eldiario.es

9
Menú

Rebeldes corrompidos

Habría que retrotraerse a las catacumbas del franquismo para encontrar un ambiente tan depresivo y una restricción de las libertades tan grande como el actual.

- PUBLICIDAD -
La Cámara Argentina de Comercio destaca crecimiento de intercambios con España

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. | EFE

La sociedad española nunca fue pacífica. Baste como ejemplo eso a lo que se llama Transición, modelo universal de 'cambio pacífico' en todos los informativos. Pero no fue así. Entre 1975 y 1983 se produjeron 591 muertes violentas, lo que es un saldo aterrador que reduce a cuento de hadas los lugares comunes que manejan los grandes jerarcas de ayer y hoy para autohomenajearse.

Afortunadamente, esta violencia ha desaparecido, pero como legado nos ha quedado un rescoldo de virulencia y cainismo cerril que aplicamos sin ton ni son. Guerra sin cuartel por un saludo o un vaso de agua. Baste cualquier tema para que se disparen los epítetos más gruesos y no solo los epítetos. No hay que olvidar que hay gente en la cárcel por la letra de una canción o un tuit. Lo que en los años 80 hubiera sido causa de hilaridad ahora es motivo de preocupación y autocensura. Ha llegado el miedo.

Los más desaforados calificativos, actuaciones de oficio de fiscales y linchamientos públicos dan cuenta de un envenenamiento de la sangre del cuerpo social. Tal vez sea porque la clase política que gobierna el país y los taifas hayan tocado fondo como colectivo hace mucho tiempo. El nivel de depredación, irresponsabilidad ante las propias acciones y el ánimo vesiánico de destrucción de cualquier crítica se han trasladado a la sociedad en general. El resultado es un pandemonio ultraviolento que va arrollando todo lo que le sale al paso, desde el prestigio de la universidad pública hasta la separación de poderes.

Nuestros sátrapas se han declarado en rebeldía, no solo los catalanes. La rebeldía como concepto ya había quedado reducida a un eslogan de perfumes, pero los políticos rebeldes existen y son una tropa irreductible a la moral, las leyes y la decencia. No hay más ley para ellos que su provecho, todo lo demás es negociable. Da igual lo que ocurra, se mantendrán en su cargo porque lo han gangrenado todo y lo saben. Son rebeldes corrompidos.

Habría que retrotraerse a las catacumbas del franquismo para encontrar un ambiente tan depresivo y una restricción de las libertades tan grande como el actual.

- PUBLICIDAD -
- Publicidad -

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha