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El Gobierno de Chivite confía en cerrar pronto el acuerdo presupuestario con EH Bildu

Bakartxo Ruiz y Adolfo Araiz, de EH Bildu, en la primera reunión para negociar los presupuestos con María Chivite y Elma Saiz, del PSN

Rodrigo Saiz

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El Gobierno de Navarra encabezado por María Chivite quiere pisar el acelerador en las negociaciones con EH Bildu alcanzar un acuerdo en materia de presupuestos cuanto antes. Desde el 1 de enero las cuentas del 2019 están prorrogadas y el Ejecutivo quiere llegar a un pacto con la formación de la izquierda abertzale en los próximos días para tramitar los nuevos presupuestos en el Parlamento foral y que sean aprobados.

PSN, Geroa Bai y Podemos suman 22 -23 si se le añade el de Izquierda-Ezkerra que apoya al Gobierno desde fuera- de los 50 escaños en el Parlamento de Navarra, por lo que necesitan un quinto socio para sacar adelante sus leyes. Un quinto socio que deberá mostrar su apoyo en forma de voto afirmativo o abstención a las cuentas.

“Con una fuerte carga social” como guiño a EH Bildu

Las negociaciones entre el PSN y EH Bildu han coincidido en el tiempo con la búsqueda de apoyos en el Congreso de los Diputados para ampliar el acuerdo del PSOE y Unidas Podemos apoyado entre otros por el PNV, cuya marca navarra, Geroa Bai está integrada dentro del Gobierno de Chivite. Uno de los apoyos a ese acuerdo será el de EH Bildu en forma de abstención de sus cinco diputados, entre los que está Bel Pozueta, representante por Navarra. Fuentes del Ejecutivo foral cuentan que desde el Gobierno de Navarra se ha estado muy pendiente de qué postura iba a tener la formación abertzale en Madrid para encarar la recta final de las negociaciones en la Comunidad Foral de las cuentas del 2020.

Estas mismas fuentes señalan a este periódico que las reuniones con EH Bildu han sido constantes desde la primera que mantuvieron a finales del mes de noviembre y que se avanza en el buen camino para llegar a un acuerdo. Desde el Gobierno destacan la actitud del partido liderado por Bakartxo Ruiz en la negociación al no pedir cuestiones identitarias, sino sólo políticas sociales de izquierdas asumibles por la línea política que tiene el Ejecutivo. La negociación se encuentra ahora mismo interrumpida por las festividades de Navidad y Fin de año, pero se retomarán en su fase final esta semana para cuadrar las cuentas.

Con el anteproyecto de presupuestos presentado ya por la consejera de Economía y Hacienda, Elma Saiz, y que el 10 de enero será llevado a la sesión de Gobierno para su conversión en proyecto de presupuestos e iniciar así el trámite parlamentario, el Gobierno dejó a las claras su intención de acercarse a EH Bildu, al incluir en él un incremento de casi el 6% en el gasto, más de la mitad destinado al gasto social como en Educación y Salud. Sin embargo todavía quedan flecos por atar como la petición de EH Bildu de una renta básica universal que el Gobierno no contempla y que se podría concretar en una subida de la Renta Garantizada ya existente.

Quien parece ya descartado de la negociación es Navarra Suma, a pesar de que en un primer momento el Gobierno aseguró que la puerta de la negociación estaba abierta para los dos partidos de la oposición -Navarra Suma y EH Bildu-. De hecho, se llegó a tener una primera reunión de toma de contacto con ambos partidos y el Ejecutivo incluso mencionó la posibilidad de un pacto con las dos, algo que tanto Navarra Suma como Eh Bildu catalogaron de “imposible”.

La negociación con EH Bildu siempre pareció más factible, también ante la preferencia de sus socios de Gobierno -Geroa Bai, Podemos- por esta posibilidad. La vía de Navarra Suma (UPN, PP y Ciudadanos) podría encontraba más reticencias por parte de los partidos vasquistas y de izquierdas. De hecho, Izquierda-Ezkerra, que firmó el acuerdo de Gobierno, pero no forma parte de él, manifestó en varias ocasiones que no se sentaría a dialogar con Navarra Suma y que votaría en contra de unos presupuestos pactados con la formación liderada por Javier Esparza. Por su parte, Navarra Suma se mostró distante en la negociación presupuestaria desde un principio al no llevar propuestas a esa primera reunión con el Gobierno más allá de las tres enmiendas a la totalidad que presentó en el Parlamento a las leyes fiscales que finalmente salieron aprobadas.

Por lo tanto, a estas alturas parece claro que la única vía que le queda al Gobierno de Chivite es el acuerdo con EH Bildu que, si se materializa, significaría el levantamiento del veto planteado a los abertzales para la conformación del Gobierno, cuando Chivite aseguró por activa y por pasiva que no pactaría con los nacionalistas.

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