encandilar a esa persona especial.

Siempre podrás contar con alguien que te escuche y te entienda

Tener un “rollo” o una pareja en el trabajo es una excelente manera de conciliar la vida sentimental y la laboral. La mayoría de los compañeros se aburren o no comprenden nada cuando un individuo les habla de trabajo, por lo que puede ser muy satisfactorio contar con alguien que lo entienda a la perfección.

Al crearse un vínculo que une a la pareja más allá del trabajo, también existe una mayor complicidad y entendimiento entre ambas partes. Esto es muy positivo, ya que juntos crearán un equipo muy fuerte.

No es oro todo lo que reluce

Todo puede ser muy bonito siempre que haya amor, pero este puede esfumarse en cualquier momento, y a partir de este punto es cuando llegan los verdaderos problemas. Cuando una relación termina, crea el efecto contrario en el trabajador que cuando empieza. Es decir, del mismo modo que este se levantaba de buen humor cada mañana para ver a la persona deseada, cuando se produce la ruptura, ese momento se convertirá en un auténtico suplicio. Hay que tener en cuenta que todos los días durante el tiempo que dure su jornada laboral tendrá que verle la cara a su expareja.

Sin embargo, la ruptura de una relación no siempre tiene porqué ser algo negativo. Todo dependerá de cómo hayan terminado los miembros de la pareja. No obstante, si alguna de las partes aún sigue enamorada, puede ser un verdadero sufrimiento tener que revivir cada día el dolor que le supone ver a la persona con la cual acaba de romper.

Por lo tanto, compartir el lugar de trabajo es muy complicado para aquellas personas que tardan mucho tiempo en superar una ruptura o que necesitan alejarse de su expareja, ya que no dispondrán de la privacidad que desean. Sin embargo, hay otras que pasan página muy rápido, por lo que no les supone ningún problema encontrarse con su antigua pareja casi a diario.

Miedo al favoritismo y conflictos de intereses

Algunas personas piensan que una situación de coqueteo laboral puede reducir la productividad, con total independencia de que se produzca o no ruptura. Esto se debe a la forma con la cual tienden a reaccionar el resto de compañeros, ya que pueden llegar a creer que le otorgarán más privilegios a la pareja en algunos asuntos laborales, tales como cambios de horarios para que sus cuadrantes coincidan u otras cuestiones. Todo ello puede desembocar en un conflicto de intereses.

La pareja también debe saber separar la vida laboral de la sentimental. En el trabajo ambas partes deben mirar siempre por el bien del negocio y tomar las decisiones adecuadas, es decir, las movidas por la racionalidad y no por la afectividad. Esto también puede ocasionar problemas en la relación, además de provocar situaciones de estrés e insatisfacción, ya que puede ser bastante complicado para una persona transmitirle los errores a su pareja.

El proceso de enamoramiento también contribuye a que la gente se distraiga más, por lo que esas personas no desempeñarán sus tareas de la manera correcta. Por otro lado, la ansiedad y la depresión causadas por las rupturas provocan que el individuo esté menos concentrado, añadiendo además el estrés que sentirá al creer que todas las miradas se centran en él.

¿Qué debe hacer la empresa ante esta situación?

Muchas empresas decidieron prohibir las relaciones sentimentales en el trabajo. De esta forma intentaban asegurarse de que no existieran tensiones y de que reinara el buen ambiente en el entorno laboral. Sin embargo, esta estricta prohibición en algunas ocasiones genera el efecto contrario, provocando que los empleados se escondan y lleven su relación de forma clandestina, ya que esa situación les produce mucho morbo.

Por otro lado, según la encuesta antes mencionada de Business Insider, el sesenta y cinco por ciento de los encuestados afirmaba desaprobar las relaciones sentimentales que se establecen entre jefes y subordinados. Y es que estas relaciones pueden llegar a crear un conflicto de intereses, el cual sea perjudicial para la empresa y el entorno laboral.

No obstante, más de un treinta y cinco por ciento de las personas encuestadas que desempeñaban un puesto directivo, reconocía haber mantenido una relación con algún subordinado, aunque tan solo un diez por ciento afirmaba que esta le había perjudicado.

Lo cierto es que resulta muy complicado llevar una relación con discreción o abandonar el puesto de trabajo cuando esta es satisfactoria. De hecho, solo un cinco por ciento de los encuestados dijo haber dejado su puesto para continuar la relación con su jefe o su empleado.

En lo que sí parece coincidir la mayoría de los entrevistados, es en mostrarse contrarios a que la política de la empresa prohíba las relaciones sentimentales entre los compañeros de trabajo.

En la formación profesional puede estar la clave

Proporcionar formación a los trabajadores para que aprendan a gestionar de manera adecuada sus emociones, puede convertirse en una solución para que disminuyan los conflictos que puedan generarse con las relaciones sentimentales.

Además de que la empresa haga todo lo posible para que los empleados sean capaces de sobrellevar estas relaciones, cada individuo debe poseer suficiente inteligencia emocional, es decir, intentar dejar de lado sus sentimientos cuando se encuentra en su puesto laboral.

Está en manos de cada persona evaluar las ventajas y las desventajas de establecer una relación sentimental en el trabajo, aunque el individuo debe tener claro que será la “comidilla” de sus compañeros si así lo hace.

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Publicado el
24 de abril de 2018 - 17:32 h

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