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Cine de terror y surf, una relación de miedo

El libro 'Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla' recoge la curiosa historia de este subgénero cinematográfico que ha sabido ganarse un hueco importante en la cultura popular más alternativa

Imagen de la película 'Tierra de patagones'.

Imagen de la película 'Tierra de patagones'.

El periodista cántabro Fran Díez ha publicado el libro ‘Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla’ en el que se aborda la curiosa relación entre el cine de terror y el surfing. “En este libro se recogen los vínculos del surf con casi un centenar de películas y muchas curiosidades de personajes de ficción muy reconocibles. Batman y el Joker, Beetlejuice, James Bond, Tarzán, Freddy Krueger, Aquaman, la Princesa Leia o ScoobyDoo están con su tabla dispuestos a surfear”, indica el autor.

No son muchos los títulos que tienen que ver con el surf y el terror, pero sí es enorme la influencia que han logrado en la cultura popular actual y es una corriente que va mucho más allá de la pantalla grande con importantes ramificaciones en la música, los videojuegos o el arte. Por las páginas de este libro desfilan personalidades tan dispares como las de Charles Manson, Agatha Christie, Axl Rose, GerryLopez, Brian Wilson, Stan Lee o Ian Ziering.

‘Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla’ es un ameno y documentado ensayo sobre un surf igual de tenebroso que divertido por el que se han interesado directores como Tim Burton, Takeshi Kitano o John Milius. Desde la gamberra saga de Sharknado hasta intentos más serios de sembrar el pánico sobre las olas con algunas películas de culto. Aunque en toda la saga de Tiburón, que inició Steven Spielberg en 1975, no muere ni un solo surfista, su productor Richard Zanuk fue el responsable directo de la introducción del surf en Europa. Eso sí, en otras muchas películas no falta el escualo devorador de surfers, todo un clásico.

Pese a que este subgénero ha navegado casi siempre por aguas de la serie B y el bajo presupuesto –sirva de ejemplo la película Surf Nazis Must Die (Los surfistas nazis deben morir, 1987)– también cuenta entre sus filas con obras notables, como la película de animación de Disney Lilo y Stich (2002) en la que un monstruo creado para destruir planetas termina aficionándose al surf en Háwai.

The Shallows (Infierno Azul, 2016) dirigida por Jaume Collet-Serra ha sido capaz de renovar un subgénero que apareció por primera vez a mediados de los años sesenta y que tiene como obra fundacional a The Beach Girls and theMonster (1965). La fusión de las llamadas películas de fiesta en la playa con el cine de miedo de bajo presupuesto resultaba un filón para alimentar los autocines de las dobles sesiones, aunque aquella idílica y despreocupada América que se reflejaba en esos tontorrones trabajos iba a acabar muy pronto debido a la llegada de un monstruo real: la implicación bélica directa de Estados Unidos en la guerra de Vietnam.

“La relación que tiene el surf con el cine de terror no la tiene ningún otro deporte. Además ha servido para crear más de un icono que ya forma parte de la cultura popular. El surf y la playa representan la diversión por lo que resulta muy sugerente utilizarlos de una manera tan retorcida. Son dos ambientes opuestos, lo siniestro, lo gótico, enfrentado a la luminosidad de una práctica que se realiza habitualmente en entornos maravillosos. Los bañadores y los cuerpos bien torneados contra los monstruos deformes y espantosos», explica Fran Díez.

El coronel Kilgore gritaba en ApocalypseNow (1979) aquello de «Charlie no hace surf», pero gracias al rodaje de aquella cinta de Coppola ahora se práctica este deporte en Filipinas. No faltan en estas páginas olas asesinas de afilados colmillos pobladas de zombis y surfistas católicos perseguidos por un tiburón-pulpo creado con efectos especiales chapuceros... Todo es muy loco en el surf-terror, aunque ese miedo atávico a lo desconocido bajo la superficie marina está muy presente en este tipo de historias. Esperen su tanda, pónganse de pie sobre la tabla y tengan cuidado… ¡Algo acecha en las profundidades!

Pedro Temboury, director de Kárate a muerte en Torremolinos, una de las varias contribuciones españolas al surf-terror, escribe el prólogo de Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla.

El periodista Fran Díez ha publicado libros de ficción como ‘Así en la tierra como en el cielo’ o ‘La dictadura del fútbol’ y otras obras relacionadas con la historia del deporte como ‘El balón quema, la grada arde’ o los anecdotarios del Racing. En el autobús del club santanderino viajó desde Francia la primera tabla de surf que compró un español en 1963.

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