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20 años luchando contra la anorexia y la bulimia

La asociación Acabe Gipuzkoa lleva 20 años trabajando con personas que sufren Trastornos de Conducta Alimentaria.

Uno de los cambios más notables en los últimos años es que “la evolución de los síntomas se desarrolla mucho más rápido que antes”, sobre todo en chicas de 12 a 20 años.

La psicóloga Yolanda Iglesias cuestiona “en qué sociedad nos encontramos, qué imagen tenemos de la mujer perfecta, que incluso hay casos de gente con 20 y 30 años de evolución de la enfermedad”.

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Así se ven las pacientes de anorexia al mirarse al espejo (Foto: Luaxan | deviantart.com)

Así se ven las pacientes de anorexia al mirarse al espejo (Foto: Luaxan | deviantart.com)

En estos últimos 20 años en los que Acabe ha estado trabajando con personas que sufren Trastornos de Conducta Alimentaria, pero las necesidades y los problemas de los enfermos y sus familiares han cambiado muy poco. Sin embargo, la coordinadora de esta asociación en Gipuzkoa, Garbiñe Agirre, apunta que Internet ha facilitado que las personas se acerquen más fácilmente a los centros. Muchas veces son los padres quienes detectan síntomas como pérdida anormal de peso, preocupación excesiva por la imagen corporal, cambios de humor o desinterés y aislamiento social, entre otros. Pero cuando acuden a la asociación, de la enfermedad, no conocen nada más que el hecho de si “como o no come”, pero hay que informarles de que es una enfermedad mental.

La psicóloga de Acabe Gipuzkoa, Maria José Arruti, señala que uno de los cambios más notables en los últimos años es que “la evolución de los síntomas se desarrolla mucho más rápido que antes”. Esto ocurre sobretodo en chicas entre 12 y 20 años, con quienes además “es muy complicado hablar sobre sus conductas”, normalmente porque acuden obligadas por sus padres. Arruti apunta que desde la asociación intentan que “sean conscientes de estas conductas, pero es muy difícil”. De hecho, “su objetivo es verse mejor por lo que no quieren cambiar esos hábitos”.

Durante estos 20 años en Acabe también han trabajado con las familias de pacientes con anorexia y bulimia, ya que suelen estar “desbordados y confusos ante la negación de su hija”. Por ello, tratan de “contener estas emociones que les sobrepasan” y de hacerles entender cuáles son las características de la enfermedad, ya que muchas veces el sentimiento de culpabilidad de las familias es muy grande.

Programas de intervención necesarios

La psicóloga Yolanda Iglesias destaca que estos trastornos son un problema “muy complejo” que “cuanto más se alarga en el tiempo, más sufre el entorno y desgasta a todo el sistema familiar”. A su juicio, en este ámbito de las enfermedades mentales faltan recursos para tratar la anorexia y la bulimia por el “estigma social que acarrean” de que son personas “que no quieren curarse o que son narcisistas”. “Al final se lleva todo al control de los que come o no”, pero se tiene que ir más allá y saber “qué hay detrás de la comida”, porque “no hay dos casos iguales”. En este sentido, Iglesias cree que se deberían plantear programas como los pisos terapéuticos, cuando el conflicto familiar es muy fuerte.

La psicóloga platea que hay gente que llega a la asociación después de pasar por muchos terapeutas, lo que es un “factor de mal pronóstico”. Así, apunta que “es uno de los trastornos más graves en la adolescencia” y no se puede limitar a la intervención física. Por otro lado, se ha preguntado “qué se está haciendo con las personas de 40 años”, porque cada vez hay más casos de madres con hijos con anorexia o bulimia. “En qué sociedad nos encontramos, qué imagen tenemos de la mujer perfecta, que incluso hay casos de gente con 20 y 30 años de evolución de la enfermedad”, critica. La psicóloga ha concluido que “hay que pelear porque haya más tratamientos a muchos más niveles”.  

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