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La importancia del empoderamiento

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Cuando determinadas cosas te ocurren en la vida, nadie te pregunta o evalúa si estas o no preparado para enfrentarte a ello. Simplemente suceden y cada uno de nosotros, trata de abordarlas con la mayor dignidad posible.

Esta afirmación, que a todas luces es tan simple como veraz, se cuestiona cuando nos situamos en el plano de las personas con enfermedad mental. No es de extrañar que muchos de nosotros pensemos que un individuo que presenta esta patología, no será capaz de desarrollar una vida con total normalidad, y todo lo que eso implica.

Nada más lejos de la realidad!!!... Cada día soy testigo de cómo estas personas van avanzando hacia mayores cotas de autonomía, con esfuerzo y constancia. En general, muestran una gran capacidad de adaptación al cambio, a diferencia de la resistencia que muchos de nosotros, los  considerados “normales”,  manifestamos a la hora de salir de nuestra zona de confort.

Entonces, ¿por qué tratar de limitar su potencial? Estamos acostumbrados a tomar decisiones por ellos, sin contar con lo que puedan pensar u opinar. Y esto es importante, ya que al final se nos olvida que pueden tomar las riendas de su destino, siendo nuestra obligación, construir las bases para hacer realidad su empoderamiento.

Sí, hablamos de empoderamiento, de situar a la persona que tiene problemas de salud mental en primera línea, haciendo que tome el poder de decidir sobre su propia vida con responsabilidad. De ese modo, ya no se situaran en una posición inferior sino que pasaran a ser parte activa en la mejora de su calidad de vida, su rehabilitación, así como su inserción social y laboral, ya que participarán democráticamente en la comunidad.

Es por ello, por lo que debemos seguir trabajando para crear servicios y programas comunitarios y participativos, con los que dotarles de las herramientas necesarias para hacer realidad lo que todavía a día de hoy es una quimera. Para ello, debemos empezar el camino dejando de lado el paternalismo y la sobreprotección, y aceptar al otro como uno más, como alguien que puede contribuir a la mejora y al avance social, mediante su esfuerzo y su trabajo. Ahora bien, para llevar a cabo esto, debemos comprometernos todos con el cambio, profesionales, instituciones públicas, y sociedad en general. Si nuestra implicación es real, lograremos los medios adecuados para conseguir que las personas con enfermedad mental lleven una vida plena en la que ellos son los principales protagonistas para la consecución de sus objetivos vitales.

Hay que ser valiente y apostar por ello.  

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