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Un nuevo plan industrial sin ninguna novedad

El Gobierno vasco traslada a empresarios, sindicatos y partidos un documento sin actuaciones concretas y que mantiene programas de éxito implantados en la anterior legislatura.

Ha requerido más de un año en su presentación y no hace alusión a sectores importantes como los servicios conexos a la industria y las tecnologías de la información.

Contempla un presupuesto de casi 65 millones, una cantidad que se reconoce "limitada" por los recortes y la "lenta recuperación".

El Gobierno Vasco dice que parece que vamos al peor escenario, el cierre de una empresa

La consejera de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno vasco, Arantza Tapia.

El nuevo plan industrial del Gobierno vasco tiene poco de nuevo y es más bien continuista de las actuaciones llevadas en la anterior legislatura por el Ejecutivo socialista. El documento que ha trasladado el Departamento de Desarrollo Económico a partidos y entidades económicas y sindicales no señala  actuaciones concretas y mantiene programas implantados como los de atracción de inversiones extranjeras, la estrategia de especialización industrial (un requisito impuesto por la Unión Europea para conceder subvenciones) y la política de clusters (la asociación de empresas del mismo sector para optimizar sus negocios).

El documento, de 17 páginas y con un horizonte temporal hasta 2016, cumple lo que históricamente sucede con los cambios de gobierno en Euskadi: se cambia la denominación (sustituirá al Plan de Competitividad Empresarial 2010-2013) pero en realidad es continuista, “porque en política industrial tampoco hay muchas cosas que inventar”, señalan fuentes empresariales que han analizado el texto. Habla de ayudar a empresas en crisis que tengan futuro, como es lógico y que fue una de las señas de identidad de la política industrial socialista, que descartaba las subvenciones a empresas que no se implicasen. Lo hace además con programas que ya existen, como Bideratu y Luzaro. Y ha requerido más de un año en su elaboración, a cargo de una consultora privada.

El plan es inconcreto en cuestiones como el apoyo a la venta de suelo industrial, casi imposible en la coyuntura actual de crisis y con una sobreoferta de terrenos tantos públicos como privados, y con el problema de que cualquier ayuda puede ser considerada ayuda de Estado por la Unión Europea y, por tanto, ilegal. Tampoco ofrece concreciones sobre la promoción de “infraestructuras empresariales al servicio de la reactivación económica” ni habla de los servicios conexos a la industria, un sector que agrupa a ingenierías o consultoras que supone un porcentaje importante en la creación de riqueza de la industria. El plan no hace referencia al desarrollo de las tecnologías de la información, un área que se potenció especialmente en la etapa de Patxi López.

El presupuesto del plan para este año es de casi 65 millones de  euros, una cantidad, según reconoce el documento, que “viene limitada por el marco de estabilidad presupuestaria y una previsión de lenta recuperación de gastos”. La idea es aumentar la partida a  68 millones en 2015 y  71 en 2016. El documento hace referencia a que el Gobierno “valorarará el impulso de una plataforma permanente de competitividad industrial” que reflexione sobre la marcha de la economía y abierta a instituciones, organizaciones  empresariales, sindicales y de sectores productivos, agentes científico tecnológicos, agentes sociales y representantes de la ciudadanía, etc., que se reuniría con carácter anual. Hasta ahora existía el llamado Foro de Competitividad, una iniciativa inédita ya que suponía el encuentro de un centenar de representantes de primer nivel de la economía vasca que debatían y contrastaban la marcha del anterior Plan de Competitividad Empresarial del Gobierno vasco.

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