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El lehendakari del Metal

Todavía hay gente que pregunta por el Metal attack, en Iturribide (Bilbao) aunque ya no existe –le ha sustituido ElMetal de Ramón-. Fue uno de los primeros bares puramente heavies que hubo en Euskadi. Sin duda, el más conocido y el más dinámico. Ese garito, comandado por Fernando, era la puerta de entrada al Heavy Metal y, sin género de dudas, hacia conciertos y festivales en otras ciudades europeas a las que peregrinar para ver a grandes bandas. "Me suelo encontrar a gente que viene a darme las gracias. Eso lo llevaré siempre conmigo, la gratitud de tantas personas es lo más importante", Fernando se refiere a decenas y decenas de chavales que empezaron a viajar a otros paises gracias a él. "Ahora viajar es fácil, cualquiera se lo puede permitir, pero en 1986 ir a Londres era un lujo solamente al alcance de pocos".

La primera vez que organizó un autobús desde Bilbao para ir al extranjero fue en 1986, con destino a Donington Park, en Inglaterra. El cartel era espectacular: Bad news, Def Leppard, Motorhead, Ozzy Osbourne, Scorpions y Warlock. "Hace 32 años no existía Ryanair, así que teníamos que ir y volver en autobús. Como era una matada, programaba algún punto de paso intermedio, y luego estábamos cuatro días en Londres. En realidad, eran unas vacaciones. Los festivales de entonces sólo duraban un día, y nos volvíamos del tirón cuando acababan los conciertos". ¿El precio? "Unas 18.000 pesetas". Es decir, entre 100 y 120 euros por el viaje y el festival. Antes había organizado otros viajes para ir a San Sebastián, cuando el Velódromo Anoeta le disputaba a Bilbao el ser la tercera plaza en discordia tras Madrid y Barcelona.

Festival Monsters of Rock de 1986

Festival Monsters of Rock de 1986

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Dima: la Euskadi rural que se transformó en el pueblo del Metal vasco

Uno de los carteles del Dimetal Fest

El Heavy Metal es un negocio ruinoso. El estilo está en constante regresión y su estética y el universo que construyó a su alrededor encajan malamente con el mundo que tenemos en 2018. En Euskadi, el género siempre estuvo ensombrecido por el Punk y el Rock Radical Vasco, que tenían mejor acomodo político y propagandístico. De modo que pensar en el Metal como una forma de ganarse la vida es algo condenado al fracaso. Al menos para un vasco que tenga un mínimo de sensatez. Sin embargo, no todo el mundo tiene por qué estar bien de la cabeza.

En su  cuarta edición, la organización del Dimetal Fest ha decidido arriesgar, crecer y dar un salto adelante en todos los sentidos.  Después de haber apostado fuerte en 2017 con Su Ta Gar, querían más; y eso que a pesar del éxito de convocatoria no habían logrado beneficios. Más bien al contrario. Pero como el Metal no es negocio, deciden subir el riesgo, pasar de un día de festival, a dos; llamar a 30 bandas en lugar de a media docena, y causar un terremoto de escala 9 entre unos aficionados que llevan tiempo reclamando contar con otro festival en tierras vascas.

En la era de Internet y las redes sociales, cuando se confunde la cruda realidad con los espejismos, y las pataletas de los 'haters' y amargados con una gran indignación social, que a la hora de la verdad se confirma como inexistente, conviene no caer en ilusiones. Posiblemente, este no es el festival que soñaban los que tienen el culo aplanado de estar sentados escribiendo opiniones en Facebook, pero es de lo mejor que se puede construir desde la humildad y, sobre todo, siendo gratis. Los dos principales reclamos, a falta de que se desvele una última sorpresa, son Angelus Apatrida y Crisix, dos grupos que representan lo mejor del Thrash español de nuevo cuño. Pertenecen a la vanguardia de las generaciones más jovenes y seguramente arrastrarán a un buen número de seguidores, aunque sean habituales en la oferta metalera vasca cada año.

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Vhaldemar, o cuando buscas fuera lo que tienes en casa

He dejado reposar este “Against all kings” durante algunos días, hasta que me he decidido a escribir sobre él. La razón es que desde que han proliferado webs a mansalva, blogs y redes sociales, parece que cuanto antes se escriba el comentario de un disco recién salido, más influencia se tiene. Y, la verdad, en la mayor parte de ocasiones conviene que los trabajos descansen, den vueltas en el reproductor, y nos permitan saber cómo evolucionan con las escuchas. Pues bien, pasado ese tiempo prudencial, me reafirmo en la primera impresión que tuve al escucharlo: es un disco sensacional.

