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REGIÓN DE MURCIA

No quedan días de verano

Aljucer, la mayor de las pedanías y de los barrios que PP-Cs han entregado a Vox, tiene más población que una docena de municipios de la Región de Murcia, y es la octava pedanía más poblada del municipio de Murcia

¿Cómo iban a afrontar este domingo unas elecciones, pidiendo el voto a sus vecinos, con el colgante de PP y Cs, si luego ese voto deriva en hacer gobernar a la fuerza con menos representación en sus pueblos?

Hoy tenemos una Murcia más escorada, mucho menos plural, con juntas entregadas a la lista menos votada (por aquellos que criticaban que en 2015 gobernara la segunda lista en votos y vocales)

Mitin de Vox en el Pabellón Príncipe de Asturias / CARLOS TRENOR

Mitin de Vox en el Pabellón Príncipe de Asturias / CARLOS TRENOR

Votar PP en Murcia ya es votar Vox. Y votar Ciudadanos también. Este miércoles 6 de noviembre hemos visto como José Ballesta y Mario Gómez Figal entregaban juntas municipales del Ayuntamiento de Murcia al partido de Abascal. Y todo ello sin conocer sus acuerdos programáticos, pactos de investidura, ni ningún documento público. Parece que simplemente como moneda de cambio para recuperar lo que desde la Glorieta consideran juntas clave, como la del Distrito de El Carmen.

Para eso ha quedado mi pueblo, Aljucer. Y varias pedanías más. Como simple moneda de cambio de unos señores que desde la Glorieta y desde González Adalid, parten y reparten sin mirar más allá, de lo que supone para una pedanía de casi 8.000 habitantes elegir a su junta municipal y a su Alcalde-Presidente.

Aljucer, la mayor de las pedanías y de los barrios que PP-Cs han entregado a Vox, tiene más población que una docena de municipios de la Región de Murcia, y es la octava pedanía más poblada del municipio de Murcia. Aljucer tiene mucha más población que bastantes municipios de España. Casi 8.000 personas que desde ayer están gobernadas por un nuevo sistema implantado en las juntas municipales: la lista menos votada.

No quedan días de verano. El tripartito se los llevó. Las juntas del cambio, una experiencia enriquecedora y participativa surgida en 2015, basada en la rendición de cuentas, la transparencia y el gobierno abierto, ha quedado arrasada por las directrices de la bicefalia del palacio ribereño capitalino.

Los que en el anterior mandato apostamos por acuerdos de cambio, lo hicimos dando cuentas ante la ciudadanía de esos acuerdos, publicándolos para el acceso de todos los vecinos, y bajo unas condiciones claras y concisas, adaptadas a la realidad de cada pedanía y distrito, con propuestas concretas y monitorizadas a lo largo del mandato en distintos plenos.

Los acuerdos de esta semana nadie los conoce públicamente en toda su extensión, y para que se hayan convertido en realidad han pasado por encima de agrupaciones locales de PP y Ciudadanos, que han tenido que cesar fulminantemente a numerosos vocales de juntas, como en Aljucer, porque se negaban a votar a la lista menos votada. Una dignidad que les honra, así como, por ejemplo, la de nuestra pedánea saliente, socialista, denunciando estas maniobras de última hora a micro abierto y en la cara de concejales y vocales.

¿Cómo iban a afrontar este domingo unas elecciones, pidiendo el voto a sus vecinos, con el colgante de PP y Cs, si luego ese voto deriva en hacer gobernar a la fuerza con menos representación en sus pueblos? Muchos ya ni estarán en sus mesas, y están tramitando sus bajas de afiliación. Un nuevo trauma para unas estructuras, como las del PP, que ya sufriendo abandonos en masa en 2015 ante la estrategia de Pedro Antonio y Ballesta, que hizo perder buena parte del poder pedáneo de la fuerza que había sido hegemónica desde 1995 en las pedanías de la huerta murciana.

Que las juntas del cambio hayan caído ante este nuevo triunvirato, que no quisieron ni formalizar en una foto de grupo final tras las votaciones, negando fotografiarse con el nuevo pedáneo, es muy significativo. Los errores de la campaña electoral de las pasadas elecciones municipales se están pagando caros.

El caos podemita, que no quiso apoyar la candidatura municipalista de Ahora Murcia para renovar el éxito de 2015 con tres concejalías y varias decenas de vocales en juntas, así como que tampoco desde Podemos acordaron una candidatura con Cambiemos-IU, llevó al trasvase de votos al PSOE, que tampoco pudo lograr el éxito que esperaban, aunque aumentó representatividad en concejales y vocales.

Hoy tenemos una Murcia más escorada, mucho menos plural, con juntas entregadas a la lista menos votada (por aquellos que criticaban que en 2015 gobernara la segunda lista en votos y vocales), y en cuyos plenos hay mucho menos debate y menos propuestas. Solo hay que ver la duración de los plenos, bastante más reducida ya, así como de mociones, notas de prensa e iniciativas.

Menos Murcia, gracias a los errores de estrategia y fracaso electoral de la izquierda. Y también un deslizamiento a la derecha de los que se arrogaban el centro político, ya abrazados sin complejos a sus socios de la derecha y de más allá.

¿Tendremos el próximo domingo Más Murcia? Todo está en nuestra mano. Salgamos a votar, a decir lo que queremos para nuestro país, para nuestra tierra, también para nuestra Murcia y nuestros pueblos. Y votemos sabiendo para lo que sirve nuestro voto, y para lo que podremos tener en la Carrera de San Jerónimo y en la Moncloa los próximos años, si son capaces y quieren formar gobierno.

Ya hemos visto que algunos, cuando les interesa, son capaces de formar gobiernos exprés, por encima de lo que haga falta. Y los inviernos se pueden hacer muy largos.

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