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Crónica final de la marcha de las pensiones: "No ha sido una excursión del Imserso"

Las columnas llegan a buen puerto dando brazadas entre la muchedumbre. Sobre miles de cabezas ondean en el cielo de Madrid las banderas multicolores que han cruzado el territorio peninsular, de norte a sur y de sur a norte

La marcha, junto a los rascacielos de Madrid

La marcha, junto a los rascacielos de Madrid LUIS ALEJOS

La entrada de las Columnas Norte y Sur a la Puerta del Sol adquiere resonancia mediática y adhesión popular. Pasará a la historia del movimiento de pensionistas como uno de sus hitos más destacados. Del mismo modo, la convocatoria promovida por COESPE al día siguiente,  constituye una prueba definitiva de su capacidad de movilización e interlocución. Son hechos relevantes que incidirán en la campaña electoral y en las urnas el 10 de noviembre.        

Etapa 23: Alcobendas - Fuencarral - Madrid

Martes 15 de octubre. Vuelve un día luminoso, pese a la lluvia de la víspera. Aquí al fresco lo llaman frío, se ven menos pantalones cortos y más ropa de abrigo. La etapa de hoy, la última de la marcha, tiene gran trascendencia, tanto para quienes caminan como para las escoltas. Los servicios de protección municipales se refuerzan con efectivos de la Policía Nacional.

Saliendo de Alcobendas a las 10 de la mañana por la calle Salvador Allende, el recorrido será urbano. Discurrirá por carriles laterales de vías rápidas o calles con gran densidad de tráfico. A lo largo de la carretera destacan grandes empresas, productoras del sector audiovisual, incluso un cuartel de artillería. En la sierra, las primeras nieves otoñales de la pasada noche espolvorean las cumbres. En el relevo de escolta entre Alcobendas y Madrid, un uniformado se despide diciendo: “Tenemos que conseguirlo”. Al entrar a Fuencarral se para a comer en un restaurante de aspecto pretencioso y menú del día económico.

Reanudando la marcha a las tres de la tarde, horario calculado para poder llegar al centro de Madrid tres horas después, se cruza el popular barrio de Fuencarral. Ignorando los torreones del área business, baluarte del poder económico multinacional, se entra en el centro de Madrid por la Plaza de Castilla. Entonces tiene lugar una emotiva recepción con reparto de abrazos y claveles. Las torres de Kio se inclinan ante esa emotiva y fraternal escena.

Recorrer el Paseo de la Castellana supone una marcha triunfal, con consignas reivindicativas en vez de música militar. Un millar de personas, muchas otras se irán integrando, avanzan con pasos firme dejando atrás edificios que simbolizan diversos poderes: Estadio Bernabéu, Nuevos Ministerios, Ceseden, banderón de la Plaza de Colón, hasta girar a la derecha entre el Cuartel General del Ejército y el Banco de España.

Estando cerca del final, procede actualizar la consigna: “Así, así, así, así hasta Madrid”, se transforma en: “Sí, sí, sí, estamos en Madrid”. Al llegar a la Glorieta del Alcalá, enfilando la Calle de Alcalá, la muchedumbre se agolpa en las aceras. El avance es lento, se ralentiza hasta llegar al bloqueo, sin poderlo evitar el denodado esfuerzo de los bomberos forestales que van despejando el terreno. Al entrar en la Puerta del Sol se sincronizan los pasos para que las dos columnas confluyan a la vez en el centro de la plaza, junto a la estatua ecuestre de Carlos III, mientras el reloj de las doce uvas marca las 18,15 del 15 de octubre de 2019.

Una avalancha humana, amalgama de gente entusiasta y profesionales de prensa, dificulta abrir un pasillo para facilitar el encuentro. Las columnas llegan a buen puerto dando brazadas entre la muchedumbre. Sobre miles de cabezas ondean en el cielo de Madrid las banderas multicolores que han cruzado el territorio peninsular, de norte a sur y de sur a norte. Se temía, no ha ocurrido, que las reacciones a la sentencia del Procés eclipsasen la llegada a la Puerta del Sol de la Marcha de las Pensiones. Se suponía que una amplia representación de la clase política participaría en el recibimiento. Tampoco ha sido así, sólo acude una delegación de Unidas Podemos.    

Concluir conforme estaba previsto, depositando el calzado gastado de tanto caminar ante el Congreso de los Diputados, tampoco resulta tarea fácil. Al obstáculo físico del gentío se unen las trabas policiales. Toca negociar la autorización para que las y los marchistas puedan recorrer la escasa distancia que separa ambos puntos. La admiración es tal, que al levantar la barrera formada por los furgones policiales se cuela la multitud. Eso sí, no se puede pisar la sacralizada acera que separa al pueblo soberano de los altivos leones que lo representan. La escena del calzado concluye con el sol crepuscular tiñendo de violeta las cúpulas de los edificios situados más allá del Paseo del Prado. Bello colofón para un día tan intenso.     

