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“Por culpa de tres o cuatro que no tienen respeto vamos a poner límites al humor”

Miguel Ángel Rodríguez 'El Sevilla' estará este fin de semana en Santander.

Rubén Alonso

El artista Miguel Ángel Rodríguez (Sevilla, 1970), conocido popularmente como 'El Sevilla', destaca que ha tenido “la suerte” de dedicarse al humor en las facetas que ha podido, como el cine, el teatro, la radio, la música y la televisión. A su juicio, los límites del humor los pone cada uno y para él “hay una frontera” que está “cuando le pones nombre a la persona que ha fallecido”, en relación a los comentarios que se publicaron tras la muerte de Bimba Bosé.

El líder de la famosa banda Mojinos Escozíos asegura que el secreto para mantenerse en los escenarios durante tantos años de éxitos ha sido “ser fieles a un estilo, tanto en la música como en las letras”. Subraya que son los mismos integrantes que en los orígenes del grupo, así como que siguen haciendo “la misma música que en el primer disco”.

'El Sevilla' presentará su último trabajo este viernes 3 de marzo en el Paraninfo de La Magdalena de Santander, a partir de las 22.00 horas. Se trata del espectáculo 'Reflexiones del hombre lengua', un monologo de humor para mayores de 18 años “de un actor cómico intentando hacer reír a la gente durante hora y media”.

¿Cómo se autodefine?

Pues mira, mi hija cuando le preguntan en el instituto quién es su padre pone: 'El Sevilla'. 

Cantante, locutor de radio, actor de cine, escritor y showman televisivo. Esto es lo que se conoce como un artista polifacético. showman

¿Lo ves como tú lo sabías diciéndote que era 'El Sevilla'? [Ríe]. Sí, lo que pasa que yo lo resumo diciendo que me dedico al humor. Lo de polifacético me gusta, pero me hace gracia cuando me dicen que parezco un personaje renacentista y el que lo dice no conoce a ningún hombre o mujer de aquellos [ríe]. He tenido la suerte de hacer música con Mojinos, cine, televisión, prensa escrita y ahora he abierto la puerta del teatro. Mi único arma es el humor. He tenido la suerte de dedicarme al humor en todas las facetas que he podido... o que me han dejado [ríe]. 

¿Considera que hoy en día es necesario ser un artista polifacético para vivir del espectáculo?

Es necesario estar muy en forma, a un nivel muy fuerte y muy potente. Hay mucha competencia, mucha gente que lo intenta y, entre ellos, muchos consiguen estar ahí arriba. Entonces, no vale con ser simplemente bueno, tienes que estar ahí intentando ser el mejor. Si tu arma es ser polifacético, si tienes ciertos trucos o cierto don, podríamos decir, tienes que intentar aprovecharlo. Es cierto que hay que tratar de estar por encima de los demás porque hay mucha competencia. 

¿Tiene referentes en el mundo del espectáculo?

Muchos, no terminaríamos. Si por ejemplo hablamos de teatro a mí me gustaría ser El Brujo o Pepe Rubianes. Me puedo tirar tres vidas haciendo teatro que no les llegaré a la altura de los tobillos, con todo el respeto que me causan. En el tema del humor te puedo hablar de Pepe da Rosa, Paco Gandía, Josele...

Mojinos Escozíos, desde 1996 tienen 15 discos, un millón de copias vendidas y han ofrecido 1.300 conciertos. ¿Cuál es el secreto para reinventarse y mantenerse durante tantos años en la brecha?

A lo mejor el secreto está en no reinventarnos [ríe] porque seguimos haciendo la misma música que en el primer disco, con las mismas letras y somos los mismos, incluso hasta los técnicos. Nuestro técnico de sonido en directo es el que nos grabó la primera maqueta, para que te hagas una idea. El truco ha sido ser fieles a un estilo, tanto en la música como en las letras, con la singularidad y la particularidad del grupo. Los cinco componentes del grupo tenemos en común que siempre nos ha gustado la música, seguimos ahí juntos después de 20 años y no nos hemos peleado nunca. No nos hemos separado ni un solo día. 

