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Las dunas de San Pedro del Pinatar en peligro según una tesis

Dunas y pinos carrascos

EP / eldiariomurcia

Murcia —

Una tesis de la Universidad de Murcia de Daniel Ibarra, presentada a finales de 2016 añade que en términos generales las playas más afectadas por la erosión costera en La Manga coinciden con las situadas próximas a los puertos, áreas en la que se producen discontinuidades en el transporte de sedimentos por parte de la deriva litoral como suceden en las playas de la Llana en San Pedro del Pinatar.

El estudio recomienda “tomar medidas para la protección de las dunas, en especial las situadas en el Parque de las Salinas de San Pedro, debido al valor ecológico que presentan y a su papel como moduladoras de la erosión de las playas con las que conectan”. Según este trabajo, las dunas jugaron un papel importante acumulando el material sedimentario por medio de la acción eólica, manteniendo el equilibrio dinámico de La Manga.

Destaca que el espacio era virgen hasta la década de 1960 en la que La Manga se descubrió como un destino turístico y sufrió un acelerado proceso de urbanización, que supuso la destrucción de la mayor parte de los sistemas dunares y la consecuente transformación de las playas originales. Concretamente, señala que las variaciones temporales de las áreas de playas revelan una erosión costera generalizada desde 1956 debido al progresivo aumento de la superficie urbanizada a partir de la década de 1970, en la que se construyeron más de 4.000 viviendas.

Así como pérdidas de 40 metros de anchura de playa en algunos sectores de la Ensenada del Esparto y playa Galua y de hasta 50 metros al sur de la gola de Marchamalo en el tramo de la playa del Barco Perdido, playa de las Amoladeras y playa de Levante.

Como resultados de la investigación, se sostiene que en la actualidad el núcleo urbano de La Manga concentra una población de 3.000 habitantes que se multiplican en el periodo estival hasta superar los 200.000 y cuya evolución urbana ha sido “imparable” desde la década de 1970. De hecho, las zonas urbanas del cordón en el año 1956 se limitaban a algún edificio aislado, como el de las Encañizadas, que ocupaban una superficie de poco más de 1,8 hectáreas. En el periodo comprendido entes este año y 1981, La Manga fue rápidamente desnaturalizada, alcanzando las 300 hectáreas.

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