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“Ni el Plan Horizonte 2016, ni el cese de Gabirondo son negociables”

Concentración frente al Parlamento el día en que el lehendakari si encaró con los sindicalistas de la Ertzaintza.

Aitor Guenaga

La consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, sabía que tras meses y meses de conflictividad en la Ertzaintza, la manifestación convocada para este martes en Bilbao por los todos los sindicatos contra los “recortes laborales” y los planes diseñados por el actual equipo gubernamental para la Ertzaintza post ETA tenía que llegar. Era solo cuestión de tiempo. Les ha pasado a todos los consejeros de Interior que le han antecedido en el cargo como Juan María Atutxa, Javier Balza o Rodolfo Ares: miles de ertzainas desfilando con sus pancartas, caretas y bocinas por la capital vizcaína. Y siempre con las condiciones laborales como telón de fondo.

Lo que no podía imaginar la consejera es que el conflicto laboral que viven los más de 7.800 agentes iba a acabar salpicando al lehendakari. Y menos que el desencadenante de la situación fuera la propia respuesta un tanto airada de Íñigo Urkullu frente al Parlamento contra una protesta de las centrales de la Ertzaintza. Un presidente que está cansado de que los sindicalistas de todas las centrales policiales -en unidad de acción tras las elecciones celebradas en noviembre pasado y que ganó Erne- le hagan “escraches” y le persigan con sus bocinazos y su griterío allá donde tiene un acto público relevante como mandatario vasco.

El Plan Ertzaintza horizonte 2016, una modificación de las formas de trabajo en la policía vasca que debería servir, entre otras cosas, para la adecuación de una Ertzaintza que sale de ser objetivo de una organización terrorista, ha terminado por envilecer las relaciones entre sindicatos y Departamento y por enfadar a los agentes en el día a día. La consecución de una “policía de cercanía”, en palabras de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, al final se ha convertido en muchas ocasiones en “trabajar para alimentar las estadísticas”, según denuncian los agentes consultados que trabajan a pie de obra.

Pero, el Departamento de Seguridad ya está en el día después de la manifestación que se va a vivir por las calles de Bilbao a partir de las 10:30 de este martes, marcha que comenzará frente a las dependencias del Gobierno vasco en la Gran Vía y que está previsto termine delante de Sabin Etxea, la sede del PNV en la capital vizcaína. “Nosotros vamos a pedir a los sindicatos lo que les hemos dicho hace unos días y repetido semanas antes: que vuelvan a las mesas de negociación y que planteen allí sus demandas laborales. Estamos abiertos a la negociación, como hemos estado abiertos siempre”, explican fuentes cercanas a la consejera.

“El problema”, añaden las mismas fuentes, “es que los sindicatos rechazan ir a las reuniones como las del otro día de la mesa 103 donde llevamos varias propuestas relacionadas con aspectos laborales, por ejemplo el reconocimiento de los días de moscosos y que, pese a que los sindicatos no estuvieron presentes, el Departamento ha aprobado, bien con tiempo o bien con dinero, tres de los cinco días de moscosos que les corresponden”. Lo que es innegociable para el equipo de Estefanía Beltrán de Heredia -entre los que están Gervasio Gabirondo en la parte policial y Josu Zubiaga como viceconsejero de Seguridad- son los aspectos organizativos de la Seguridad pública. “No es posible es que temas organizativos como el Plan Horizonte 2016, que además ya lo hablamos con ellos, o quién es el director de la Ertzaintza estén entre sus exigencias. Esos aspectos organizativos competen directamente al equipo del Departamento”, señalan las mismas fuentes.

“Guerra” y confrontación

Durante todos los meses que han durado las protestas de los sindicatos, el Departamento de Seguridad siempre había atribuido la campaña de denuncia a la cercanía de las elecciones, celebradas a finales de octubre pasado. Pero desde entonces, el problema se ha avivado aún más, produciéndose además una instantánea inédita: todos los sindicatos están detrás de la misma pancarta en una unidad de acción contra Beltrán de Heredia y su equipo. Erne, Esan, ELA, Sipe y Euspel mantienen las espadas en alto y han mostrado su intención de trasladar la letra pequeña del conflicto al propio Urkullu, al que han solicitado una reunión.

La ficha vuelve así a la posición de salida; con la diferencia de que pese a que Urkullu habría pedido a la consejera de Seguridad que buscara ya una salida inmediata al conflicto, el propio lehendakari ha apoyado indirectamente a Estefanía Beltrán de Heredia al cargar contra los sindicatos por sus “escraches”. Tras el último incidente con los sindicalistas, a las puertas del Parlamento, Urkullu ha reclamado a los sindicatos de la Ertzaintza, “respeto institucional” y les ha instado a que cesen en su “guerra” y su confrontación por reclamaciones laborales hacia el Gobierno vasco.

Pero los sindicatos parecen estar dispuestos a mantener la conflictividad en el cuerpo policial, ahora que la campaña electoral está muy cerca y pueden llevar sus protestas a todos los actos públicos en los que participe el lehendakari en apoyo al PNV.

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