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Hacia las residencias de ancianos libres de sujeciones

El Gobierno vasco elabora un decreto para regular el funcionamiento de las residencias que incluye protocolos para evitar al máximo las sujeciones, tanto físicas como farmacológicas.

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Uno de los aspectos más relevantes del nuevo decreto del Gobierno vasco que regula el funcionamiento de las residencias para ancianos tiene que ver con los protocolos que introduce para evitar al máximo las sujeciones, tanto físicas como farmacológicas. El decreto regulará los requisitos materiales, funcionales y de personal que deberán reunir todos los centros residenciales para personas mayores, además de establecer las condiciones para su autorización de funcionamiento, acreditación y homologación, independientemente de su titularidad.

La utilización de sujeciones mecánicas o farmacológicas en la asistencia geriátrica está cada vez más cuestionada, pero se mantiene con el argumento de proporcionar seguridad y evitar accidentes a las personas atendidas en residencias. Sin embargo, la dignificación del sector del cuidado a las personas mayores y personas dependientes pasa por la erradicación de las mismass.  Una cruzada en la que lleva embarcada desde hace años la geriatra vizcaína Ana Urrutia con su propuesta de cambio del modelo de atención tradicional hacia un modelo basado en la “dignidad y calidad de vida”. Para Urrutia, la falta de sensibilidad y valoración de las personas mayores y las personas dependientes imperante en la sociedad deriva en una falta de demanda de modelos de cuidado distintos a los actuales, más allá de la atención médica y procedimientos de seguridad. Y un indicador es la mecanización del cuidado es el uso de sujeciones físicas y químicas como práctica habitual. Mientras en el Reino Unido o Alemania el uso de sujeciones no supera el 5%, en España, aunque no hay datos oficiales, se calcula que está entorno al 40%.

Según la consejera de Empleo y Políticas Sociales, Beatriz Artolazabal, el objetivo de la regulación es lograr un “trato más próximo y cercano”, y evitar las sujeciones, físicas y farmacológicas con el fin de mantener la autonomía personal y evitar el deterioro del usuario. El decreto, que sustituirá a la normativa vigente de 1998, pretende garantizar a los usuarios los cuidados y la asistencia personal necesaria para realizar las actividades de la vida diaria manteniendo su autonomía personal y que puedan desarrollar actividades orientadas a entablar relaciones con el entorno comunitario. Además de limitar las sujeciones, se mejoran las ratios de personal de atención directa con respecto al decreto vigente, entre el 23 % y el 44 % según grados de dependencia. En los estructural, se va a pedir que los centros de nueva creación tengan un 75% de plazas en habitaciones individuales frente al 25 % actual, y que estas sean de mayores dimensiones, al pasar de 10 a 13 metros cuadrados las individuales y de 14 a 19 las dobles.

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