¿Qué hacen Vhaldemar para encandilar con su quinto trabajo? Ante todo, conviene decir que esto debería ser el premio a la constancia y la tenacidad, porque no son unos recién llegados y, además, han mantenido con una fe inquebrantable los principios en los que creen. ¿Cuáles son? Heavy Metal puro, con variaciones de Power. Es decir, dos corrientes que no viven, precisamente, su época dorada. Una está considerada fuera de moda (esto no es nuevo), y la otra vivió su apogeo a mediados de los 90. Dicho esto, tenemos el principal escollo para que Vhaldemar puedan llegar a grandes audiencias. Eso, si pensamos en nuestras claves, porque en Japón, donde viven el Metal aislados del ruido opinativo, gozan de una cierta popularidad, y ya tienen cerradas varias fechas en su próxima gira.

Al margen de esto, en cualquiera de los indicadores que miden un disco puntúan alto: han facturado muy buenas canciones, directas, sin florituras –no llega ninguna a los cinco minutos-; están bien grabadas, cosa cada vez menos frecuente hoy en día, a pesar de que tenemos una tecnología infinita; rebosa energía y velocidad; y, finalmente, hay calidad. Es cierto que el suyo es un género ya explorado, pero precisamente por eso es interesante “Against all kings”: entra poderosamente refrescando un área que no pasa por sus mejores días, pero que puede revivir, porque sus seguidores siguen ahí, no han desaparecido.

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El valor de tocar gratis

La música en directo mueve miles de millones de dólares.

Llevo casi 18 años en el periodismo. En este tiempo me ha tocado dar noticias
comprometidas, delicadas y confusas. A veces, noticias que hubiera sido mejor no dar. Pero nunca, repito, nunca, me había encontrado con un caso como el de hoy: para elaborar este artículo he consultado a músicos, promotores, intermediarios y personas con criterio porque trabajan por y para la música. Sin embargo, y a pesar de ser personas todas ellas con experiencia, no podréis saber quiénes son. Nadie quiere exponerse ni significarse en este tema. Todos prefieren aparecer con su identidad cubierta. Es más, ha habido quien directamente ha evitado contestar a las preguntas.

Supongo que esto confirma una tesis que mantengo desde hace tiempo: las redes sociales e Internet, lejos de aumentar la pluralidad y la libertad, lo que están haciendo es aumentar el fanatismo y el linchamiento. ¿Para qué opinar, si diga lo que diga, me van a poner a parir? Dicho queda, todas son opiniones reales de gente que no desvelaré.

En primer lugar, empezaré por contaros de dónde sale este planteamiento. Recientemente, un grupo al que conozco recibió una oferta para actuar en un importante festival de verano. No era la primera vez que contactaban con ellos, a través de un intermediario, y la oferta que les planteaban era la siguiente: 300 euros por una actuación de menos de una hora. Hablamos de un festival al que acuden decenas de miles de asistentes, y que cuenta con una importante proyección, cada vez más internacional, por lo que actuar allí es algo goloso para cualquier músico.

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Se acerca el Halloween Metal Fest de Bermeo

Cartel del Metal Fest de Bermeo

Crisix, Vita Imana, Killus y OST componen el cartel de la décima convocatoria del Halloween Metal Fest de Bermeo, que se festeja este sábado 4 de noviembre en el Kafe Antzokia de la localidad vizcaína. Las cuatro bandas han pasado, en alguna ocasión, por el festival, y todas ellas protagonizaron momentos álgidos que, ahora, con este aniversario redondo, se pretenden rememorar. Esta vez, para tratar de facilitar el transporte a quienes deseen acudir, se ha dispuesto un autobús desde Bilbao para el que la reserva de plazas puede  hacerse en este enlace

La celebración bermeana demuestra que hay circuito musical más allá de Bilbao, y que la constancia es algo que va aparejado siempre a la música extrema. Sólo así se puede entender que se elabore un cartel tan ambicioso y atrevido, porque si bien los metaleros se suelen quejar en las redes sociales de que “siempre vienen los mismos”, también lo es que cuesta encontrar respuestas positivas cuando se introducen elementos más o menos novedosos en los conciertos.

