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El tren en Murcia

Un análisis de la situación del ferrocarril en Murcia pone de relieve el deterioro histórico y constante de las infraestructuras ferroviarias en nuestra región

La desigualdad en las inversiones es otro  hecho, al priorizar el AVE, un medio de transporte caro, minoritario frente a la red convencional del tren

Hay que apostar por otro modelo de ferrocarril como medio fundamental de transporte público, cuyo objetivo sea el beneficio social y medioambiental

Un tren pasando por el paso a nivel del barrio de Santiago el Mayor, en Murcia / PSS

Un tren pasando por el paso a nivel del barrio de Santiago el Mayor, en Murcia / PSS Murcia

Hace un mes se presentaba en Murcia la Plataforma en defensa del Ferrocarril de la Región de Murcia, compuesta por Consumur, CC.OO., Ecologistas en Acción, Plataforma pro Soterramiento y UGT, con el objetivo de luchar por un tren público, social y sostenible. El inicio de esta confluencia marca dos hechos significativos. El primero es que el debate sobre el ferrocarril en nuestra tierra se ha polarizado sobre la llegada del AVE soterrado a Murcia.

Sin embargo, no tenemos conexión para viajar en tren a Andalucía (Almería o Granada) y hay que recordar lo evidente, que el AVE transporta pasajeros, no mercancías. El transporte público es un servicio imprescindible para la ciudadanía y el ferrocarril es una parte fundamental como medio más eficiente con menor impacto ambiental, vertebrador del territorio, mínima ocupación de suelo, rentable socialmente, y con un ahorro energético significativo respecto al transporte privado y por carretera.

Un análisis de la situación general del ferrocarril en Murcia pone de relieve el deterioro histórico y constante de las infraestructuras ferroviarias en nuestra región. Este hecho, unido a la escasa o nula preocupación del poder político, ha sido uno de los elementos más significativos en el declive del ferrocarril convencional como medio sostenible para el transporte de pasajeros y mercancías. Este proceso de desmantelamiento sigue profundizándose, justificado solamente en criterios de rentabilidad económica y obviando las rentabilidades sociales y medioambientales. En el ámbito estatal, el transporte de mercancías por ferrocarril se ha reducido al 2% respecto del total de medios de transporte, un contraste con el porcentaje de entre el 30% y 50% que representa el ferrocarril como medio de transporte de mercancías en otros países.

El incremento de la desigualdad en las inversiones es otro  hecho, al priorizar el AVE, un medio de transporte caro, minoritario frente a la red convencional del tren, mucho más asequible, mayoritaria y socialmente rentable, que puede conectar en una red tanto a ciudades grandes como pequeñas, así como a las comarcas de la región. La apuesta por el desarrollo del ferrocarril del Gobierno regional, si exceptuamos el AVE, ha sido y sigue siendo nula. No hay una voluntad por mejorar y modernizar la red y la flota de trenes.

La función del ferrocarril como medio de transporte público ha disminuido por esa situación de deterioro constante del ferrocarril convencional, de cercanías y media distancia. La apuesta por el ferrocarril convencional, permitiría reducir los problemas de contaminación y disminuir el gasto energético. Sin embargo, la política ferroviaria sigue esa tarea de desmantelamiento, amenazando con eliminar cualquier trazado que no se someta a la estrecha rentabilidad del mercado. Esta situación favorece de una manera directa al automóvil y el transporte por carretera mucho más contaminante y con mayores impactos ambientales.

El ferrocarril, en el interior de nuestra tierra y en relación con otras regiones sirve para vertebrar el territorio y también es un elemento fundamental para el transporte de mercancías. Se necesita desarrollar una red que permita conectar las principales poblaciones de nuestra región. Una verdadera política regional ferroviaria pasa por la mejora y desarrollo de trenes de cercanías, mejorando su calidad sobre todo en la red Murcia-Águilas, Murcia-Cartagena y Murcia-Alicante, vía Orihuela.

Hay que implementar trenes regionales que nos conecten con Almería, Jaén y Granada y Valencia. El objetivo, a medio plazo, de la reapertura de la línea Lorca-Almanzora-Baza-Guadix es importante en el marco de otro modelo de ferrocarril. Son necesarios trenes de mercancías que potencien el Puerto de Cartagena para la salida de nuestra producción agroalimentaria. Es urgente una mejora significativa del ferrocarril de vía estrecha Cartagena-Los Nietos y reorientar un cambio hacia la necesidad de desarrollar un ferrocarril público que sea un instrumento de cohesión social y vertebración territorial en la región.

El modelo del transporte vigente aparta al tren del papel fundamental que le corresponde como servicio público. Hay que apostar por otro modelo de ferrocarril como medio fundamental de transporte público, cuyo objetivo sea el beneficio social y medioambiental que supone para el conjunto de la ciudadanía. Es necesaria una propuesta de servicio ferroviario, para nuestra región, en consonancia con el Manifiesto de Avilés[1] firmado por múltiples agentes sociales con el objetivo de un ferrocarril público como modo de transporte sostenible de cara a un futuro de cambio climático que nos llega.

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