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El verano

En lo que llevamos de verano hemos tenido a un ministro del Interior reuniéndose con un imputado, una subida de la luz, otra más, a ver, muchacho, dale otra vuelta al lazo, aprieta un poco más, que parece que todavía respiran. El verano, en realidad, es el periodo más importante del curso político. Aquí no hay pretemporada. 

Es difícil de creer, pero siempre pasa. En Santander, deja de llover cuando te vas. Supongo que mis vacaciones le sientan bien a la ciudad. Como las vacaciones de los políticos. Es curioso, pero el país sigue funcionando. Los ayuntamientos no se caen al suelo. Los techos siguen en su sitio. O eso parece. Porque la pregunta es: ¿Cogen los políticos vacaciones? La respuesta sencilla es que sí. La de verdad es que no, ni hablar, ni de coña.

¿Et pour qoui?, preguntaría mi presidente si supiera idiomas. Hay que hacer demasiadas cosas en vacaciones. Piénsalo: en lo que llevamos de verano hemos tenido a un ministro del Interior reuniéndose con un imputado, una subida de la luz, otra más, a ver, muchacho, dale otra vuelta al lazo, aprieta un poco más, que parece que todavía respiran. El verano, en realidad, es el periodo más importante del curso político. Aquí no hay pretemporada. Se le baja la fianza a la infanta un miércoles por la tarde. O un jueves. Un lunes. Da igual. Es verano. Se chanchullea para que un par de jueces con carnet del partido juzguen el caso Bárcenas. Es un chollo julio. Y agosto es la fiesta.

El verano está, no nos engañemos, para ir a la playa, comprar el periódico y tirar a la papelera todo lo que no sea la sección de Deportes, quemar los montes para recalificarlos después y pedir otra cerveza en el bar. Nunca hacer preguntas.

El verano sirve, sin ir más lejos, para reformar la Constitución en una noche y media tarde, una votación rápida, adiós y hasta otra. ¿Qué dice usted qué? ¿Formalismos? ¿Constitución? Déjese de hostias que el Madrid ha fichado a un croata. Del Inter. Dicen que es bueno. 21 años. El ministro ese que se parece a Aznar estaba en la República Dominicana con todo pagado de su bolsillo. O no. Es verano, ¿a quién le interesa? La criatura tendrá que desfogar. ¡Hostia con los rojos, venga fiscalizar! ¡Dejen a los liberales tranquilos!

El verano está, no nos engañemos, para ir a la playa, comprar el periódico y tirar a la papelera todo lo que no sea la sección de Deportes, quemar los montes para recalificarlos después y pedir otra cerveza en el bar. Nunca hacer preguntas. Es tan insulso el verano, políticamente hablando, le tienen tan poco susto, en cinco palabras, que hasta Rajoy se atreve a dar ruedas de prensa.

A nadie le interesa si el ministro Wert se ha ido a París a todo trapo, y lo bonito que debe ser París en verano, con dinero y una novia, un trabajo en el que se trabaje poco, su Torre Eiffel, sus Inválidos, su Versalles, su Sena, su Notre Dame, no debe hacer pena que dure cinco minutos en París en verano, allí está Wert, que lo ha hecho tan bien en el Ministerio de Educación que tiene su premio, sin que nadie levante la ceja. En verano.

¿Lo véis? El verano es importante. Hay que prestarle atención al verano.

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