 

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La importancia de un bar

festival

Cuando un movimiento popular es hegemónico, no necesita conquistar espacios. Simplemente, todos le pertenecen. En el caso de la música, cuando un estilo es preponderante, lo impregna todo: Internet, televisión, radio, bares, autobuses o publicidad. Si te gustan esa clase de canciones, no tienes problemas: suenan en todas partes y las puedes escuchar casi sin percibir que están sonando. Si vas a la peluquería, seguramente allí estarán de fondo; en el centro comercial, también, y hasta en los auriculares del tipo que va a tu lado en el metro.

Sin embargo, si lo que te gusta es la música de minorías que, además, no tiene ningún interés en lograr ser mayoritaria, hay que buscar determinados momentos del día para poder disfrutarla. En tu coche, en tu teléfono, en tu casa… Si alguna vez aparece alguna canción en un lugar público, entonces tendrás una anécdota que contarles a tus amigos. Es más, seguramente ellos te lo contarán a ti si ven algún resto de tu estilo musical en algún espacio conquistado.

En el caso concreto del Metal, ser los raros de clase o del trabajo complica las cosas, especialmente cuando uno quiere relacionarse con otras personas en el marco de su música. Porque, al igual que las relaciones sexuales, practicarlas uno mismo puede estar bien, pero con otros suelen resultar más satisfactorias. Es decir, ponerse Slayer en casa mola, pero ir a un concierto es una sensación muy superior. Entre la soledad de tu casa y los conciertos, hay un paso intermedio: un lugar público en el que suene buena música. Y, entonces, sólo puedes buscar un bar.

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Una experiencia llamada Dimetal Fest

El cartel del festival

El final del verano (en el calendario, porque el meteorológico hace tiempo que se fue, si es que alguna vez vino a Euskadi) está marcado por un festival distinto. Y esto, que sea distinto, ya le hace tener sentido. En un mercado festivalero saturado y repetitivo, la aparición, hace tres años, del Dimetal Fest supuso una bocanada de aire fresco, que ayuda a entrar en el otoño con energías renovadas. Enclavada en plena comarca de Arratia, la localidad cambia su aspecto un día año para acoger a un número creciente de seguidores de música extrema, sorprendido a sus escasos 1.500 habitantes que, a estas alturas, en la tercera edición, ya están más que implicados en un proyecto popular y variado.

Lejos de las propuestas masivas, alineadas con el circuito habitual, en Dima uno encuentra estampas familiares. De momento, ya veremos hasta dónde llega en el futuro, es una excelente oportunidad para reunirse con amigos y conocidos de otras localidades y pasar un día entero entre música, charlas y otros entretenimientos. La imaginación de los asistentes se dispara, y uno puede encontrarse a una cuadrilla con una discoteca móvil a bordo de un contenedor de basura con Manowar a tope, o un tractor tuneado en el que suena Kreator. Las tabernas del pueblo reciben a los visitantes con los brazos abiertos y los barriles cargados, y es posible cruzarse con la alcaldesa, que ese día viste, por supuesto, de camiseta negra.

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Make America Rage again

Portada del album de Rage Against the Machine,con el tema Killing in the name.

16 veces. “Fuck you I won’t do what they tell me”. 16. Y después, bum, “¡Motherfucker!” Han pasado 25 años de aquel estremecimiento musical que sentimos millones de personas alrededor del mundo. En realidad, menos. Desde la última vez que escuchamos la canción, porque no hay demasiados temas que mantengan tanto vigor y vitalidad pese al discurrir del tiempo como “Killing in the name”. Seguro que lo recuerda bien Bruno Brookes, ese DJ de la BBC al que en febrero de 1993 se le coló la canción mientras hacía la lista semanal del Top 40. Los desconocidos Rage against the machine entraban como novedad sin que el bueno de Bruno supiera que cantaban contra el odio racial y los excesos policiales, incluyendo un buen puñado de tacos. Hubo decenas de llamadas de oyentes enervados, y a Brookes le suspendieron una semana de empleo y sueldo.

El mundo, por aquel entonces, aún vivía como hegemónicos el racismo, la homofobia y el conservadurismo más atroz. Así que era el momento adecuado para que un cuarteto de Los Ángeles desafiara aquella carcunda con letras incendiarias y ritmos explosivos. Hasta entonces, nadie había sonado como Rage against the machine. Después, tampoco. ¿Cómo fue posible que un grupo neomarxista y revolucionario pudiera alcanzar la cima musical, combinando riffs de Metal con Hip Hop? El atrevimiento de Zack de la Rocha, Tom Morello, Tim Commerford y Brad Wilk no tenía límites; como tampoco los tuvo su crecimiento, que fue un fenómeno fulgurante: de tocar en fiestas para amigos a encabezar el festival Lolapalooza en 1993, tras telonear a Public enemy.

