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¿Está Valcárcel amortizado?

El legado de quien fue presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia durante veinte años es pesado, omnipresente, insoslayable y de consecuencias profundas

La cosa va de momento de 45 imputados, todos agricultores o agroindustriales, 25 pozos ilegales y 48 desalobradoras precintados

El expresidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, en la Intermunicipal del PP / PSS

El expresidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, junt con el alcalde del municipio, José Ballesta / PSS Región de Murcia

Aparentemente, Ramón Luis Valcárcel ha pasado a la categoría de político amortizado por su propio partido después de su exclusión de la lista electoral al Parlamento europeo. Pero la realidad no es esa, desgraciadamente. Ya quisiéramos que fuera efectivamente un personaje a olvidar con todas las consecuencias. Y que su legado fuera tan nimio que cupiera ser tildado de anodino, banal, irrelevante o, incluso, inexistente.

Pero no, el legado de quien fue presidente de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia durante veinte años es pesado, omnipresente, insoslayable y de consecuencias profundas en el tiempo y en el espacio para el territorio que gobernó durante larguísimos años. Con los votos populares, muchísimos, de record; que todo hay que decirlo porque parte de la responsabilidad de la huella valcarciana corresponde a quienes le auparon y mantuvieron en el poder con todos los honores… y a quienes se beneficiaron desaforadamente de sus acciones de gobierno.

La (pen)última circunstancia de esa tremenda mochila que dejó el susodicho ––o las políticas por él auspiciadas–– la disfrutamos ahora con la cínica protesta de algunos agroindustriales del Campo de Cartagena porque la Fiscalía pretende poner un poco de orden, solo un poco, en esa jungla sin ley de pozos sin control, desalobradoras sin registrar y vertidos químicos al por mayor. Por mucho que los dueños de esas instalaciones fraudulentas clamen contra la actuación del Ministerio Público, catastrofeando con el atentado que significa para ese sector, la cosa va de momento de 45 imputados, todos agricultores o agroindustriales, 25 pozos ilegales y 48 desalobradoras precintados. Ya sabemos que el fiscal Díaz Manzanera y la ministra Ribera fornan parte de la satánica corte de Lucifer aunque no concuerden políticamente.

Entretanto, el promotor político de esos y otros desafueros se pasea tan pancho de vuelta a esta su región que tanto lo quiere y que tanto le debe. Pues deudora suya es, también y entre otras cosas, de un aeropuerto flamante y fuera de toda perspectiva económica de explotación eficiente, es decir, beneficiosa; y de un AVE que es una oda e imitación del periplo por las resecas tierras de cualquiera de las dos Castillas de aquel Cid supuestamente matamoros o de uno que fue censor devenido literato de pro embadurnado en las mieles de la Alcarria.

Son solo estos dos ejemplos recientes de las consecuencias de las políticas del prohombre que nos ocupa y que ahora retorna a su tierra con el laurel europeo rodeando sus sienes y el marchamo de político de altura europea bien marcado a fuego en su ijar. Derecho, claro. De aquí a la eternidad. O a hacer campaña por las pedanías de la huerta, como él mismo promete.

Aquella eternidad será en la que quedarán retratados dos de sus hijos políticos predilectos, los exconsejeros Cerdá y Bascuñana, que van al banquillo de los acusados por aquello de Novo Carthago, asunto que nada tiene que ver, igual que eso a lo que el fiscal le ha metido mano en el Campo de Cartagena, con el desastre de que disfrutamos en el Mar Menor.

Como tampoco tiene nada que ver Valcárcel con esa otra tontería de la desalinizadora de Escombreras en la que parece ser que Cerdá también tiene algo. Y tantos otros casos de presuntos delitos relacionados con la corrupción que ocurrieron por casualidad en la época en que el retornado a la fuerza de Bruselas nos presidía. Y él, naturalmente, no se enteraba de nada: estaba absorto en dirigir a esta su comunidad hacia las más altas cotas de desarrollo económico y bienestar social. Objetivo alcanzado bajo su égida, como muestran todos los indicadores estadísticos nacionales y europeos. Entonces, disfrutemos de nuevo de su presencia entre nosotros. Que no nos lo merecemos y no sabemos apreciarlo de desagradecidos que somos. O sea que de amortizado nada. Presente y bien presente. Y ahí están López Miras y Teodoro García para atestiguarlo. Vale.

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