Concluido el acto simbólico, el grupo de marchistas norte+sur se traslada a Vallecas, con la sana intención de dormir en el suelo en la parroquia de San Carlos Borromeo. El espacio resulta insuficiente, pero se logra el milagro que plegarse tanto que al menos es posible tumbarse y aprender que significa pasar una “noche toledana”.

Concentración en Madrid de Plataformas COESPE

Miércoles 16 de octubre. Al día siguiente de culminar la apoteósica Marcha de las Pensiones, la Coordinadora Estatal para la defensa de Sistema Público de Pensiones (COESPE) convoca manifestación desde la Puerta del Sol y concentración ante el Congreso de los Diputados. Visto el posterior desarrollo de los acontecimientos, se constata que el objetivo de rodear la cámara legislativa se habría logrado aunque no hubiese estado previsto.

Desde primera hora de la mañana comienzan a agruparse en el entorno de la Puerta del Sol grupos procedentes de todos los rincones del País. La mayoría viaja, pese a los achaques de la edad, en cientos de autobuses que partieron desde los lugares de origen de madrugada. Para comprobar su procedencia basta observar las banderas que enarbolan. Marchistas del norte y del sur portarán la pancarta de cabecera, mientras portavoces de COESPE registran en la Cámara Baja su tabla reivindicativa en compañía de miembros de UP.

A las 11 arranca la manifestación por la Calle de Alcalá, tras la camioneta que transporta la megafonía. Afirmar que el avance resulta más lento que el paso de una tortuga es la realidad, no una metáfora. De poco sirve que el grupo de bomberos forestales y otra gente voluntaria se esfuerce en abrir paso a la comitiva. La consigna que proclama la pancarta es el grito unánime de todas las concentraciones de pensionistas en cualquier territorio: “Gobierne quien gobierne, las pensiones públicas se defienden”.

Al llegar a Cibeles, junto al Banco de España, la policía bloquea el paso de la camioneta, alegando que no tiene permiso para seguir circulando. Se queda aparcada con la megafonía, frustrando las intervenciones previstas para el final del acto. El avance de la cabecera de la manifestación se complica todavía más, pasando con gran esfuerzo entre las innumerables pancartas de las 280 plataformas de la COESPE que se han dado cita alrededor del Congreso.

Transcurridas dos horas, dando por perdida la pancarta principal, quienes van a tomar la palabra logran llegar hasta la barrera metálica y policial que cierra el paso al improvisado coso de los leones. Sobre una silla de terraza made in Ikea, utilizando un megáfono que apenas amplifica la voz, se suceden seis intervenciones apagadas al salir de los labios. El miembro de la Columna Norte intenta transmitir lo siguiente:

En las concentraciones de Bilbao llevábamos tiempo proponiendo cruzar el Ebro y traer nuestras reivindicaciones al centro del poder político y económico. Ese objetivo se ha hecho realidad. Desde el norte pasamos el Ebro y el Duero, por el sur el Guadalquivir y el Tajo. Durante ese largo viaje, 50 jornadas en total entre las dos columnas, hemos ido explicando los motivos de esa larga caminata. Entretanto tomábamos conciencia de la realidad de los pueblos vaciados, debido sobre todo a las carencias de servicios públicos adecuados. Nos ha emocionado la entusiasta acogida de la población en los núcleos rurales más pequeños. Agradecemos el apoyo de las corporaciones municipales, sin distinción de ideologías. Si la clase política se comportase con la responsabilidad de los alcaldes y las alcaldesas de esos remotos pueblos, no habría hecho falta volver de nuevo a las urnas.

Mientras avanzaba la columna, llamaba la atención la diversidad y colorido de las banderas. Ramillete de flores, símbolo de unidad en defensa de intereses comunes. Ese es el camino, apoyarse en lo que nos une para avanzar de forma conjunta, con tolerancia y respeto mutuo. Desde el movimiento de pensionistas estamos contribuyendo a estructurar y homogeneizar el País en base a los derechos de la justicia social. Esta multitudinaria movilización trae una gran enseñanza: de la misma manera que el mar lo forman infinidad de millones de gotas de agua, todas las acciones, sean minoritarias o mayoritarias, son necesarias para alcanzar los objetivos compartidos. De lo contrario, nos aislarían y se impondría el poder del dinero.

Nuestras demandas van dirigidas a todos los grupos parlamentarios. Hasta ahora ningún gobierno las ha asumido. El actual tampoco. En Bilbao y en otras poblaciones del País Vasco hemos dicho que a Sánchez le crece la nariz de tanto incumplir promesas. Necesitamos un cambio de gobierno para que haya un gobierno del cambio, capaz de aplicar las reformas políticas que reclamamos para hacer realidad el reparto equitativo de la riqueza y acabar con la desigualdades sociales, que afectan sobre todo a mujeres trabajadoras y pensionistas.  