 

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Guns N' Roses: apetito por la destrucción (y el dólar)

En Euskadi, la política ha dejado de darnos un par de días históricos por semana, como sucedía hace unos años (y algunos dicen que sucede ahora en Catalunya); en cuanto al fútbol, San Mamés y Anoeta distan mucho de ser las ollas a presión que antaño resultaban temibles para los equipos rivales; el País, en general, va perdiendo algo de épica, y eso se percibe también en los ambientes rockeros, donde la añoranza del pasado es una constante. Quizás por ello, a pocos días de que se llegue a uno de los conciertos de la década, no se percibe aún el aroma de las grandes ocasiones. Aunque es posible que influya el hecho de que, con la llegada de las redes sociales, se creen corrientes de opinión artificiales. La última dice, sobre Guns N’ Roses, que lo sofisticado entre los rockeros es despreciar su concierto. Por varias y diversas razones, pero despreciarlo. Sea como sea, la llegada de los californianos supondrá un hito indudable, y promete ser una celebración de las de guardarse para siempre en la memoria. Aunque, otra vez, el pasado y las comparaciones serán inevitables. ¿Qué sabemos de la gira de Guns N’ Roses a estas alturas?

  1. Está batiendo records de recaudación: sólo con el paso de los años sabremos si el reencuentro entre Axl y Slash obedece a una amistad unida de nuevo gracias al pegamento de Duff McKagan, o a un interés por llenarse los bolsillos. Sea como sea, el público les estaba esperando. Sólo así se puede entender que hayan cosechado, hasta el tramo europeo, 230 millones de dólares (a los que deben restarse los gastos de producción). Sólo en Australia y Nueva Zelanda se han embolsado 38 millones. La gira se llama “Not in this lifetime” porque eso era lo que respondía Axl cuando le preguntaban si estaría dispuesto a reunirse con sus viejos compañeros alguna vez. Seguro que no pensaba volver a tener en esta vida la cuenta corriente tan llena.

  2. Volverá a ser un gran espectáculo de Rock : el repertorio de una banda como Guns N’ Roses, que han facturado una docena de clásicos imprescindibles en la historia del Rock duro (desde Sweet child O’mine hasta November rain , pasando por You could be mine o Welcome to the jungle ), es asombroso y muy difícilmente superable. Muy pocos pueden presumir de tocar 25 o 26 canciones de las cuales el público se sabrá de memoria más de la mitad y, al mismo tiempo, permitirse el lujo de hacer cinco o seis versiones de temas clásicos de todos los tiempos. Si no varían durante la gira europea, harán nueve de los Use your Illusion , otras nueve del Appetite por destruction , cinco o seis versiones, y dos o tres del defenestrado Chinese democracy .

  3. Esta vez sí son puntuales: a diferencia de los excesos de la primera época del grupo, donde les importaba todo muy poco, ahora salen al escenario en el momento convenido, y se marchan cuando es la hora. Desconozco si han hecho terapia o simplemente han madurado, pero debemos saber que no hay margen para retrasos de dos horas ni nada similar. Sólo el temor a un atentado –el reciente de Manchester condicionará el ambiente- podría hacer que se desluzcan los planes.

  4. Los recintos van a ser especiales : tanto en San Mamés, que acogerá el primer concierto masivo desde su inauguración, como en el Calderón, que dará su último servicio antes de ser derruido, los dos estadios de su gira española grabarán estos conciertos en sus libros de historia. También el marco hace de esta gira algo único e irrepetible.

  5. ¿Son los Guns N’ Roses de la década de los 90? Ni ellos ni nosotros lo somos.

Hacer comparaciones es absurdo. Evidentemente, pensar en que Axl Rose tiene su garganta igual de afinada sería, simplemente, soñar; igualmente, creer que la brillantez de Slash será la misma tampoco tiene sentido; la formación no es la clásica (es más, cada uno tendrá su alineación favorita), pero es una reunión por la que todos hemos suspirado alguna vez, y las crónicas que nos han llegado desde Estados Unidos o América Latina aseguran que se trata de una gran celebración rockera. Difícilmente saldrá alguien defraudado. Vendrán, salvo sorpresa, Axl Rose , Slash , Duff McKagan , Dizzy Reed , Richard Fortus , Frank Ferrer y Melissa Reese.

