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La importancia del nombre

Adán y Eva, Tarzán y Jane, como eran únicos, no tenían ese problema. Se hace necesario establecer una seña de identidad para destacar y cómo llamarse es un buen principio.

El tema importante de la semana es el de los socialistas de Madrid. No, no es el importante, es el asunto político de la semana. El jaque mate de Pedro a Tomás. Sánchez y Gómez, qué vulgares, casi tanto como Díez.

Vamos a ver, pones en Google esos apellidos tan corrientes y... ¿qué te sale? Una locura, no apareces, no eres nadie. ¿Cómo vas a conseguir respeto y admiracion social?

Asi, en abstacto y exagerando: si pretendes ser alguien en esta vida ya puedes ir buscándote un nombre potente hasta que consigas serlo, si es que lo logras. A no ser que seas Rosa Inés o Poli, que son nombres que con escasas sílabas dicen mucho en los ambientes santanderinos.

Debes distinguirte. Un buen nombre da poder. La clave es que te reconozcan a la primera. Que te idenfiquen sin dar lugar a la duda. Quizá sea una cuestión de sonoridad.

Adán y Eva, Tarzán y Jane, como eran únicos, supuestamente, no tenían ese problema. Se hace necesario establecer una seña de identidad para destacar y como llamarse es un buen principio. Y si no, ¿por qué existen nombres artísticos? ¿O Lady Gaga tiene sus casas a nombre de Lady Gaga?

En política, con un buen nombre tienes medio camino hecho. Aunque tampoco hay que preocuparse, que el periodista va a encontrar su identidad. Supongo que, simplemente, nos sale. Zapatero, Cascos, Cañete, Rubalcaba...

En Cantabria, si podemos identificar rápido a Marcano, Mañanes, Tezanos y Sieso, por ejemplo, para qué vamos a usar el López, Fernández, Pérez, Díaz o Martínez. En estos casos... ¿para qué?

Si de repende un día a estas personas las empezamos a llamar por su primer apellido, y no por el segundo, o ambos juntos como si fueran compuestos, solo los reconocerían en su casa.

Sí, tendemos a colocarles el apellido sonoro o ambos, y en alguna ocasión, creánselo, hay otros políticos que se molestan y vienen a exigir que ellos también quieren aparecer con toda la ristra de apellidos.

Seguro que han conocido a compañeros de colegio que tenía apellido simple y años después se los han encontrado por la vida con un De o De la, entre García y Fuente. Es que da mucho glamour. O están dejando un recado a su familia para que publique su esquela en el ABC. Ocurre que en las listas electorales van los nombres verdaderos y completos, y ahí nos encontramos a José Martínez Sieso. Se cuenta que pocos en su familia sabian que también era Joaquín.

Se ha ido ganando en naturalidad, aunque en Cantabria todavía cuesta un poco. Siempre y cuando el Nacho de Diego, o el Chabela de Méndez lo diga todo el mundo y no sea cuestión de intimidad, ¿por qué no se pone en los titulares? A lo mejor es para marcar una distancia que en realidad no existe. Respetando el deseo de la persona, ¿por qué a Kiko le llamamos Francisco y a Lola se le pone Dolores?

Luego está el caso de Rosa Eva, que ahora es Eva, y dicen las malas lenguas que es para distinguirla de la otra Rosa socialista.

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