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La crisis agudiza los recelos hacia los inmigrantes

Desciende el número de vascos que creen que los extranjeros tienen derecho a sanidad y a educación.

Pierde fuerza la visión positiva de la inmigración asociada a sus beneficios en el plano económico y laboral.

No obstante, solo el 4,6% de la población autóctona lo ve como un problema personal.

A medida que se agrava la crisis económica, la percepción que tienen los vascos de los inmigrantes empeora. El porcentaje de ciudadanos vascos que considera que todas las personas inmigrantes deberían tener acceso a los derechos de asistencia sanitaria y educación ha descendido en el último año del 70% al 57,5% en el caso de la sanidad y al 52,8% en el de la educación, según los datos del último informe del Observatorio Vasco de Inmigración-Ikuspegi, referentes a 2012.

El director del Observatorio, Gorka Moreno, admitió que la crisis está empezando a provocar en la población vasca posturas más restrictivas respecto al fenómeno de la inmigración. Los datos del último barómetro del Ikuspegi, un servicio financiado por el Departamento vasco de Empleo y Políticas Sociales, reafirman la idea de que pierde fuerza la visión positiva de la inmigración asociada a sus beneficios en el plano económico y laboral.

"El índice de tolerancia y las actitudes hacia la inmigración, en general, aparecen muy vinculadas a la coyuntura económica del momento", ha asegurado Gorka Moreno. A pesar de todo, el barómetro apunta que la mayoría de los vascos sigue sin percibir la inmigración como un problema personal de gran importancia y tanto el desempleo (53,5%), el coste de la vida (12,7%) y las pensiones (9,1%) se sitúan  por delante del 4,6% de respuestas que concentra la inmigración.

En términos generales, la sociedad vasca es partidaria de que el acceso a los derechos esté vinculada a una situación administrativa regular, una opinión que, en palabras del director del Observatorio, "está ganando terreno significativamente frente a quienes se postulan a favor del acceso universal". El contrato de trabajo genera certidumbre y elimina recelos, razón por la cual es percibido como garantía suficiente para permitir la llegada de inmigrantes por el 61,2%, aunque la tasa ha caído 15 puntos respecto a 2011.

Según MOreno, "la crisis económica ha erosionado el discurso legitimador de la inmigración basado en la funcionalidad del empleo". En este sentido, ha apuntando que en el año 2004 un 80% de la población vasca estimaba que se necesitaban personas inmigrantes para trabajar en ciertos sectores y en 2012 ese dato se sitúa en un 36,6%.

Dentro de la sociedad vasca prevalece una visión asimilacionista de la integración, como refleja que un 54,6% de los encuestados cree que es mejor que todas las personas compartamos las mismas costumbres y tradiciones, frente al 39,2 anotado en el año 2010.

Según los últimos datos oficiales, en Euskadi están empadronados 179.582 personas extranjeras, lo que supone el 8,2% de la población, en su mayoría de procedencia latinoamericana (42,4%) y de la UE (24,9%).

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