Afrontar la realidad y el futuro

El viaje de retorno al punto de partida parece una vuelta al pasado. Supone correr hacia atrás, contemplando con luces de atardecer los parajes recorridos a pie. Por la ventana del bus desfilan con el crepúsculo imágenes conocidas: el abrupto Pico de la Miel, el solitario santuario de Honrubia de la Cuesta, Aranda de Duero, Lerma. En Burgos es noche cerrada. Se han apagado los focos. Ya no hay cámaras ni micrófonos, toca volver a la realidad, al anonimato. Asumir que no ha sido una excursión del Imserso andando. Revisar las vivencias de la marcha. Comprometerse a seguir participando en acciones útiles para la causa.

El grupo de marchistas se formó de forma espontánea, como el movimiento de pensionistas, respondiendo a un aviso o llamada telefónica. La mayoría de componentes no se conocían. Resultó ser un colectivo heterogéneo a nivel territorial. La Columna Norte partió de Bilbao, con gente de diversas zonas de Bizkaia. La representación de Gipuzkoa venía de Eibar. La diversidad de banderas evidencia otras procedencias: Cantabria, Asturias, Aragón, Cataluña, también el País Valenciano. La pluralidad ideológico es otra seña de identidad del grupo.

El núcleo central de marchistas lo constituyen las 30 personas que salen de Bilbao. Aunque en algunos casos no hagan el recorrido completo, se vayan y vuelvan, siguen perteneciendo a ese grupo de referencia. Quienes se integran en jornadas sucesivas, hasta llegar a doblar el grupo inicial, no tienen la misma consideración. El conjunto se distribuye en subgrupos, según distintas afinidades, sin alterar la armonía del colectivo. 

El funcionamiento es asambleario, pero la consolidación de liderazgos hace innecesarios los debates. Nadie cuestiona quien debe asumir las tareas organizativas y de coordinación, tampoco las relaciones públicas y la representación del grupo. Logística, tesorería o equipo de apoyo motorizado son tareas que no requieren legitimación. En una convivencia tan intensa y prolongada, las 24 horas del día, sería lógico que surgiesen conflictos y tensiones. Sorprende que apenas haya desavenencias y que fuesen pasajeras, sin dejar secuelas. La explicación puede estar en que en muchos casos se trata de gente con conciencia social, comprometida desde la juventud con los movimientos sociales.

En relación a la masiva presencia de medios de comunicación, el miedo escénico inicial se transformó en adicción. La sobreexposición mediática es evitable y suele tener efectos no deseados. Ocurrió sobre todo al día siguiente de concluir la marcha. Los excesos verbales en el plató de El Intermedio provocaron réplicas de Unidas Podemos y de COESPE. En general las intervenciones han sido relatos de vivencias, con escaso trasfondo político. Aunque no comprometiesen a quienes toman las decisiones en materia de pensiones, eran mensajes emotivos que calan en la opinión pública.

La marcha ha sido calificada como fantástica, incluso heroica. Sus integrantes rechazan las valoraciones grandilocuentes. Lo cierto que el esfuerzo cotidiano era inferior al que requiere una jornada de trabajo en muchas actividades laborales. En la actualidad, muchas personas entre 63 y 78 años, con buena salud, son capaces de lograrlo. Desmitificar el esfuerzo no resta méritos a la iniciativa. Los objetivos previstos se han alcanzado plenamente:

  • 1) Llevar las reivindicaciones de las pensiones hasta la máxima institución política del País.
  • 2) Visibilizar la problemática de las pensiones a través de los medios de comunicación.
  • 3) Crear conciencia en las zonas de paso y compartir las demandas locales.
  • 4) Remarcar que las pensiones son una causa general, pues afectan a todos los territorios.
  • 5) Favorecer la participación en la movilización frente al Congreso de los Diputados.

La ausencia de provocaciones, tan sólo hubo un par de desplantes aislados, prueba el arraigo social de la iniciativa, que fue convocada en el lugar adecuado en el momento preciso. Salir de Bilbao, donde las movilizaciones de pensionistas se han convertido en referente a escala estatal, coincidiendo con el vacío de poder que arrastra un gobierno en funciones, prometía la máxima expectación popular y mediática. Entre las muestras de reconocimiento y apoyo recibidas cabe destacar el comunicado de Juezas y Jueces para la Democracia, con un título sumamente expresivo: “Sus zapatos son los nuestros”.

En definitiva, no resultaría extraño que se promoviesen marchas similares en el ámbito de las comunidades autónomas, mientras que la capacidad de movilización demostrada por COESPE puede abrir cauces de interlocución con el gobierno que corresponda y facilitar la acción conjunta en territorios que, como el País Vasco, tienen una dinámica propia. Un paso en esa dirección es la siguiente declaración: “ Las Plataformas de Pensionistas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, nos congratulamos y consideramos positivas la Marcha de pensionistas vascos y de otras autonomías a Madrid. Así como la concentración - manifestación celebrada el 16 de Octubre, que congregó a 20.000 personas pensionistas”.

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