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Guía básica para entender (si puede) qué pasos afronta UPN

¿Cuál es la diferencia entre la asamblea y el congreso? ¿Por qué la dimisión de Barcina ahonda en las diferencias entre los bandos de la formación? Aquí un repaso a la situación y las incógnitas que afronta el partido regionalista

La ya exdirigente ha asegurado que dimite ante la necesidad de contar con un presidente o presidenta “a tiempo completo”, mientras que una de las aspirantes al cargo, Amelia Salanueva, ya ha criticado esta opción de una Presidencia provisional

Javier Esparza, cabeza de lista en el Parlamento foral, confirmó este jueves ante la Ejecutiva que también optará a la Presidencia

Barcina abandona la política y renuncia a la presidencia de UPN

Barcina, hace dos meses, cuando anunció el congreso y que no optaría a la Presidencia / Foto: Efe.

“Quizá no me he sabido explicar”. Yolanda Barcina intentó este jueves hacerse entender en una sala de prensa en la que, entre las referencias a los estatutos del partido y el contraste con lo que dijo la propia Barcina hace dos meses, se pidieron muchas aclaraciones sobre cuáles son los siguientes pasos que afronta la formación regionalista. Lo que ya se sabía era que Barcina se marchaba, deja la política para reincorporarse tras su excedencia extraordinaria a la Universidad Pública de Navarra (UPNA), pero lo que ha cambiado es la forma. Al menos, por ahora. Hasta el momento, se esperaba la convocatoria de un congreso extraordinario clave, que permitiera elegir a la nueva persona que ocupe la Presidencia, reformular el partido y, aquí está una de las claves, nombrar a la nueva Ejecutiva. Porque este último paso no se da con el ahora anunciado, que es elegir a una especie de presidente o presidenta con carácter interino en una asamblea, hasta la celebración de ese prometido congreso.

¿Qué ha cambiado en estos dos últimos meses para optar por esta vía? Barcina no lo aclaró, porque su discurso se centró en explicar que UPN necesita una persona en la Presidencia “a tiempo completo”, que es urgente celebrar un congreso y que ese liderazgo es necesario ante la difícil situación que afronta el partido, tras el paso de UPN a la oposición en Navarra, Pamplona y los principales municipios de la comunidad.

Pero ese método, el de dimitir y forzar una asamblea, es el que ha ahondado en las tensiones internas de la formación. La senadora Amelia Salanueva, la única que hasta esta semana se había postulado oficialmente para presidir la sigla, ya ha asegurado que esta decisión de una Presidencia “provisional” no es buena para el partido, la formación más votada en Navarra pero que, según afirmó recientemente Salanueva, sigue en estado de “shock” tras los resultados cosechados en las elecciones forales y municipales. Javier Esparza, por su parte, cabeza de lista de UPN al Parlamento foral, confirmó este mismo jueves ante la Ejecutiva del partido que también optará a la Presidencia.

Los bloques en UPN

Salanueva siempre ha sido situada en el sector afín al expresidente Miguel Sanz, quien ya antes de los comicios insistió en la necesidad de contar con una persona al frente de las listas del Parlamento foral con capacidad para llegar a acuerdos, una posibilidad en la que este sector de UPN, más pendiente de agrupar al partido en toda Navarra, en clave más regionalista que estatal, ha tenido algún guiño con Geroa Bai. El bando que encabeza Barcina, por su parte, así como otras personas como Juan Luis Sánchez de Muniáin o Enrique Maya, se ha centrado en Pamplona y se ha acercado más al PP. Esta misma semana, por ejemplo, populares y regionalistas unían sus votos en el proceso de los Presupuestos Generales del Estado. En cuanto a Esparza, es más difícil de ubicar, porque cuando aspiraba a ser cabeza de lista se le atribuyó el papel de candidato de Barcina (frente a las opciones que suponían Alberto Catalán, Juan Ramón Rábade o Salanueva), pero, después, él mismo se negó públicamente a que la expresidenta figurara en las listas a la Cámara foral.

Las posibles alianzas

Una de las cuestiones clave para debatir en ese congreso, por tanto, es comprobar si UPN opta por una vía más centrada, si se replantea posibles alianzas y si cambia su discurso ante el escenario de una ETA inactiva. Otros partidos le han recordado con insistencia que su uso del discurso del miedo, de esa amenaza de que vienen los vascos y de que UPN es más “navarrísimo” (lema de la pasada campaña electoral) que los demás no impidió el cambio en la comunidad.

La convocatoria de la asamblea

Así las cosas, ¿cómo se presenta el proceso en UPN? El por el momento portavoz de la formación en el Parlamento, Carlos García Adanero, asegura que no hay que darle “más vueltas” a la situación, pero el debate ya está planteado dentro del propio partido. Barcina ha dimitido y la sustituye el vicepresidente, Antonio Sola, que asume sus funciones. Ahora se tiene que convocar esa asamblea para elegir al nuevo presidente o presidenta. El plazo es de un mínimo de 15 días desde que se toma la decisión y de un máximo de dos meses, por lo que se llegaría a tiempo para celebrar la asamblea extraordinaria antes de las próximas elecciones generales. No obstante, se espera que esa convocatoria pueda llevar más de 15 días para que cada afiliado o afiliada que lo desee pueda presentar su candidatura a la Presidencia.

La permanencia de la Ejecutiva

El presidente o presidenta que se elija en esa asamblea se mantendría, por el momento, hasta 2017 (fecha hasta la que se alargaba el segundo mandato de Barcina), al igual que el Comité Ejecutivo. Este órgano es el que salió del último congreso en 2013, aquel en el que Barcina se impuso en la Presidencia con el 51% de los votos a Alberto Catalán, más cercano al sector ribero de UPN. Tanto la votación de la Presidencia, como de la Vicepresidencia, la Secretaría General y las 17 personas vocales del Comité Ejecutivo se hace de forma independiente y con listas abiertas, subrayan constantemente desde la formación, pero en este caso la Ejecutiva es más afín a la de la expresidenta. Y esta Ejecutiva es la encargada, según recogen los estatutos, de proponer al Consejo Político (el órgano que, dicho básicamente, agrupa a cargos internos del partido y a los cargos públicos, y cuenta con alrededor de 232 representantes) las posibles alianzas electorales de la formación.

¿Y el congreso?

Esa decisión en torno a los pactos es la que ha levantado ampollas porque, según ha manifestado Salanueva, no es adecuado que una apuesta tan trascendente se tome de esta forma, con una Presidencia “interina” al frente del partido. La senadora ha vuelto a insistir en la necesidad de convocar ese congreso, que propicie una renovación general del partido, una petición en la que, públicamente, han coincidido los y las dirigentes de UPN, pero ahora, mientras ya se hacen cábalas sobre la fecha de la la asamblea, el panorama se nubla al apuntar al momento de celebración del congreso. Esparza, por su parte, también se ha mostrado a favor del mencionado congreso, pero ha insistido en que se presentará "en cualquiera de los escenarios". Quien ocupe la Presidencia tras la asamblea podrá, en gran medida, marcar los ritmos.

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