Todo preparado en el escenario de San Mamés para la llegada de los Guns N' Roses a Bilbao.

Todo preparado en el escenario de San Mamés para la llegada de los Guns N' Roses a Bilbao.

Guns N’ Roses son un súper grupo. Ellos desafiaron en pocos años las marcas alcanzadas por los más grandes de la historia. Llenan estadios con una facilidad asombrosa y su público es transversal. El confeti, las luces, el volumen y su magnetismo serán sólo aderezos para que las grandes canciones que van a interpretar queden rodeadas de una celebración espectacular. Hay menos épica que hace 25 años, sí, pero las emociones se van a desbordar, y más vale que estemos allí para sentirlas. Tiempo habrá de discutir si el precio de la entrada mereció la pena. Aunque yo creo que sí: mejor un recuerdo caro que una espinita perpetua por haber renunciado a verles.

Último repertorio de la gira, con nuevas canciones:

Intro
Looney tunes

The equilizer (Harry Gregson-Williams)

  1. It’s so easy

  2. Mr Brownstone

  3. Chinese democracy

  4. Welcome to the jungle

  5. Double talkin’ jive

  6. Better

  7. Estranged

  8. Live and let die (Wings cover)

  9. Rocket queen

  10. You could be mine

  11. New rose (The Damned cover)

  12. This I love

  13. Civil war (intro de “Voodoo child”)

  14. Black Hole Sun (Soundgarden cover-Chris Cornell tribute, live debut)
  15. Coma (with band introductions)

  16. Slash Guitar Solo
  17. Speak softly love (Nino Rota, El padrino)

  18. Sweet child O’mine

  19. Out Ta Get Me

  20. Wish you were here (Pink Floyd cover,Slash &Richard Fortus guitar duet)

  21. November rain

  22. Knockin’ on heaven’s door (Bod Dylan cover, with 'Only Women Bleed' intro)

  23. Nightrain

Traca final


   24. Patience

   25. There Was a Time)

   26. The seeker (The who)

   27. Paradise city

Salida: You Know My Name (Chris Cornell song)

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Hoy escribo de un fan

Cartel del homenaje a 'Bomber', con 'poteo heavy' bömbermouth incluido.

En el homenaje a Iñaki “Bomber”, se intentará batir el récord mundial de 'poteo heavy'.

La última vez que le vi fue en el Skulls de Bilbao, el 14 de mayo de 2016. Yo estaba poniendo música aquella noche, invitado por Unai, y él estaba de fiesta. Recuerdo el beso en los morros que me plantó después de que pinchara media docena de esas canciones clásicas que a cualquiera que lleve un poco de Rock en las venas le ponen a funcionar en modo euforia y amor por doquier. Las disfrutó mucho. Tengo grabadas las caras de complicidad que me ponía. Es un bonito recuerdo para ser el último. Intuí que en aquel momento había firmado ya los términos de la rendición ante el cáncer: sabía cuál era su futuro y decidió entregarse, pero con sus condiciones. Este es un ejercicio de inteligencia que no todos están en disposición de llevar adelante en su misma situación. Sin embargo, sus principios estaban claros, y él cumplió su parte: vivir a tope, disfrutando de la vida que le quedaba con la máxima intensidad, con Rock, y sus amigos y cercanos. Así lo hizo, hasta octubre, cuando nos dejó discretamente.

Hoy no escribo de un disco, ni de un grupo, ni tampoco de un músico. Hoy quiero dedicarle unas palabras a un seguidor del Rock duro. Uno de esos que llenan conciertos, que dan ambiente a las calles, que animan los bares y que contribuyen a que algunas canciones sean eternas. Hablo de Iñaki, el Bomber, un tipo de esos a los que había que conocer… Si se dejaba, claro. Sé de lo que hablo. Los seguidores de esta música casi siempre son anónimos. La atención se la llevan los protagonistas, pero un movimiento de estas características no puede sustentarse sólo en los vips, hay una base de la que conviene no olvidarse. El Bomber no era sólo un fan. También llevaba el Zerua Rock Bar, un garito de la calle Iturribide en el que sonaban Motorhead, AC/DC, Accept y todas esas bandas que forman parte de nuestro universo vital. Un sitio cuya atmósfera lo convierte en imprescindible.

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