De entre los innumerables seguidores que tiene, ¿alguno le ha llamado la atención en especial?

Muchos [ríe]. Se pueden contar por docenas y, depende de lo que hablemos, por centenas. Hay quien tiene tatuada mi cara en la pierna y otros 15 o 20 el anagrama de Mojinos. El último, un mallorquín, se tatuó el anagrama del 20 aniversario. Cualquiera que se tatúe en su piel algo para toda la vida como el nombre del grupo o mi cara, te aseguro que es algo muy particular, siempre te sorprende.

Además, hay seguidores que yo les digo que han venido a más conciertos que yo [ríe]. Hay algunos que todo lo que sea un radio de 200 o 300 kilómetros vienen a vernos, les da igual hacerse tres horas de ida y tres de vuelta de viaje. En enero celebramos el 20 aniversario y allí había gente de toda España, incluso un mexicano que había cuadrado sus vacaciones para venir a vernos. Te podría seguir contando anécdotas de los fanáticos más fanáticos, de los 'colgaos' [ríe], a los cuales les estamos muy agradecidos. Esperamos seguir viendo su fanatismo con los discos y las canciones que a ellos les guste escuchar. 

Hablando del futuro, ¿qué le gustaría hacer que no haya hecho todavía?

Siempre decía que me faltaba hacer películas porno, pero qué va, he hecho un cameo en una [ríe]. El año pasado hice un cameo de Mortadelo y Filemón porno donde era el profesor Bacterio. No me desnudo ni nada, pero yo decía siempre eso [ríe]. La verdad que no lo sé, sí es cierto que no conocía el teatro y me ha entusiasmado. No me lo había planteado hasta ahora. De todas formas, seguro que lo que me falte de hacer tendrá que ver con el humor.  

¿El humor debe tener límites?

Yo creo que no, los límites dependen de cada uno. Incluso con el humor negro puedes tener cierta gracia. Hace poco escribí una carta para la radio sobre los comentarios que le hicieron a Bimba Bosé donde hablaba de esto. Tiene que haber cierto respeto por ciertas cosas que son tan sagradas como la muerte. Se puede hacer chistes de muertos, de una persona que se ha muerto o, como yo hago en el teatro, la escenificación de un insulto como “me cago en tus muertos a caballo”. Hay a quien eso le puede resultar bastante fuerte y le pondría límites. Piensa que una persona que acaba de perder un familiar se puede sentir ofendida porque se acordará de él...

Para mí, sí hay una frontera que es cuando le pones nombre a esa persona que ha fallecido. Es lo que te comentaba de la carta sobre Bimba Bosé, diciendo que no había derecho a que se metieran con una persona de esa forma. ¿El problema cuál es? Creo que no habría que ponerle límites ni al humor ni a internet pero, por desgracia, por culpa de tres o cuatro que no tienen respeto vamos a terminar poniéndoselos. En ese sentido, la barrera la pone cada uno, en el respeto y la educación que le han enseñado. Por eso, creo que no habría que poner límites pero sí tiene que haber una serie de cosas que hay que respetar para poder seguir haciendo ese humor, para unos más pasado de vueltas y para otros no tanto. Es algo muy personal. 

En el espectáculo que trae a Santander, 'Reflexiones del hombre lengua', asegura que será “elegantemente obsceno”, “educadamente maleducado” y “sabiamente pornográfico”. ¿Por qué así y cómo lo describiría?

Es una forma de decir que es para mayores de 18 años. Mi problema es que en una serie de programas de televisión que hice empezaron a seguirme bastantes niños por lo que había que poner esa fórmula en el teatro. Es un monólogo de humor de un actor cómico intentando hacer reír a la gente durante hora y media, que a diferencia de los que estamos habituados a escuchar, como los de El Club de la Comedia, tiene una dirección artística. Y nada, allí estaremos en Santander para que veas que todo lo que te he dicho es mentira [bromea entre risas]. 

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