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Sería bueno acostumbrarnos a ver, así quizá no haría falta visibilizar a la LGTTTBIQ

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El colectivo de Lesbianas, Gais, Transgénero, Transexuales, Travestis, Bisexuales, Intersexuales y Queer vive una complicada situación a nivel global. La lucha por los derechos civiles se está traduciendo en importantes victorias en los países occidentales con la aprobación de leyes que castigan la discriminación y que equiparan legalmente a las parejas del mismo sexo.

Este clima de igualdad, sin embargo, no existe en otras partes del mundo como gran parte de África y Oriente Medio, donde la homosexualidad es perseguida y puede suponer la pena de muerte. La protección de los derechos humanos y de la libertad individual está en la agenda de las principales organizaciones internacionales y de algunos estados, aunque la aplicación en sus políticas es diversa y no existe un camino común a la hora de trabajar para la protección.

Es numerosa la normativa internacional que trata el tema, desde la Declaración de los Derechos Humanos hasta la Constitución Española, en la que recae no solo el principio de igualdad y no discriminación, también reconoce a los poderes públicos la responsabilidad de promover una integración real y efectiva. El jueves 19 de mayo fue aprobada en la Asamblea de la Región de Murcia una ley para la defensa de la igualdad y protección de sus derechos, pero debemos recordar que hace solo 27 años la homosexualidad era considerara una enfermedad mental en nuestro país. Queda por tanto mucho por hacer, estamos al inicio de un emocionante viaje.

Un viaje que algunas personas iniciaron hace ya tiempo y  que nos invitan a recorrer juntas para compartir esa intensa trayectoria de conquistas sociales en pro de la tolerancia y la igualdad en la que muchas se han dejado la piel.

Las conquistas sociales y las mujeres lo sabemos bien, nunca se regalan, se luchan y pelean tanto en los ámbitos privados como en los públicos, hemos de reconocer en este punto la lucha de tantas personas que se han atrevido a salir del armario y visibilizar una realidad plural y numerosa. Lo que nos ha facilitado su conocimiento, comprensión y empatía. Esto se ha reflejado también en un rápido cambio en parte de la opinión pública. Sobre todo en Europa, y como no reconocerlo con España a la cabeza, sintámonos orgullosas y orgullosos.

Siempre hemos sido gente acogedora que ha sabido disfrutar de la vida y cuidar de los suyos, pese al oscurantismo de épocas pasadas. Quizá ese peso en nuestras conciencias es el que ha promovido nuestra rápida liberación. Pero a la sociedad española y murciana todavía le queda un largo camino que recorrer, para conocer, comprender y respetar la preferencia sexual de cualquier persona, más allá de una visión esencialista ligada al matrimonio, la reproducción y el amor romántico como justificaciones culturales del sexo, que hoy condicionan nuestra percepción de lo legítimo.

Es más, a día de hoy, todavía existen numerosos espacios en nuestras sociedades en los que tenemos que trabajar en pro de la igualdad y la no discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género. La prensa nos traía hace algunos días la resistencia del mundo del deporte a tomarse en serio esta cuestión, como no preocuparnos y lamentar profundamente los casos de acoso en las aulas. Esto pone de relieve que el deporte, el ocio, la escuela, son ámbitos en los que debemos trabajar e incidir en pro de la igualdad y la no discriminación.

Todavía cuesta que los jueces condenen los delitos de odio, a pesar de la existencia de las Fiscalías Especializadas y de la aprobación de Protocolos Específicos por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Todavía resulta muy barato insultar y agredir a las personas en España.

La realidad es que hablamos de personas, justo a nuestro lado que sufren por la rigidez y estrechez de nuestras mentes y corazones

Además, la equiparación legal para algunas personas, se ha dejado por el camino a otras. La comunidad transexual tiene que ver aún hoy como su identidad de género es catalogada como enfermedad y en muchos casos tratada de forma patológica, como si el error fuera de la persona, por más que la ciencia está demostrando lo contrario.

Nos queda un largo camino por recorrer en la comprensión de las identidades de género, vinculadas en nuestra cultura a la polaridad mujer y hombre pero que admiten todo un universo de diversidad no normativa, que se cuestiona incluso el género como algo sujeto a dos categorías antagónicas y que a pesar de su existencia a través de la historia y reconocimiento en otras culturas todavía hoy en nuestra sociedad tienen el más alto índice de rechazo, discriminación y lamentablemente de suicidio.

La realidad es que hablamos de personas, justo a nuestro lado que sufren por la rigidez y estrechez de nuestras mentes y corazones.

El pasado jueves fue un hito importante para la libertad en nuestra región. Un punto de inflexión. Un día en el que muchas personas salimos de la Asamblea convencidas de que tener un pie en las instituciones, como hemos tenido mil en la calle tanto tiempo y en el presente, sirve para algo verdaderamente importante.

Como escribió la escritoria estadounidense Eve Ensler en De pronto mi cuerpo: “Somos la gente del segundo aliento. Los que hemos sido debilitados, reducidos y minimizados sabemos quiénes somos.  Transformemos nuestro dolor en poder … en fuego, en viento”

Seamos viento que barre la homofobia, fuego empoderado de alegría, pero que este día histórico no nos haga olvidar de dónde venimos, ni perder perspectiva. Nos queda dotarla de presupuesto en 2017 y comprobar que el ejecutivo cumple con el compromiso alcanzado.

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