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Crítica e impertinencia como pilares de la libertad

La exposición ‘Lápices contra las armas’, organizada por el Instituto Francés en Bilbao y la asociación Cartooning for Peace, homenajea a Charlie Hebdo y las víctimas de los atentados perpetrados en Francia.

“Hoy nos enfrentamos al desafío de proteger a nuestras sociedades sin arrebatarles aquello que les confiere su esencia: sus libertades”, dijo Fabrice Delloye, Cónsul General de Francia en Bilbao.

El director del Instituto Francés en Bilbao, Jean-André Viala, recordó las palabras del escritor y político André Malraux: “La libertad no tiene siempre las manos limpias, pero antes de tirarla por la ventana se necesita reflexionar dos veces. Prohibir algo que ofende mi sensibilidad no es un argumento razonable. El argumento razonable es esta obra ofende mi sensibilidad, pues no compraré un ticket para verla”.

Viñeta de la exposición 'Lápices contra las armas' en honor a la libertad de expresión creada por el dibujante francés Faro.

Viñeta de la exposición 'Lápices contra las armas' en honor a la libertad de expresión creada por el dibujante francés Faro.

Los restos de un tiroteo salpican las paredes bañadas de sangre de una redacción en la que un dibujante se afana por seguir trabajando mientras se repite a sí mismo: “Tengo que estar concentrado, tengo que hacer como si no pasara nada y reír, sobre todo reír”. Es una viñeta, pero podría ser una de la frases que probablemente se hayan tenido que repetir estos días en silencio, una y otra vez, los miembros de la redacción del semanario satírico francés Charlie Hebdo, que vieron la semana pasada asesinar a 8 compañeros, entre un total de 17 muertos, por los atentados terroristas perpetrados en París. El empeño por sacar a la luz una tirada ya agotada de 3 millones de ejemplares, a los que se sumarán otros 2, ha sido reflejado por el dibujante belga Vadot a través de la descrita viñeta que forma parte de la exposición ‘Lápices contra las armas’, organizada conjuntamente por el Instituto Francés en Bilbao y la asociación Cartooning for Peace, que engloba a una red de dibujantes que luchan con humor por la libertad para apoyar a otros compañeros que no pueden ejercer su trabajo o viven bajo amenaza en sus países.

15 ilustraciones de dibujantes de todo el mundo cuelgan en el recibidor del Instituto Francés en la capital vizcaína, donde ayer se celebró un acto en honor a las 17 vidas truncadas por el odio del fanatismo radical. Representantes políticos de diversos partidos se dieron cita en el homenaje que contó con la presencia del Cónsul General de Francia en Bilbao, Fabrice Delloye, quien abría el turno de intervenciones aplaudiendo la labor del semanario. “Es símbolo de nuestra libertad, por ello, aplaudimos la fuerza moral de los que han sobrevivido y decidido seguir con él”, declaraba mientras mencionaba también al resto de víctimas. “En homenaje a todos ellos cerramos filas para proclamar nuestros valores y lo hacemos todos los franceses, o mejor, todos los europeos que el pasado domingo afirmaban con fuerza su determinación de no dejarse amedrentar por la barbarie”, señaló mientras reafirmaba la universalidad de los valores franceses –libertad, igualdad, fraternidad-  “en los que todos los hombres de bien podemos reconocernos”.

Crítica e impertinencia como pilares de la libertad

Del mismo modo, el cónsul instó a los periodistas a no olvidar que “no deben de molestar la crítica y la impertinencia, son los pilares de nuestra salud democrática”. Citaba así las inmensas manifestaciones celebradas en Francia y en todo el mundo “desafiando a los bárbaros como señal fuerte de que lejos de amedrentarnos, los terroristas acaban de hacernos más determinados, más fuertes”, recalcaba en un discurso que finalizó haciendo hincapié en la seguridad. “No podemos concebir lo sucedido en París como actos aislados. Aquí hay una guerra, hay una poderosa red de fundamentalistas que quieren acabar con nuestras libertades, con todas ellas, y no van a parar. Hoy nos enfrentamos al desafío de proteger a nuestras sociedades sin arrebatarles aquello que les confiere su esencia: sus libertades”, dijo Delloye que concluyó con las palabras pronunciadas por el primer ministro francés Manuel Valls en la Asamblea Nacional: “Se tomarán medidas excepcionales, pero no se declarará el estado de excepción. Se buscará el apoyo de todos nuestros socios europeos y el mundo entero”.

Conocer para ser libres

Tras él, tomaba la palabra Jean-André Viala, agregado cultural y director del Instituto Francés en Bilbao. “Pienso que hay gente en Francia y en el mundo que cuando han visto los dibujos de Charlie Hebdo han pensado que es un poco discutible todo eso”. El director utilizaba el discurso del que fuera ministro de cultura en Francia, el escritor y político André Malraux, para recordar que “la libertad no tiene siempre las manos limpias, pero antes de tirarla por la ventana se necesita reflexionar dos veces”. Malraux decía: “Prohibir algo que ofende mi sensibilidad no es un argumento razonable. El argumento razonable es esta obra ofende mi sensibilidad, pues no compraré un ticket para verla”. “Esa es la buena reacción”, aseguraba Viala, quien daba paso a la escritora donostiarra Luisa Etxenike y Juan Zapata, periodista y responsable de gestión cultural.

La escritora recordó su etapa en el Liceo Francés de San Sebastián, donde fue matriculada por su padre, quien de pequeña le repetía que “de la dictadura se escapa primero por la cabeza”. Allí asegura haber adquirido dos cosas: la ambición por el conocimiento y la ambición por la libertad.  “El enemigo más feroz de la libertad es la ignorancia y si queremos luchar a favor de la libertad creo que tenemos que luchar contra la ignorancia. Y me pregunto si las democracias occidentales están haciendo lo suficiente para luchar contra una ignorancia que vuelve a las personas vulnerables, porosas, víctimas de los discursos distorsionadores y manipuladores”, señalaba.

Crítica e impertinencia como pilares de la libertad

Zapata citaba la cultura y el arte como capacidad para dar respuesta “cuestionando el status quo y llegando un poco más lejos”. “Es importante mantener la serenidad y la conciencia, la mejor respuesta, la más inteligente, es poner razón en la sinrazón y seguir peleando sin fin por los derechos, por las libertades de los seres humanos”, recordaba el periodista quien repetía que “solamente cuestionándonos de vez en cuando lo que estamos haciendo, seremos capaces de vencer la sinrazón del terrorismo”.

Como símbolo de la ambición por la libertad, Etxenike guarda la imagen de “las aves que vuelan en bandada muy alto y siempre nos preguntamos: ¿cómo es posible que puedan volar sin chocar las unas con las otras? Para mí la democracia es eso, la imagen de ciudadanos volando muy alto con las alas de la libertad desplegadas, sin chocar los unos con los otros porque tienen un respeto milimétrico por el espacio del otro”, aseguraba la escritora que acentuó la defensa de la libertad en los detalles. “La democracia se representa en actos públicos como el de hoy pero creo que se vive en la intimidad de cada uno”, afirmó.

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