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Personas y profesionales a pesar de todo

Sin duda alguna este es uno de los artículos que más me ha costado escribir para eldiario.es Región de Murcia por todo lo que lo que significa, por el recuerdo y por la huella que algunas personas han dejado en mí. Recientemente he sufrido una de las peores experiencias que puede su sufrir un padre: ingresaron a mi hijo con 54 días en el Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Diagnóstico: Bronquiolitis, que parece que está de moda.

Todo fue muy rápido en urgencias y cuando subimos a la planta de lactantes (box 6), no podíamos parar de llorar por la situación. Pronto vimos que no éramos los únicos y los padres del resto de compañeros del box intentaban tranquilizarnos. Recuerdo a Rocío, madre de Román, que nos dijo: “llora todo lo que quieras y desahógate… te vas a sentir mejor… yo me tiré tres días llorando, sobre todo cuando se bajaron a mi hijo a la UCI”. Esas palabras hicieron que volviera a recapacitar en el sitio que estaba.

Una enfermera, Lola, nos explicó las normas de la estancia en Lactantes, y todo lo que podíamos hacer allí. Desde el principio nos dimos cuenta de que aquello no era sólo una sección de una planta de hospital. Los niños que allí estaban tenían entre un mes y dos años. Ahí se te olvidan los trabajos, los gimnasios, los deportes, los ejercicios de yoga o los ejercicios de kegel de las chicas, las cenas, las copas... Todo. Entras en un universo donde lo único que importa es que tu hijo se ponga bien.

A ninguna enfermera le obligan a comportarse de una determinada forma con los pacientes (bebés), y la sorpresa fue mayúscula cuando veíamos que el trato de la mayoría de profesionales, no sólo a ellos sino también a los padres, era con un cariño superlativo. Haciéndole carantoñas, diciéndole lo guapos que eran, cuidándolos como si fueran sus propios hijos.

Me llamaron especial atención tres enfermeras, además de Lola, que casualmente fue la enfermera de la admisión y del alta. María es madre también de un niño de 11 meses que ha pasado por lo mismo que el mío. No conozco su apellido, pero nunca se me olvidará su cara ni su nombre. Es una de las personas más encantadoras que he conocido en mi vida. Pero sobre todo es una profesional como la copa de un pino.

En la unidad de Lacatantes del hospital Virgen de la Arrixaca hemos conocido a personas que no se nos olvidarán en la vida

Chechi, otra de las enfermeras, es considerada como alguien súper importante en lactantes. Se trata de una enfermera que lleva más de 20 años trabajando con bebés. Mezcla cariño con destreza no sólo para aliviar a los bebés, sino también para hacer que su estancia en el hospital sea lo más corta posible.

La tercera es Elvira, una enfermera que estaba contratada y que casualmente se le cumplía el contrato el mismo día que le dieron el alta a mi bebé. Al igual que tampoco olvidaré a dos auxiliares que nos hacían la vida más fácil: Rosa, con más de 40 años de servicio; Deli, una auxiliar encantadora con los bebés y que le encanta su trabajo.

La verdad es que estos diez días no se me van a olvidar en la vida. No sólo por el hecho de tener a mi hijo enfermo, sino por la gente tan maravillosa que me he encontrado en un sitio como aquel. Dicen los que están mucho tiempo en un sitio encerrado, que los sentimientos se magnifican y que una simple caricia o voz de consuelo puede hacer que su efecto se multiplique por diez.

Dejando a un lado la mala construcción de la nueva zona de lactantes, donde no hay un baño para los familiares, ni hay vestuarios para que las madres -que algunas pasan más de diez días con sus bebés sin moverse-, se puedan duchar y cambiar de ropa en la misma planta, aquello era llevable con el trato recibido por estas grandes profesionales, y digo estas, porque casualmente no nos tocó ningún chico en el box.

Al nº 6 le llamaban el box de los guapos. Estaba Jorge, mi hijo con 54 días; Román, un algaidero con aires ricoteños con 50 días; Miguel, compañero fiel de Jorge, entró un día después y salió un día después, con 50 días; Juanjo el mayor de todos con 4 meses; Adriana, la única princesa del box con 5 semanas; y Guillermo, el veterano de 70 días, un niño Dawn súper guapo y súper cariñoso. Cada uno con su familia. Gente que ha sufrido lo mismo que tú, que ha llorado lo mismo que tú, que ponen esa nota de luz en un lugar donde se ven todo sombras.

Quería dedicar este artículo a los profesionales de la unidad de Lacatantes del hospital Virgen de la Arrixaca, que durante las navidades fue mi casa, donde nos comimos las uvas de la llegada de 2016 y donde hemos conocido a personas que no se nos olvidarán en la vida. Gracias.

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