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La cruz de Olárizu se queda donde está

El Ayuntamiento de Vitoria impedirá el derribo de la cruz del monte Olarizu al considerar que no se trata de un monumento de corte franquista

Defienden el carácter no franquista de la cruz que plantean derribar en Álava

EFE

No hay debate. Al menos no para el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, quien ha asegurado que el Ayuntamiento no permitirá derribar la cruz ubicada en la cima del monte Olarizu al entender que el origen de este monumento no tiene que ver con el franquismo. La Junta Administrativa del concejo de Mendiola, propietaria de los terrenos donde se ubica la cruz, había solicitado al Ayuntamiento la licencia para derribar el monumento amparándose en la Ley de Memoria Histórica entendiendo que se trataba de un homenaje al periodo franquista.

Urtaran, quien siempre ha defendido la permanencia de la cruz, ha reforzado su oposición al derribo durante un acto en el que se ha inaugurado una placa en las faldas de dicho monte que contextualiza la historia del monumento, que fue construido en 1952 por varias familias vitorianas para conmemorar un acontecimiento religioso y al que después el gobernador civil incorporó una placa con los nombres de los curas muertos en la Guerra Civil. Un claro ejemplo de cómo un típico monumento que nace con un objetivo religioso acaba convertido en un símbolo de la dictadura en la ciudad.

"Queremos dejar muy clara la verdadera historia de la cruz de Olarizu, que se construyó por iniciativa ciudadana para conmemorar la Santa Misión que se produjo en Vitoria en 1951", en el marco del Jubileo Universal de 1950, un acto en el que se volcó toda la ciudad, ha recordado Urtaran. Por lo tanto, "no se trata de un símbolo franquista, sino de un símbolo de Vitoria y su historia, sus costumbres y su idiosincrasia".

Por eso, Urtaran ha garantizado que "la cruz no se va a derribar ni se va a retirar", ya que el Ayuntamiento "no va a permitir ni va a conceder licencia para que lo hagan" dado que la Ley de Memoria Histórica "no ampara la retirada de este símbolo".

No piensa igual el grupo municipal de EH Bildu, para el que la decisión adoptada por la Junta de Mendiola debe ser respetada y debe servir para abrir un debate. "Hay una amplia mayoría social que apuesta por eliminar la simbología franquista de los espacios públicos".

En los últimos años, los elementos franquistas más visibles de la ciudad se han ido retirando u ocultando. Es el caso del llamado escudo del aguilucho o del águila de San Juan, con el lema 'Una, grande, libre', que presidía una de las entradas laterales de la Catedral Nueva. Ahora, frente a los escudos de Álava y de Vitoria, el águila se encuentra oculta e invisible a ojos de fieles y visitantes.

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