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Que no nos tomen por monigotes

La Junta de personal da por derogado un decreto en vigor, no lee el estatuto básico del empleado público, y mantiene un pulso por no explicar su errónea actuación en el consejo escolar que deberían explicar punto por punto a los docentes

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CSIF sigue siendo el sindicato más representado en la educación aragonesa

Alumnos en clase.

Esta expresión viene que ni pintiparada para hacer ver lo que se está haciendo con los maestros y maestras de Cantabria.

En un cúmulo de situaciones disparatadas, vemos cómo la Junta de Personal Docente dice que defiende el bienestar de los niños, FAPA que defiende el cumplimiento de la jornada laboral, el comité de directores, los derechos de los trabajadores, la Consejería de Educación el cumplimiento de los acuerdos; y la verdad es que ninguno hace lo que dice.

La situación que vivimos con la polémica del calendario escolar, en verdad, es por el cumplimiento de las jornadas laborales, algo que cualquier empresa privada solucionaría haciendo fichar a sus trabajadores. Por tanto, la polémica generada no es real.

Parece lógico, después de los acuerdos firmados en el Consejo Escolar de Cantabria – sobre la Jornada Escolar, y el Pacto por la Educación de Cantabria- que esto sucediese. Lo que deben explicar las organizaciones firmantes es qué intereses tenían en el momento de la firma de esos acuerdos, y a cambio de qué se firmaron. Y aquí aparecerá alguna aclaración de la problemática suscitada. Los sindicatos, tanto de la junta de personal, como de la concertada, firmaron estos documentos a cambio de ninguna mejora ni en sus condiciones laborales, ni salariales, ni de jornada. He de recordar que, en ellos, se trata de manera importante la importancia de la adaptación de la jornada escolar para posibilitar la conciliación de la vida familiar y laboral de las familias.

Además, la FAPA, después de haber sido agasajada con todos los parabienes por su defensa de la escuela pública, se está cobrando todo lo que firmó en este órgano consultivo que con tanta sutileza fue empleado por anteriores inquilinos de la consejería de la calle Vargas. Estos, siempre han ido a lo suyo, por lo tanto, no han engañado a nadie, simplemente han esperado el momento oportuno para hacer valer una posición de fuerza que otros agentes les dejaron tomar.

Y con el cambio de Consejería, el intento de dar rigor a sus políticas, y cumplir con los acuerdos firmados hacen ver lo que se viene encima, una herencia de firmas de acuerdos contradictorios, ya que en la Mesa sectorial de educación se han hecho cosas absolutamente diferentes, o de espaldas a lo que se hacía en el Consejo Escolar. La tormenta perfecta, si le sumamos el poco timo en la comunicación que ha mostrado la Consejería de Educación.

Pero, es cierto el informe jurídico de la Consejería, también es cierto que desde hace muchos años, los que formábamos parte de la junta de Personal sabíamos que si alguien reclamaba las jornadas de junio y septiembre, esto iba a suceder, y además, si observamos las jornadas escolares, y los días lectivos de todas las comunidades autónomas, estamos en Cantabria en una situación de privilegio.

La Junta de personal da por derogado un decreto en vigor, no lee el estatuto básico del empleado público, y mantiene un pulso por no explicar su errónea actuación en el consejo escolar que deberían explicar punto por punto a los docentes.

Y como guinda a este pastel; leemos que uno de estos sindicatos, en vez de reconocer sus errores, dice que esta modificación de la jornada supone una reducción de nuestro salario, mostrando un absoluto desprecio por la negociación colectiva llevada en Madrid, y suponiendo que sólo trabajamos los días lectivos, y lo que es peor, creyendo que las maestros y maestras somos sus monigotes y que su inoperancia la pueden disimular con alharacas.

Así pues, como los niños y niñas de Cantabria no son más flojos que los andaluces, canarios, extremeños, etc. Y lo de promover que no se hagan desde los centros actividades extraescolares, salidas, … es tomar a nuestros alumnos como rehenes, siéntense en la mesa, negocien, apechuguen con lo que firman y no hagan batalla con polémicas basadas en cuestiones que no puedan explicar a cualquier alumno.

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