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Un fin de semana más "A ver si gana el 'Recre'"

Desde 2008, la población adicta al juego ha aumentado de forma exponencial; las apuestas atrapan ya a 1,38 millones de españoles

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Joven introduciendo dinero en una máquina de apuestas deportivas. | R.A.

Joven introduciendo dinero en una máquina de apuestas deportivas. | R.A.

El 28% de los españoles fuma en la cotidianidad del día a día (11 millones de consumidores de tabaco). 3,2 millones de personas consumen tranquilizantes. Y ahora 1,38 millones de individuos se encuentran aprisionados en el mundo del juego de azar. Cada día caen más presas cegadas por la supuesta posibilidad de ganar importantes sumas de dinero. Las apuestas 'online' parecen haber llegado para quedarse. 

Paco, de nombre ficticio, es fumador, además de consumidor de tranquilizantes por prescripción médica. Y cumple también con la tercera adicción: apuesta cada fin de semana por la victoria del Recreativo de Huelva de su corazón. Porque, según cuenta, todo su entorno se han empeñado en hacerle creer que "podría salir del barrio conduciendo un Mercedes". Pero Paco está confundido: las apuestas sólo le carcomen la cartera. Diez horas al día poniendo ladrillos y 735,90 euros después, ésta es la realidad simplificada de cada día más vecinos de los barrios humildes de ciudades como Bilbao.

Paco se avergüenza de lo que hace. Tiene hijos, está en paro y desde que perdió su trabajo, se ha visto sumido en una depresión. «No pongo un ladrillo desde 2009, y con dos bocas que alimentar…». Tiempo libre, poco dinero y ganas de huir. Ésos son sus factores de riesgo para caer en el juego. «Quien nace pobre, muere pobre», dice convincente. «Pero ¿y si me sale esta apuesta? A ver si gana “el Recre”», ríe nervioso. Él apuesta desde hace unos meses, y lo hace, como asegura, "para salir del barrio". Paco es uno de los 25.174 parados que compone, a fecha de febrero de 2018, el municipio de Bilbao. 

El local donde la mayoría de apostantes pasa las tarde abrió sus puertas en la primavera de 2008. Paco recuerda también esa época. «Llevo casi 10 años en paro, ¿qué quieres que haga? No tengo estudios, ya no me llaman ni para una chapuza», sentencia. 

Y es que, desde 2008 la población adicta al juego ha aumentado de forma exponencial, reproduciéndose a lo largo de ya más de diez inviernos. Según los estudios realizados por la Universidad Carlos III de Madrid, 1,38 millones de personas están dentro del juego, lo que significa un aumento de 100.000 personas respecto a 2015. Según la Federación Española de Jugadores de Azar (FEJAR), en 2015 había en nuestro país medio millón de ludópatas, muchos de ellos menores. Esta cifra, por desgracia, también ha ido in crescendo El año pasado en Euskadi se hicieron 36 millones de apuestas y se recaudaron 340 millones de euros. 

La ludopatía es una enfermedad psíquica tan problemática como podría serlo una enfermedad de trasmisión sexual o una adicción por las drogas . La conciencia y sensibilización debe ser la misma, por ello FEJAR lanzó su campaña «No caigas», del mismo modo que se gritaba «Engánchate a la vida» o se cantaba el pegadizo «Póntelo, pónselo» a finales de los 80.

Al final de 2008, un millón de españoles habían perdido su empleo. Diez años después, el paro sigue siendo un globo que aún no se ha desinflado y sigue siendo una de las mayores preocupaciones sociales. Y con él, los contratos basura, la precariedad o el recorte en derechos laborales. Pero también a finales de ese año negro, la empresa Ekasa obtuvo las licencias necesarias para abrir sus locales físicos en el territorio vasco. Desde entonces, apenas una década más tarde, Bilbao recoge 31 salones de azar, y en sus alrededores hay 11 locales más en Barakaldo, 10 entre el Casco Viejo, Santutxu y Otxarkoaga, y 6 en Getxo según datos de elEconomista.es. 

Y a ello se suma el veloz desarrollo tecnológico. Son ya 613.812 usuarios activos en las casas de apuestas, según el último Informe Trimestral del Mercado del Juego Online. Sí, sin moverse de casa y sólo con un móvil en la mano.

Mayoritariamente masculino

El juego también deja en evidencia a una sociedad fracturada. Ellos monopolizan también el mundo de las apuestas. Según los informes de la Dirección General de Ordenación del Juego, apenas un 7% de los apostantes considerados como tales por la práctica frecuente son mujeres. Las mujeres ludópatas se sienten más atraídas por otros formatos como el bingo. Según los informes ya citados, las apuestas movieron más de 5 millones de euros en 2016, un negocio que no conoce crisis alguna.

La mayoría de bares que dan vida a los barrios obreros, muchos olvidados por la administración, cuentan con una máquina donde apostar al lado de la  tragaperras de toda la vida. Estas nuevas máquinas 'online' -¿por qué no llamarlas también tragaperras?- ofrecen el poder de invertir el euro del café en la NBA en el Tour o en todas las ligas de fútbol del planeta. En fin, en todo tipo de 'mercados' (así lo denominan en el argot de las apuestas). 

¿Se opone el Estado a la ludopatía? Simplemente obliga a informar de que el juego trae consecuencias catastróficas. Lo hace con un cartel que reza «Apueste con responsabilidad». Un minúsculo cartel reglamentario con el que no consiguen, de ningún modo, su propósito. Por el contrario, los anuncios de las casas de apuestas están en todas las esquinas. Las camisetas de fútbol y las vallas publicitarias de los estadios están cubiertas con los mensajes de  Bwin, RETAbet, o Kirolbet. El Baskonia, el Deportivo Alavés y el Bilbao Basket tienen a estas empresas como patrocinador principal.

En el descanso de los partidos tres anuncios de Sportium y otros dos de Codere protagonizados por figuras conocidas del deporte nacional bombardean al espectador. Las audiencias pueden ser de hasta 5 millones de personas. Todo recuerda a las fotografías que forran los paquetes de tabaco pero no frenan el cáncer de pulmón ligado directamente con el hábito fumador. Un apunte: Italia ya ha aprobado un decreto por el que prohibirá los anuncios de las casas de apuestas.

En España, el Principado de Asturias y la comunidad de Aragón, con ayuda del Consejo del Juego donde participan las consejerías de Educación, Cultura, Derechos Sociales y Sanidad, han presentado un plan regional para la prevención del juego patológico en menores. Se llevarán a cabo actividades destinadas a la salud y a la educación en el ámbito de las apuestas. En Euskadi es una pata más del plan de adicciones como los porros o el 'botellón'.

Como Maestre señalaba en su crónica «150 metros de azar y asfalto», la plaga es imparable. «Solo 150 metros separan tres casas de juegos de la competencia, todas llenas, buscando los pocos recursos de quien solo tiene la esperanza del azar para cambiar su precaria existencia», concluye el periodista. Porque no es un simple accidente que sean los barrios obreros los que han visto crecer más locales en los últimos tiempos. Barrios cada día más apagados y silenciosos. No es que no estén, no es que no haya nadie allí ocupando las calles, es que están pensando en una apuesta final para salir del barrio en un Mercedes, como le hicieron creer a Paco. 

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