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El comercio estima que las ventas han bajado un 40% en los cinco años de crisis

"Llevamos 37 meses consecutivos de descensos" en los ingresos, lamenta el presidente de Euskomer, la confederación vasca de comercio.

El empleo se ha reducido casi en un 12%: de los 49.300 empleados del sector que había en 2008 se ha pasado a 44.000.

El cierre de la financiación bancaria ha obligado a los comerciantes a recurrir a su patrimonio para adquirir los productos. El sector apela a que consuma “todo aquel que pueda” para ir reflotando el comercio y la economía en general.

El comercio vasco sigue a la búsqueda de oxígeno para sobrevivir. La larga crisis que cumple ya cinco años ha retraído el consumo que, según los datos de las agrupaciones empresariales, ha supuesto una bajada en las ventas de casi un 40% respecto a 2008, el año de comienzo de la recesión económica. Los datos del Eustat, referidos solo al comercio minorista, sitúan la disminución en un 11,8%.  “Llevamos 37 meses consecutivos de descensos en las ventas”, afirma, con evidente preocupación, Pedro Campo, presidente de Euskomer, la confederación vasca de comercio que agrupa a  71 asociaciones y a cerca de 18.000 empresas y autónomos de Euskadi.  Los empleos han disminuido en un 11,9% en los últimos cinco años, según el Eustat, en el comercio minorista.

“No se ve el final del túnel”, apunta José Andrés Cebrecos, presidente en Bizkaia de Euskaldendak, federación de asociaciones de comerciantes vascos que representa a casi 4.500 tiendas de Bizkaia, Gipuzkoa y Álava. Como ha ocurrido con la economía vasca en general, la bajada en la actividad en este año es superior a la del resto de España, “si bien es cierto que el desplome en el comercio también había sido menor”, precisa Campo.

En Euskadi existen ahora cerca de 44.000 empleados en el sector del comercio, cuando en 2008 superaban los 49.300, 5.500 más que en la actualidad. El 93% del sector es pequeño comercio con menos de diez trabajadores en plantilla. La crisis ha variado también su manera de financiarse y muchos se han asfixiado económicamente. “Antes de la crisis la compra del calzado se hacía para el pago a 90 días. Pero con la crisis, muchos proveedores han cambiado y los nuevos te exigen un adelanto del dinero de entre un 30 y el 50%”, explica José Andrés Cebrecos. En el sector textil, la adquisición de la ropa se realiza con un año de  antelación. “Al hacer el pedido, abonas el 50% y la otra mitad, al recepcionar el género”, afirma Pedro Campo. Si el comerciante no tiene liquidez, no le queda la alternativa de la entidad financiera, “que es una misión imposible”, agrega Campo.

2014 ha sido el peor año en la larga crisis, con un retroceso del 7% en el negocio del comercio al por menor, según los datos de Euskomer. En 2012, las ventas bajaron un 5,5%. El equipamiento del hogar, con una disminución del 60% en relación a 2008, y los electrodomésticos, con reducciones entre el 40 y el 45%, han sido los negocios más castigados. Euskaldendak también apunta a gremios como los joyeros, “que están muy tocados y que si viniera una gran firma a comprarles, el 90% vendería su negocio”, y a la alimentación, “que ha tenido un agosto nefasto”.

Asfixia financiera

Nadie tiene la varita mágica para revertir la situación. Pedro Campo se refiere a “lo que no se debe hacer”, como la subida de impuestos. “El alza del IVA fue un mazazo”. Aunque no existe ningún informe ni estimación oficial, en Euskaldendak calculan que ha supuesto una merma superior al 4% en sus ingresos. “La mayoría ha terminado por asumir esos tres puntos, que se traduce en un menor margen”, asegura José Andrés Cebrecos, Y junto a los tributos, Pedro Campo censura la supresión de las pagas extraordinarias de navidades.

A la bajada del consumo se ha unido la asfixia financiera con la que se encuentran los comerciantes. Desaparecieron las líneas de crédito y solo queda la petición de préstamos, que casi siempre llevan aparejados la exigencia de avales por parte de los bancos. El empresario se ve obligado así a responder con su patrimonio.

Las instituciones intentan ayudar aunque los efectos son mínimos. La Diputación de Bizkaia ha realizado campañas como el bonodenda y el bonodeco, que suponen ahorros para el consumidor, y, según Euskomer, han propiciado siete millones de euros de ventas adicionales. El Gobierno vasco ha destinado una partida de 20 millones para la financiación del comercio, se han puesto en marcha varios planes renove para electrodomésticos, ventanas y calderas domésticas y otras ayudas para dinamizar áreas comerciales y modernizar los establecimientos.

El director de Comercio del Gobierno Jon Zarate considera “evidente” que sin mejora de la situación económica “es difícil que se genere consumo”. Destaca que el Ejecutivo vasco mantiene, “en respuesta a la demanda del propio sector, una normativa comercial propia para Euskadi que garantiza la competencia de los diferentes formatos comerciales y una oferta diversa que responsa a las necesidades del consumidor”.

Los comerciantes tienen “mucho temor”, señala el presidente de Euskomer, para lo que resta de año. “Los datos que tenemos no invitan al optimismo”. El presidente de Euskaldendak percibe “poca ilusión” entre los comerciantes y lamenta que el consumo se realiza “ya por pura necesidad”. Pero ambos creen que hay que romper con la barrera del miedo del consumidor. “Aquel que pueda consumir que lo haga”, señala Campo. “Que el ciudadano consuma, es una rueda que repercute además en el resto de la economía”, enfatiza Cebrecos.

 

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